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| 9/10/2011 12:00:00 AM

La colombiana de ‘il Cavaliere’

Los medios italianos acusan a Debbie Castañeda, una exseñorita Bogotá, de ser parte del famoso club del bunga-bunga del primer ministro Silvio Berlusconi.

Las bacanales del primer ministro Silvio Berlusconi son una leyenda debido a la cantidad de mujeres y a los excesos de drogas y alcohol. Por eso no deja de ser escandaloso que por estos días los periódicos más importantes de Italia no hagan sino hablar de una colombiana: la exseñorita Bogotá Debbie Castañeda Rodríguez. La modelo, de 33 años, es señalada de ser una de las fichas claves de Berlusconi en Finmeccanica, una empresa dedicada al desarrollo de tecnología para el sector aeronáutico y de defensa. Como el gobierno italiano es dueño del 30 por ciento de las acciones de esa compañía, varios medios locales han acusado a Debbie de ser una de las "chicas de 'il Cavaliere'" y de haber llegado al cargo de consultora sin mérito alguno.

Su nombre salió a la luz en medio de la investigación que la Fiscalía de Nápoles adelanta contra el jefe de gobierno por las parrandas que solía armar en sus mansiones de Roma y Cerdeña, en las que sus asistentes supuestamente practicaban un rito sexual llamado bunga-bunga. Debbie reconoce que tiene una amistad cercana con Berlusconi, pero afirma que este jamás la ha invitado a sus fiestas privadas. Señala que las únicas veces que se ha reunido con él ha sido para tratar temas de trabajo. "Desafortunadamente, la cultura italiana cree que las mujeres bonitas son estúpidas y no pueden ser profesionales", dijo la semana pasada a La W. Ella acepta que el primer ministro la recomendó para el puesto en Finmeccanica, pero que al final pesó más su preparación y sus conocimientos.

Lo que más ha generado suspicacia en la prensa italiana es que Debbie, al parecer, tenía línea directa con Berlusconi. En una de las conversaciones interceptadas, el jefe de la modelo en Finmeccanica le dice que no encuentra su contrato de renovación. Ella se alarma porque justo en ese momento estaba gestionando un acercamiento entre los gobiernos de Colombia e Italia y necesitaba tener un cargo oficial que de alguna forma la acreditara como mediadora. Entonces, decidió llamar a la secretaria de Berlusconi para solucionar el problema, pero como 'il Cavaliere' estaba ocupado, la asistente le sugirió que le marcara al número en Roma que ya conocía. Para el periódico Corriere della Sera, ese detalle demuestra que "para comunicarse con el jefe de gobierno solo tenía que levantar el teléfono cada vez que quería".

Pero ¿cómo una colombiana se convirtió en la protagonista de un escándalo de dimensiones internacionales? En 1996, con apenas 18 años, Debbie participó como candidata por Bogotá en el Concurso Nacional de Belleza. Siempre fue una de las favoritas del certamen, gracias a su carisma y a sus 1,85 metros de estatura. El día de la elección quedó entre las cinco finalistas y fue escogida como segunda princesa. Claudia Elena Vásquez, candidata por Antioquia, se llevó la corona. Poco después, Debbie se fue a vivir a Miami, donde participó en varias campañas publicitarias y empezó a estudiar Mercadeo. Durante esa época conoció al agente de modelos Riccardo Gay, quien le propuso irse a trabajar a las pasarelas de Milán.

La bogotana aceptó y pronto se hizo famosa como presentadora de programas de televisión. Algunos la recuerdan como la cara de Italioni, un show que el canal Mediaset (propiedad de Berlusconi) transmitía los sábados. Su hoja de vida incluye, aparte de desfiles de moda, roles menores en Any Given Sunday, película de Oliver Stone, y Dirty Dancing 2. Sin embargo, decidió dejar a un lado la actuación y el modelaje para ejercer como relacionista pública. Tuvo su primera tarea importante en ese campo cuando se asoció con el diseñador Roberto Cavalli, uno de los íconos de la moda italiana, hecho que la prensa colombiana registró ampliamente. Poco a poco se convirtió en una suerte de promotora del país en Europa, labor que se intensificó luego de que conoció a 'il Cavaliere' en una reunión de la embajada colombiana en Roma.

Según un artículo publicado por El Espectador en abril del año pasado, Debbie estuvo en Bogotá como representante de la firma Telecom IT en 2005, y en 2010 volvió en calidad de asesora de Finmeccanica con el objetivo de venderle equipos de comunicaciones al Ministerio de Defensa. Ya en ese momento era un secreto a voces su "entrañable amistad" con Berlusconi. Ahora que el tema llegó a los medios italianos, lo más seguro es que siga generando titulares durante las próximas semanas. "Para ellos es más fácil poner fotos de cuando era modelo y mostrarme como si yo fuera una de sus amantes", explicó Debbie a La W.

Y si a ella le llueven críticas, 'il Cavaliere' tampoco se salva. El capítulo más reciente compromete una serie de interceptaciones telefónicas que dejan en evidencia que el empresario Giampolo Tarantini y el periodista Valter Lavitola le pidieron plata al jefe de gobierno para testificar que él ignoraba que algunas de las jóvenes que iban a sus fiestas eran prostitutas. Tarantini ya fue capturado y las autoridades están tras la pista de Lavitola.

Desde que en 2009 se destaparon las interminables juergas de Berlusconi, todas las semanas aparecen nuevos detalles que agravan sus líos con la justicia italiana. A principios de este año salieron a la luz una cintas que comprobarían que se acostó con la bailarina erótica 'Ruby Rompecorazones' cuando esta todavía era menor de edad. Por cuenta de este escándalo, el primer ministro italiano no solo se ha convertido en uno de los líderes más detestados de Europa, sino que su vida íntima ahora es la comidilla de todos los medios, que aprovechan cada oportunidad para deleitarse con sus recurrentes conquistas y sus metidas de pata. Y el 13 de septiembre, cuando acuda como testigo de la trama Tarantini- Lavitola, no será la excepción.
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