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| 4/27/2011 12:00:00 AM

La boda real de William y Kate, hasta en la cerveza

Cualquier artículo imaginable puede convertirse en un recuerdo de la boda del año entre el príncipe William y Kate Middleton. Ya se creó una cerveza para la ocasión llamada "Bésame Kate".

Tazas de café, vasos, monedas, muñecos, imánes de nevera, banderas, sombreros, máscaras, camisetas, y hasta cervezas. Cualquier artículo imaginable puede convertirse en un recuerdo de la boda del año entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Mientras las calles de Londres, engalanadas para la ocasión, aguardan la invasión de decenas de miles de curiosos para el enlace del viernes, los comercios hacen su agosto particular vendiendo.

Ni siquiera barrios como el mítico Camden Town, emblema de la contracultura británica, han podido escapar a la dinámica febril de consumo que está generando la boda.

"Se están comprando muchas cosas, pero lo que más éxito tiene son los magnetos", dijo el miércoles Samir Osmanner, de 18 años, dependiente de una tienda de souvenirs en Camden. "Esperamos que de aquí al viernes, las ventas sigan en aumento".

La mayoría de productos muestran los rostros de William y Middleton, con la enseña británica de fondo y la fecha del enlace: 29 de abril de 2011.

Entre los artículos más curiosos, se encuentran un grupo de muñecos de trapo que representan a la familia real saludando desde el Palacio de Buckingham o una cerveza para la ocasión llamada "Kiss me Kate" (Bésame Kate), creada por un bar de la ciudad de Notthingham.

Las máscaras con las caras de la familia Windsor son otro de los éxitos comerciales. Por supuesto, las más vendidas son las de los prometidos William y JKate. La compañía británica que las elabora dijo que registraba órdenes de 20.000 piezas al día.

"Hoy me han traído para vender el anillo de compromiso que lució Kate el día de la petición. Obviamente no es el auténtico", bromeó Osmanner.

Según Osmanner, turistas y británicos gastan por igual, aunque dice que los europeos son más propensos a comprar.

"Ya tengo un recuerdo en casa de la boda de Felipe y Letizia Ortiz y ahora que estoy en Londres voy a llevarme algo de la de William y Kate", explicó Marisa González, una española de 25 años.

"Quiero comprar un recuerdo, para mí y para mi familia, que aprovechando que estoy en Londres no hace más que pedirme regalos", añadió Cecilia Momi, una turista italiana.

"Mi familia me pide regalos de la boda, pero no sé si los voy a comprar", relató Dave Delgado, un joven venezolano radicado en Londres desde hace años.

Pero ante una boda de este tipo, no todo el mundo está conforme. Y de eso, también se aprovecha la mercadotecnia.

En una de las camisetas más vendidas en Camden se puede leer: "Never mind the wedding. Let's go to the pub" (No importa la boda. Vámonos al bar).

"No es que la boda me parezca mal, sólo digo que atrae demasiada atención para la cantidad de cosas que ocurren en el mundo", señaló Daniel Batista, un turista brasileño de 24 años vestido con la camiseta de la protesta.

"La verdad es que compré la camiseta porque me pareció divertida", añadió.
 
AP
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