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| 2/12/2011 12:00:00 AM

La campesina que conquistó el mundo

Arianna Huffington salió de la nada y acaba de vender por 315 millones de dólares su periódico digital, 'The Huffington Post'. Hoy es una de las mujeres más poderosas de los medios.

La griega Arianna Stassinopoulos solo recibió un consejo cuando decidió dejar su vida en Londres para instalarse en Nueva York: "Si quieres triunfar allá, gánate a las esposas de los tipos más poderosos". Se lo dio un amigo de la élite social e intelectual inglesa, mientras le pasaba una lista con los nombres y números telefónicos de sus conocidos en Estados Unidos. Arianna, entonces de 30 años, siguió la recomendación al pie de la letra y en pocos meses se relacionó con las mujeres más encopetadas de la ciudad.

La estrategia le funcionó a la perfección, pues armó una invaluable red de políticos, artistas, empresarios y académicos que se convirtieron en los primeros columnistas del periódico digital de tendencia liberal The Huffington Post, sin duda el proyecto más exitoso de su vida. También fueron sus nuevas amigas las que le presentaron a quien hoy es su exmarido, el multimillonario Michael Huffington, de quien conservó el apellido por el que hoy es conocida en todo el mundo.

Calificado por el diario británico The Guardian como "el 'blog' más poderoso del planeta", HuffPo, como es conocido popularmente, cuenta hoy con más de 25 millones de visitantes y recibe alrededor de un millón de comentarios cada mes. Sus cifras son tan atractivas que la empresa de servicios y contenidos en Internet America On Line (AOL) decidió comprar la semana pasada al 'hijo consentido' de Arianna por 315 millones de dólares. Ahora, esta inmigrante de 60 años pasará de ser la editora de la página que fundó hace seis años a dirigir el grupo de medios The Huffington Post, que integrará los contenidos de su blog con los de AOL y que, según cálculos internos, tendrá unos 270 millones de usuarios en el mundo.

La nueva gurú del periodismo contó la historia del negocio en una de sus columnas. En resumen, en enero pasado ella buscaba la forma de crecer cuando apareció AOL, una compañía gigante pero en declive, interesada en salvarse al agrandar y calificar su oferta de contenidos periodísticos. Es como pasar de un "tren de alta velocidad" a un "jet supersónico", escribió la llamada 'Gran dama de la izquierda' sobre el negocio, que se firmó el domingo pasado en un palco del estadio donde se jugaba el Super Bowl.

Aunque es hoy una de las personalidades más reconocidas en Estados Unidos, Arianna repite cada vez que puede que todavía se siente una "campesina griega". Nació en Atenas en 1950, en una familia que conservaba las cicatrices de la ocupación nazi. Su papá, Konstantinos, había sido el editor de un periódico clandestino de resistencia antes de ser internado en un campo de concentración. Conoció a Elli, su futura esposa, en el hospital donde ambos se recuperaban de las heridas de la guerra. Ella había contraído tuberculosis mientras trabajaba en un campo de la Cruz Roja, donde escondía a jóvenes judíos. Como supuestamente la enfermedad le había afectado los órganos reproductivos y no podía tener hijos, la llegada de Arianna fue una sorpresa. Pero las infidelidades recurrentes de Konstantinos llevaron a la separación de la pareja cuando la niña tenía 11 años y su hermana, 9.

Elli sacó a sus hijas adelante y se convirtió en el ejemplo que Arianna cita cuando le preguntan de dónde sacó su tenacidad. "Cuando dejó a mi papá no tenía dinero, ni trabajo, ni educación formal. A nada le temía. Ella era esa clase de mujer". Las dos meditaban y practicaban yoga cuando no era tan común en Occidente. Arianna viajó a Calcuta, en India, a aprender hinduismo y otras religiones. Tenía 15 años cuando vio en una revista una foto de la Universidad de Cambridge y le dijo a su mamá: "Yo quiero estudiar allá". La familia viajó a Inglaterra un año después, Arianna presentó las pruebas de admisión y, para su sorpresa, recibió una beca parcial. Este no sería el único logro de la joven, quien tras graduarse en Economía se convertiría a los 21 años en presidenta de la Cambridge Union Society, una prestigiosa comunidad de debate que en sus casi dos siglos de existencia solo había sido presidida por dos mujeres.

Pronto se convirtió en comentarista política, económica y hasta musical de diferentes programas radiales y televisivos. Arianna era entonces, a principios de los años setenta, conservadora declarada y defensora de los derechos de las mujeres; visitaba gurús para fortalecer su vida espiritual y empezaba una relación sentimental con el afamado periodista y columnista británico Bernard Levin, 22 años mayor. Fue su mentor, su consejero. Cuando murió, en 2004, lo describió en un artículo para The Guardian como el "gran amor" de su vida. Pero había un problema: Levin nunca quiso casarse ni tener hijos, y ella soñaba con una familia tradicional. Así que un día empacó sus maletas y partió hacia Nueva York, donde se convirtió en una socialite.

Pero su llegada a las altas esferas de la Gran Manzana no fue fácil. Hoy recuerda que le pusieron todos los calificativos equivalentes a levantada, arribista y escaladora social, que se burlaron mil veces de su acento y que le dijeron que era "la griega más ambiciosa desde Ícaro". Cuando se casó con Michael Huffington, un petrolero tan misterioso que dicen que solo cinco personas tenían su teléfono, la presentadora y periodista Barbara Walters fue dama de honor. Hasta el secretario de Estado de Nixon y Ford, Henry Kissinger, opinó sobre la lujosa boda: "Solo faltó un sacrificio azteca", dijo. Los Huffington tuvieron dos hijas.

Michael se convirtió en representante a la Cámara por el Partido Republicano, y la pareja se separó en 1997 tras 11 años de matrimonio. Poco después, Michael se declaró bisexual. Él ha asegurado en algunas entrevistas que su esposa lo sabía, aunque ella lo niega. Después del divorcio, la griega se quedó con buena parte de sus millones y con su apellido. Consideraba que el suyo resultaba impronunciable para los norteamericanos.

Arianna ya era reconocida entonces como una generadora de opinión incisiva e inteligente que defendía sus ideas conservadoras en cuanto debate político la invitaban. Y de un momento a otro, para sorpresa de muchos, se convirtió en una liberal recalcitrante, detractora de las guerras de Afganistán e Irak y activista del Partido Demócrata. En ese momento la llamaron la 'estriptisera intelectual'. Intentó llevar sus ideas a la política en 2003, pero perdió las elecciones para gobernadora de California con Arnold Schwarzenegger. La 'Huff', como la llaman, se dio cuenta de que lo suyo no era la política sino los medios.

Dos años después lanzó The Huffington Post, un periódico liberal que hoy tiene en su plantilla a miles de columnistas y colaboradores, entre ellos el presidente Barack Obama, el cineasta Michael Moore y la cantante Madonna. Es tan famosa que fue incluida en 2006 en la lista de los más influyentes del mundo de la revista Time y es invitada habitual de programas tan exitosos como los de Oprah Winfrey o Larry King. Ha publicado 13 libros entre biografías, ensayos políticos y textos de autoayuda. Uno de ellos es un best seller basado en sus experiencias en el que cuenta, por ejemplo, la pérdida de su primer bebé y la batalla de una de sus hijas contra la anorexia.

Ahora aquellos que se burlaban de su acento y la llamaban arribista le piden citas y hacen fila para saludarla. Ella asegura que no tiene resentimientos y que superó las inseguridades que le generó el rechazo de quienes la subvaloraron por ser mujer y extranjera. Y publica en su cuenta de Twitter que está celebrando con champaña y galletas griegas.
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