Sábado, 21 de enero de 2017

| 2006/11/11 00:00

La abuela modelo

Una señora de 65 años ha decidido ser una 'top model'. Desde hace un año toma cursos en una agencia de Medellín y ya hizo su primer gran desfile. Esta es su historia.

La abuela modelo

María Marín les dice a sus nietos que está enamorada de las pasarelas y quiere desfilar por el resto de sus días. Ellos no tienen otra opción más que creerle. Desde hace 14 meses camina más glamorosa, se viste con más lustre y se maquilla como nunca antes. María Marín de Álvarez, de 65 años de edad, ha convertido los cursos de moda, pasarela y expresión corporal en su más sincera afición.

Pero el descubrimiento de esa vocación fue una casualidad. María tiene la costumbre de escuchar boleros por radio mientras hace los quehaceres de su casa en Bello, Antioquia. Un día cualquiera de 2005, el locutor estaba rifando media beca para un curso de modelaje. Lo único que tenía que hacer la oyente que quisiera ganar, era nombrar un municipio del cual estaban dando pistas. María sabía la respuesta, llamó y ganó. Al principio, pensó en darle la beca a alguno de sus cinco hijos, pero decidió presentarse ella misma a la agencia. "Quiero ser modelo. Esta es mi beca", pensó

La agencia Top Models no tiene restricción en la edad de sus estudiantes, pero la visita de María fue una gran sorpresa. El promedio de edad de las personas que se presentan es de 17 años. Un caso inédito en Medellín, una ciudad donde el modelaje es una fiebre que se contagia entre las niñas de colegio y las universitarias. Ella rompe la regla y se siente orgullosa.

Doña María, ¿qué es la belleza? "La belleza soy yo". Responde y comienza a taconear por la pasarela de la agencia con una gran sonrisa. Esa no es la única pasarela que conoce. El pasado 28 de septiembre tuvo su primera presentación, en una de las discotecas más grandes de Medellín. El lugar estaba a reventar y detrás del escenario se sentía el nerviosismo de todas las modelos, incluidas Natalia París y Tatiana de los Ríos. Pero en los planes de María no estaba desfilar esa noche. El día anterior le habían confirmado que la ropa que iba a lucir no estaría disponible para el desfile. Sin embargo, ella asistió para apoyar a sus compañeras. Su preparador decidió, a último minuto, sacarla a la pasarela. La gente estalló en aplausos y María estalló en alegría. Esa noche una de sus hijas la estaba acompañando. Fue la única que estaba allí porque su esposo, de 71 años, "ya no es de esas cosas", y sus otros hijos estaban ocupados. Según María, después del desfile su familia, que no es muy partidaria de la idea de tenerla como modelo, trató de convencerla para que dejara las pasarelas. La respuesta fue contundente: "Es mi vida".

María ha dejado de ser solamente una ama de casa. Todos los jueves, sale de su hogar después de medio día y luego de tomar dos buses llega hasta el barrio Laureles en Medellín, donde quedan las instalaciones de Top Models. Todos la conocen, la saludan y comparten con ella secretos de belleza. Jahira Monsalve, profesora de la agencia, reconoce que María es un caso especial y es un ejemplo para muchos. "Es la más segura en sus presentaciones, los ejercicios los hace sin pudor y si no puede hacer alguno, se inventa cualquier otro", comenta.

En un arranque de sinceridad, María confiesa que cuando joven quiso ser monja. Su sueño se vio frustrado a los 16 años, cuando decidió casarse con su esposo, Benjamín Álvarez. Un marido afortunado, dirán muchos, que como esposa no tuvo a una monja sino a una modelo. Y a una modelo sin cirugías. Tan sólo con algunas quejas por osteoporosis que ya están siendo tratadas por los médicos.

Pero las enfermedades pueden esperar. Ella no quiere saber cuándo son los grados de la agencia. La verdad es que no quiere graduarse. Quiere seguir aprendiendo más de pasarela y glamour, de maquillaje y etiqueta, de cámaras y estética facial. Dice que si le dan otra beca o si consigue el dinero, pagaría otro curso para seguir estudiando. Su motivación más grande son sus nietos de 6, 7 y 13 años. Los fines de semana, cuando los ve, ella les pregunta que qué piensan de tener una abuela modelo. Y ellos, abriendo los brazos para abrazarla, le contestan: "Bacano, abuela, bacano".

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