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| 5/31/2014 8:00:00 AM

Así viven los hinchas el Mundial guerrero

A pie, en bus, en moto o en carro, hay hinchas capaces de hacer cualquier cosa para ver a Colombia en la Copa Mundo. No importan el trabajo, el dinero o la familia. La pasión va primero.

La fiebre por el Mundial está desatada. Después de 16 largos años de frustraciones, la selección vuelve a la gran cita del fútbol y los hinchas están dispuestos a sacrificarlo todo para ir a Brasil. No en vano Colombia es el tercer país que más entradas ha comprado (60.000) detrás del anfitrión y de Estados Unidos. Para muchos esta es una oportunidad de oro, no solo por la cercanía (muy pocos irán a Rusia 2018 y a Qatar 2022), sino porque hay una confianza renovada en la tricolor. Para acompañar al equipo, los fanáticos probaron ser unos genios del rebusque. Algunos llevan ahorrando años para conseguir los pasajes, mientras que otros se aventuraron a pie, en moto, en barco y en carro. Estos son los hinchas más guerreros de la selección.

En moto 
Hace dos meses salieron de El Campín y están a punto de llegar a Brasil. Una odisea sobre dos ruedas.



Más de 4.000 kilómetros de carretera separan a Bogotá de Brasilia. Pero cuando la pasión pesa más que todo, lo de menos es el sacrificio. El 26 de marzo Brayan Bernal, Edwin Niño y Jonnatan Cruz, amigos de siempre, ensillaron sus tres poderosas motos en El Campín y empezaron a devorar el asfalto. 

Su destino, más allá de las necesidades, del presupuesto, de los problemas de convivencia es la cancha del estadio Mané-Garrincha en la capital brasileña, donde Colombia enfrentará a Costa de Marfil el 9 de junio. Con el timón apuntando el sur, ya recorrieron gran parte de Colombia, Ecuador y Perú. 

En los próximos días van a atravesar Bolivia para tocar por fin tierras mundialistas. “Contábamos con un presupuesto de cinco millones cada uno, juntando nuestros ahorros y liquidaciones. Invertimos gran parte en las motos y accesorios para el viaje y nos quedó un millón por cabeza”. Con eso, que para algunos no les alcanzaría para llegar a Santa Marta, los tres motociclistas se las han arreglado para comer y dormir, así sea en playas, frente a estaciones de bombero o de policía. Y sobre todo tanquear sus máquinas, un verdadera renta. 

También venden manillas y cuentan que “ahora que la plata se nos ha ido acabando empezamos a contactar grupos de motociclistas que nos ayudan con estadía y comida.  El club M&M de Trujillo nos dio la idea de realizar unos parches de La Ruta Futbolera para vender a cada club, cuestan 10 Soles”. 

Pero más allá de los sacrificios, como escribió Brayan “¡Lo dejamos todo! Los tres renunciamos al trabajo por ir al Mundial a ver la selección. ¡¡Y disfrutamos cada momento de este viaje, lo que más nos gusta es que lo hemos guerreado!!”.

En coche casa 

Recorrerán más de 10.000 kilómetros en un vehículo equipado con camas, baño y cocina. Tuvieron que reservarlo hace casi un año. 



“Si no es ahora, no es nunca”, dice Mauricio Tovar. Por eso desde hace dos años empezó a planear el viaje a Brasil con varios familiares y amigos. Conscientes de que para esta época los precios de los pasajes y hoteles estarían por las nubes, decidieron alquilar un coche-casa en Argentina. “Aunque no tendremos muchas comodidades, vamos a ahorrar bastante en  comida, transporte y estadía”, explica. La casa rodante está equipada con lo necesario: camas, baño y cocina (incluida la vajilla). Tovar y sus seis acompañantes pagaron 13.000 dólares por usar el vehículo durante cinco semanas.

La idea es que todos se encuentren el 10 de junio en Buenos Aires, de donde saldrán rumbo a las cataratas de Iguazú, Sao Paulo, Belo Horizonte, Brasilia y Cuiabá. Ya tienen boletas para los partidos de Colombia de la primera ronda y si el equipo pasa, intentarán conseguir entradas para los octavos de final. Calculan que en total recorrerán unos 10.500 kilómetros. Ahora que empezó la cuenta regresiva, Tovar, quien lidera una empresa de proyectos de ciencia y tecnología, ha tenido que dejar pasar ofertas jugosas. “Me toca decirles a los clientes que entre junio y julio no estoy disponible –dice–. Bueno, y también me aseguré de no tener novia para no rendirle cuentas durante el Mundial”.       

Twitter: @maurotov


El Tigre de Colombia

Maquillado y disfrazado, el hincha más colorido de Colombia va a Brasil a punta de rifas y créditos. 


La selección tiene dos tigres. Uno es Radamel Falcao, que aún no se sabe si va al Mundial. El otro, que va a Brasil con toda, es José Forero. Este barranquillero de 53 años llevaba mucho tiempo viendo a Colombia en el Metropolitano pero en estas eliminatorias empezó a disfrazarse. Primero fue la careta de tigre, tradicional del Carnaval. Y mientras su fama crecía, fue perfeccionando su pinta. Su cara se llenó de rayas anaranjadas y blancas, se colgó collares tricolores y mandó a fabricar un tocado de plumas amarillas, azules y rojas. 

Salió en portadas de diarios, notas de televisión, en el álbum virtual de Panini e incluso se sacó una foto con Falcao, que lo sorprendió con un “mucho gusto en conocerte me hablaron mucho de ti”. Cuenta que “yo no pensaba ir a Brasil, pero a raíz de todo eso la gente me empezó a decir que fuera. Toqué todas las puertas de los patrocinadores, pero no me contestaron”, explicó. 

Pero el sueño no moriría tan fácil. Consiguió en Internet una entrada para Colombia – Grecia y ahora vende boletas de una rifa. Para José, ya con un buen empleo y dos hijos universitarios, fue difícil “pelarle la cara a mucha gente para que me colaboren, pero me ha tocado vencer la pena”. Sale el 8 de junio a Brasil y quiere tomarse una foto con el Cristo Redentor de Rio de Janeiro.  

Para él “el sacrificio más grande es dejar a mi esposa, son 25 años de casado y me toca viajar solo, va a ser complicado, nunca lo había hecho, es prácticamente la primera vez que salgo del país, está el tema del idioma. Que toda sea por apoyar a Colombia”. También le preocupa el maquillaje, que se lo hace un profesional en Barranquilla. “Ahora me toca aprender, hice un video para ver el paso a paso. No me queda tan bien, pero ahí vamos”.
¿Es el Tigre el nuevo Cole? José dice que el hincha más famoso de Colombia es “muy buena persona, está bien cotizado y que la intención no es reemplazarlo. No quiero sacar provecho de esto, simplemente hacer algo positivo”.


A dedo 

Durmieron en camiones, estaciones de servicio y hasta comisarías de Policía con tal de cumplir el sueño de llegar a Brasil.  


600 dólares por persona para un viaje de casi siete meses por Suramérica suena imposible. Jenny Rey, Juan Felipe Restrepo y Juan David Robayo lo sabían desde que partieron de Bogotá el pasado 5 de febrero, pero decidieron seguir adelante con su ambicioso plan. Querían conocer otros países antes de llegar a Brasil, así que aprovecharon los últimos cuatro meses para recorrer Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay. El sueño, como era previsible, les ha salido caro. “Nos equivocamos al pensar que comprando 400.00 pesos en artesanías para vender en el camino sería suficiente”, explica Restrepo.

Cuando se les acabó la plata en Bolivia, empezaron a cantar en restaurantes y buses. Normalmente viajan a dedo y, como no tienen hoteles reservados, les toca pasar la noche donde sea: entre la carga de los camiones, en estaciones de gasolina, peajes, iglesias y hasta en las celdas de una comisaría de Policía. “Aclaro que esa vez no hicimos nada malo. Simplemente el oficial nos ofreció dormir ahí”. Hoy los tres amigos se encuentran en Foz de Iguazú. La idea es llegar a Cuiabá, donde Colombia enfrentará a Japón el 24 de junio. “Aspiramos entrar así sea a la localidad más barata”. Aún no han definido cómo regresarán, pero tienen claro que darán el salto desde Manaos. “Como en el Amazonas ya no podemos ‘echar dedo’, dependerá del tiempo y de la plata si nos vamos en barco hasta Leticia”.         

Rifas, juegos y espectáculos

Aunque todos les decían que era imposible, vendieron hasta los cubiertos de la mamá para ir al Maracaná. 


Estudiante, monitor y mesero. Así se describe Juan José Oliveros, quien ha tenido que multiplicarse para llenar las alcancías que lo llevarán a él y a su novia, Cindy Córdoba, al Mundial. Ambos trabajan duro desde hace un año para acompañar a la selección. “Nadie creía que con sueldos de mesero y de vendedora íbamos a llegar siquiera a Ecuador”, dice Oliveros. Hoy ya tienen los tiquetes Cali - Sao Paulo, el hospedaje y, lo más importante, las boletas del partido de octavos de final en el Maracaná, que jugaría Colombia en caso de clasificarse primera de su grupo. Para pagar todo eso, además de ahorros y préstamos, la pareja echó mano de su imaginación. “Hemos vendido desde botellas de whisky hasta sets de cubiertos de mi mamá y entradas para los conciertos de la Feria de Cali”, explica el joven de 21 años. Antes de viajar el próximo 26 de junio, esperan conseguir otros 1.000 dólares para no tener que preocuparse en Brasil: “Muchas veces pensamos dejar todo tirado, pero ahora que falta menos de un mes, estamos convencidos de que el esfuerzo valió la pena”.    

Twitter: @JuanJOliveros

Con 5 dólares diarios hasta Brasil

Felipe Quiroga salió hace tres meses a Brasil. Llegó echando dedo, aguantando hambre y cruzando las fronteras con dificultad.


Desde que supo que el Mundial de 2014 era en Brasil, Andrés Felipe Quiroga no tuvo otra cosa en su cabeza. Las ganas se multiplicaron cuando supo que la selección clasificó. Ahí empezó a organizarse, juntar sus ahorros y con el apoyo de su madre, que vive en Dinamarca, poco a poco fue planeando su viaje. Este joven de 25 años estudia en la Universidad Tecnológica y tiene un pequeño restaurante para estudiantes. Pero metió lo que pudo en su morral le dijo adiós a su perro y a su novia, y se embarcó al sur. 

Salió el 3 de marzo de Pereira, en una ruta que lo llevó por Ipiales, Ecuador, Bolivia, Argentina y ahora el sur de Brasil. Cuenta que le toca ser muy recursivo, pues su presupuesto diario no supera los 5 dólares: “hago dedo, utilizo la página Couchsurfing (donde gente ofrece posada gratis),  armo mi carpa y he dormido en terminales. Camino mucho y siempre busco lo más barato que ofrece cada lugar para comer bien”.

Recuerda que “el sacrificio más grande que me ha tocado es no comer todo lo que quiero porque me toca ahorrar. Pero lo más fuerte fue cuando fui a Machu Pichu con muy poco dinero y para devolverme caminé por cerca de 10 horas. Salí de Aguas Calientes (el pueblo al pie de las ruinas) a las 6 de la noche, dormí en una caseta sobre la carrilera del tren”.

También, por su pasaporte colombiano, ha tenido problemas en las fronteras.: “En Perú me dieron 30 días y después no me querían dejar salir, me tocó hacer una maraña. En Bolivia no me querían dejar entrar y me dieron solo 10 días. En Argentina fue un sufrimiento me dejaron esperando una hora sentado para ver si me dejaban pasar o no. ¡¡¡Y en Brasil si entre de una!!!”. En Brasil espera poder seguir a la selección a todas partes, pero no sabe si va a poder a entrar a todos los partidos por el costo de las boletas.
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