Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2010/02/13 00:00

La cenicienta negra

Afroamericana, obesa y pobre, la protagonista de la película 'Precious' se ha convertido en revelación de Hollywood e inspiración para los que se sienten oprimidos.

La actriz ha confesado en varias ocasiones que sueña con llegar a los premios Oscar de la mano de su amor platónico, el cantante Justin Timberlake

Gabourey Sidibe era hace dos años una joven cualquiera del barrio neoyorquino de Harlem. Estudiaba sicología, trabajaba en un call center, y llevaba una vida completamente normal a pesar de sus más de 130 kilos y del rechazo que había sufrido durante su adolescencia por ser obesa. Pero su rutina dio un vuelco cuando de la noche a la mañana se convirtió en una de las celebridades más cotizadas de Hollywood, y acaba de ser nominada al Oscar.

En su primera película, Precious (Preciosa), que se estrena en Colombia el 19 de febrero, Sidibe, de 26 años, interpreta a Claireece 'Precious' Jones, una niña de 16 prácticamente analfabeta que es maltratada emocionalmente por su mamá y abusada sexualmente por su papá, de quien tiene un hijo y espera otro. Su actuación ha resultado tan exitosa, que hoy los medios la aplauden, el público la admira y se pasea sin complejos por cuanta alfombra roja hay. Ella y el filme -en el que también actúan estrellas como la humorista Mo'Nique y los cantantes Lenny Kravitz y Mariah Carey- tienen además una colección de premios y nominaciones en el festival de Sundance, los Globos de Oro y los premios Oscar, donde, además de la nominación de Sidibe a mejor actriz principal, la cinta lucha por cinco estatuillas, incluidas las de mejor película y dirección.

Pero más allá del espaldarazo que ha recibido de la crítica, Gabby, como prefiere que la llamen, se ha convertido en un símbolo de superación, un modelo que muchos quieren imitar. "La historia de ella es la historia perfecta del sueño americano -dijo a SEMANA Jack Rico, crítico de la revista People en español y conductor del programa de cine estadounidense En Pantalla-. El público se conecta con ella porque es una persona común, afroamericana y muy gorda, entonces la gente piensa: 'Si ella pudo llegar tan alto, ¿por qué yo no voy a poder?'

Los productores de la película, inspirada en la novela Push de la escritora y poetisa Sapphire, tardaron más de dos años en encontrar a la chica adecuada para el papel principal. Buscaron en colegios, universidades y hasta en McDonald's, lugares donde se entrevistaron con más de 500 jóvenes. Pero no encontraban un rostro nuevo que cumpliera con los estándares necesarios para encarnar a Precious. Ninguna de las aspirantes daba la talla. Hasta que apareció Gabby tres semanas antes de la fecha prevista para comenzar el rodaje.

Ella no soñaba con ser actriz, aunque hizo un par de obras de teatro en la universidad y hoy reconoce que nunca le molestó la idea de salir en películas y ser famosa. Ni siquiera le llamaba la atención el casting de Precious, al que llegó por recomendación de su mamá, cantante de góspel que suele tocar su música en la estación de metro de Times Square, en Nueva York. A ella la contactó un miembro de la producción que la había visto cantando, y le había ofrecido representar a la madre abusadora de Precious. Pero la señora no aceptó el papel por considerarlo devastador. Entonces mandó en representación a su hija, quien se había devorado el libro de Sapphire cuatro años antes. "Fui a la audición completamente segura de que no me iban a escoger", afirmó Sibide hace poco. Para su sorpresa, el director y el resto del equipo quedaron encantados con su interpretación y no dudaron un segundo en ofrecerle el trabajo que le cambió la vida.

Hija de un taxista de origen senegalés que se separó de su madre cuando Gabby era apenas una niña, la novel actriz creció en Harlem, el mismo barrio donde fue rodada la película, y al que todavía va cuando pasa a saludar a un familiar o se antoja de comer chipotle en su restaurante favorito. En varias entrevistas ha afirmado que todos los personajes de la cinta, tanto abusados como abusadores, le recuerdan a algún amigo, vecino o conocido de la infancia. Una realidad común en Estados Unidos, donde un 10 por ciento de los niños y jóvenes ha sufrido abusos sexuales, según revela la Asociación de Pediatras.

Aunque Sidibe nunca fue maltratada por sus padres como Precious, vivió la discriminación en carne propia. Paradójicamente en un país en el que alrededor del 40 por ciento de la gente es obesa, las personas con sobrepeso sufren humillaciones constantes. La actriz, quien también ha aceptado haber sido excluida por el color de su piel, cuenta que cuando era una niña su tío ofreció llevarla a un crucero si rebajaba 20 kilos. La propuesta la ofendió tanto, que decidió dejar de mortificarse por su cuerpo: "Cuando tenía 14 años me convencí de que tengo que estar feliz conmigo sin importar lo que la gente diga o cómo me veo". Una actitud que hasta ahora le ha funcionado.

Sus compañeros de universidad la describen como una mujer sin complejos, apasionada, llena de confianza y que siempre se ha sentido linda. Recuerdan que su profesor de teatro solía decirle que son pocas las personas con su belleza interior. Una belleza que para la mayoría era invisible antes de que se volviera famosa, pero que Gabby siempre ha sabido que tiene. "Cuando niña parecía que todo el mundo me trataba como si no estuviera ahí -admitió en una entrevista-. Ahora la gente me dice que soy hermosa. Y es tierno, gracias. Pero, ¿soy hermosa ahora porque pagan una boleta para verme en pantalla? No creo. Yo ya era hermosa antes".

La confianza en sí misma y la desgarradora historia que interpreta en el filme han hecho de Sidibe una de las favoritas de la gente. Hoy recibe cientos de cartas de mujeres gordas que la llaman su "inspiradora", y algunas asociaciones la han convertido en su ejemplo a la hora de hablar de superación. Para completar, según Lee Daniels, director de Precious, varias personas se les acercan cada vez que presentan la película para contarles su secreto: ellos también fueron abusados.

Pero Gabby no. Son otras cosas las que la unen a Precious, como su origen humilde. Y aunque la paren en la calle a preguntarle qué se siente haber sido violada o cómo están sus niños (en la vida real es soltera y no tiene hijos), fue precisamente por sus diferencias con la protagonista de Push que la escogieron para la cinta. Querían una persona que no sólo fuera negra y obesa, sino que tuviera una personalidad opuesta a la del personaje. La autora Sapphire cuenta que muchas de las aspirantes no fueron tenidas en cuenta porque se deprimían al interpretar a Precious. Al parecer, sus vidas eran demasiado similares a la de ella. "El hecho de que no vaya encorvada sorprende a la gente -confiesa Sidibe-. Imagino que piensan que no debería gustarme a mí misma, suponen que me odio y que quiero cambiar. Pero no es el caso".

Ahora los expertos se preguntan qué va a pasar con la carrera de Sidibe en Hollywood, una industria en la que las mujeres obesas son poco valoradas. "Sentimos empatía por su personaje en 'Precious' porque es fácil aceptar a una mujer gorda, abusada, víctima... Queremos protegerla -comentó a SEMANA el estadounidense Patrick Wanis, sicólogo de celebridades-. Pero, ¿qué va a pasar cuando interprete a una victimaria? ¿Cómo vamos a reaccionar si se adelgaza?". Gabby quiere demostrar que tiene talento para representar diferentes papeles, y ya prepara su segunda película, que se titulará Yelling to the Sky.

Mientras demuestra si su carrera como actriz va para largo o no, los que la conocen aseguran que a ella la fama no la ha cambiado. Sigue siendo la misma que comparte apartamento en el barrio neoyorquino de Queens, que usa sacos viejos de capucha, que se emociona cuando ve a Julia Roberts en pantalla y que sueña con que Justin Timberlake, el ex de Britney Spears, la invite a salir. Lo único diferente es que ya no quiere ser sicóloga ni dedicarse a oír reclamos en un call center sino afianzarse como actriz: "Espero demostrarle a Hollywwod que, aunque no soy rubia ni uso ropa talla 2, soy capaz de hacer cine".

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