Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1993/04/26 00:00

LA ESTOCADA FINAL

Un libro escrito por el hermano de Collor de Mello hace escandalosas revelaciones sobre la vida privada del exmandatario brasileño y su esposa.

LA ESTOCADA FINAL

SI LAS CONFIDENcias de "Mil días de soledad", el libro que el antiguo portavoz del presidente Collor de Mello lanzó al mercado recientemente eran nitroglicerina pura, el contenido de "Pasando a limpio", la obra que el hermano menor del ex presidente publicará en los próximos días, será la bomba que acabe con lo que queda de la deteriorada imagen de Fernando Collor.
En más de 20 horas de conversación con el Jornal do Brasil en Miami, Pedro Collor, quien hizo las primeras denuncias que llevaron al juicio político que destituyó al presidente, reveló algunos de los episodios más importantes del libro que escribió con la periodista Dora Kramer. La turbulenta vida matrimonial de Collor, las aventuras extraconyugales de su esposa, las inclinaciones homosexuales del mandatario y su adicción a las drogas y a los ritos de magia negra son los ingredientes que conforman las escandalosas revelaciones.
Para empezar, Pedro Collor relata que la vida de la pareja presidencial era un infierno doméstico. Los rumores sobre su desastroso matrimonio surgieron en agosto de 1991, cuando la prensa brasileña comenzó a especular acerca de las razones que habían llevado al presidente y a su esposa a quitarse sus anillos matrimoniales, y al joven mandatario a acudir solo a las ceremonias oficiales. Pero la versión del hermano del ex presidente pinta algo más que una riña entre esposos, como se hizo aparecer entonces el episodio. El libro revela que la crisis conyugal se debió realmente a que la primera dama de la nación estaba esperando un hijo, y el padre no era propiamente su marido. Según Pedro Collor, su hermano se había practicado una vasectomía antes de su matrimonio pero Rosane no lo sabía. El presidente, al conocer el estado de su esposa, no tuvo duda alguna en señalar como verdadero padre a un funcionario del Distrito Federal, Luis Mario de Padua, y exigir el divorcio. Ante la inminencia de un repudio público, la primera dama, apoyada por su numerosa e intrigante familia, empleó un efectivo método de disuasión: el chantaje. Rosane amenazó con revelar a la prensa escabrosos episodios que comprometían seriamente al presidente.
"Rosane iba a revelar a la prensa, entre otras cosas, que ella misma le colocaba los supositorios con cocaína a Fernando", contó Pedro Collor al Jornal do Brasil, un artificio empleado por los adictos para evitar las señales que puede dejar la inhalación del alcaloide. "Antes de que Rosane concediera la entrevista en la que haría tales revelaciones recibió una llamada en la que se le pedía acudir urgentemente al Palacio de Planalto.
Allí estuvo durante media hora y al salir canceló la entrevista. Collor tuvo que desistir de la idea de la separación".
Aparentemente -afirma Pedro Collor- Rosane se hizo practicar un aborto, y su amante, Luis Mario, huyó hacia Minas Gerais.
Pero este no era el único episodio oscuro en la vida del mandatario brasileño ni la primera infidelidad de su esposa. El hermano menor del presidente revela que en su juventud Fernando era asistente asiduo a todas la fiestas en las cuales la droga era el motivo de reunión, y vivía rodeado por aquellos que suministraban la cocaína. Por esa misma época también acostumbraba a participar en orgías sexuales y no se despegaba de su amigo Paulo Octavio Pereira -actual diputado del Distrito Federal- con quien solía encerrarse a la madrugada en su cuarto para hacer no sé qué cosas", afirma Pedro Collor. A la suge rencia sobre las inclinaciones homosexuales del ex mandatario Pedro Collor agrega otro ingrediente: la violencia.
"Fernando adora pegarle a las mujeres ", afirma. Y cuenta que en una ocasión le dio tantos golpes a su primera esposa, Lilibeth, que tuvo que llamar al médico de la familia porque la mujer quedó inconsciente. "Después del nacimiento del segundo hijo, en 1978, Fernando nunca más quiso tener relaciones sexuales con ella. Luego de más de dos años de abstinencia, Lilibeth pidió la separación".
Los pecados de Rosane no son menos escandalosos que los de su marido. Pedro Collor relata cómo poco tiempo después de llegar al poder, empezaron a llover las críticas por los excesivos gastos de la primera dama, a quien se comparó con lmelda Marcos debido a su compulsión por las compras. Según Pedro Collor, Rosane derrochaba fortunas en las tiendas durante los viajes oficiales. Su cuñado euenta también en el libro su conflictivo trato con la familia de Collor, la cual solía reehazarla por su origen hu milde y su precaria educación. Pero además registra su la mentable gestión como la "Evita Perón" brasileña, como presidenta de una importante fundación dedicada a las obras sociales, que fue cuestionada judicialmente, por presuntas irregularidades en el manejo de los fondos. Pero además señala que, aparte de su escandaloso affair con Luis Mario de Padua, otros rumores hicieron carrera en los corredores del Palacio de Planalto. Al parecer, Rosane mantenía relaciones extraconyugales con un apetecido soltero carioca, Julio Lopes, quien era un invitado habitual de la primera dama durante sus visitas a Río de Janeiro, las cuales solían incluir sospechosas reuniones en el hotel Caesar Palace.
~Además de las insinuaciones sobre la homosexualidad de su herma no, Pedro Collor muestra otra oscura y sorprendente faceta de su hermano: su apego a la brujería. Según el libro, Fernando realizaba en la mansión presidencial campestre -Casa da Dinda- frecuentes sesiones de magia negra. Velas, muñecos que simbolizaban a sus adversarios y animales muertos hacían parte de la parafernalia de estas reuniones secretas, que eran presididas por Cecilia, una monumental negra de Arapiraca, que se convirtió en la gurú de cabecera de la familia presidencial. Bajo su influencia, Fernando se desprendía de su papel para entregarse a extraños ritos, bailes y sacrificios de animales, mientras Rosane invocaba a Pomba Gira, el espíritu de una prostituta que, según la mitología candomblé, tenía el don de dominar a los hombres.
Lo cierto es que si las denuncias de corrupción de Pedro Collor le costaron el cargo a su hermano, el libro sobre su escandalosa vida privada será la estocada final. Al parecer, después de esto, Collor ni siquiera podrá presentarse en las elecciones legislativas del año 2002.

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