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| 4/7/1997 12:00:00 AM

LA GOTA FRIA

Carlos Vives y 'su manager' Manuel Riveira son como "uña y mugre", pero en opinión de muchos, el cantante es la uña...

Entre las anecdotas más conocidas de Manuel Riveira, el manager de Carlos Vives, se cuenta una ocurrida en febrero del año pasado en Viña del Mar. Cuando llegó la limosina a recogerlos en el aeropuerto, Riveira montó en cólera porque no era de ocho puertas como la había exigido sino de cuatro y, mientras Vives no dijo nada, él amenazó con devolverse en el mismo avión en el que había llegado. Ese es el retrato que en el mundo artístico pintan de 'Mane', Manuel Riveira, un samario de 35 años que durante los últimos cinco ha sido el hombre detrás del cantante. Al contrario del ídolo, quien siempre despierta un sentimiento de cariño, su representante es un personaje polémico y cuestionado. Las opiniones sobre Riveira nunca son término medio. Es un hombre que genera amores y odios. Mientras para unos es el individuo talentoso y brillante que gestó a la estrella que hoy es Vives, para otros es un tipo arrogante, complicado y grosero a quien la fama se le subió a la cabeza. Ahora, cuando el cantante está a punto de lanzar su tercer disco, muchos entendidos del medio musical temen que la popularidad de Vives esté de capa caída. No tanto porque su segunda producción, La tierra del olvido, no haya tenido el estruendoso éxito de ventas de los Clásicos de la Provincia -lo que era difícil de igualar-, sino por cuenta del temperamento de su representante. Quienes los conocen bien señalan que así como son una 'llave' en su trabajo y se tratan como hermanos, en su forma de ser son dos polos opuestos.La sencillez de Carlos Vives, en su trato y en su forma de vivir -y en sus exigencias como artista-, contrasta con el perfil de millonario de Riveira, que muchos califican como de 'nuevo rico'. Quienes los conocen dicen que mientras el cantante usa jeans, 'Mane' sólo se viste con trajes de Armani y Versace y tiene la mejor colección de corbatas Hermes que hay en el país. Igualmente, mientras Vives ni siquiera hace las exigencias típicas de cualquier artista, Riveira siempre exige pasajes en primera clase y pide limosinas y suites en los mejores hoteles del mundo. 'Mane' se defiende diciendo que eso de las limosinas es algo normal entre los artistas. "Lo que yo le exijo a los empresarios es que si Carlos llega al Plaza de Nueva York, todos los del grupo nos alojemos ahí", dice.Y en eso lo respaldan no sólo los actuales integrantes del grupo la Provincia, de 23 artistas, sino quienes han pasado por él. "En ese sentido nos cuidaba mucho", señala Socorro Arango, quien fue hasta comienzos de este año la fotógrafa oficial de Vives. "Mane tiene una fachada de duro, que es necesaria en este trabajo. Hay que conocerlo bien para quererlo pero, así como es de duro profesionalmente, con la gente que quiere es sólo sentimiento y corazón", asegura. Personas que lo quieren, como Paula Jaramillo, lo describen como "un hombre culto, romántico y generoso y un profesional hábil, inteligente y buen negociante que con Carlos hace la combinación perfecta". Los que no lo quieren lo consideran un hombre difícil. "Lo peor es que le ha hecho creer que fue quien le abrió las puertas del éxito, cuando un artista como Carlos las habría abierto de todas formas", dice un amigo de Vives que prefirió guardar el anonimato. Lo que sí le reconocen a Riveira es su dedicación por el artista, que al decir de muchos raya casi con la devoción. "El gran éxito de Manuel es haber creado el concepto del 'manager'en un país donde esto no existía", dice uno de sus amigos. Para Socorro, quien permaneció con el grupo por cerca de cuatro años, a Carlos Vives no le gusta entenderse con las cuestiones de dinero y Riveira es su persona de confianza. No deja de llamar la atención que Riveira nunca habla de Vives sino que utiliza el término "nosotros". Y eso que para muchos es símbolo de identidad para otros es señal de su arrogancia. "El no ha entendido que sólo es el manager y no el artista -dice un colega de Riveira-. Todo lo que tiene lo ha conseguido por Carlos y no se ha dado cuenta que todo ese poder que ostenta es prestado". Otro exitoso manejador de artistas en Estados Unidos asegura, por su parte, que "una cosa es ser el mejor amigo y otra el manager. La carrera de Carlos es su vida y no la puede arriesgar. Si yo tengo un problema de próstata no voy con mi mejor amigo sino donde el mejor especialista". En lo que todos coinciden es en el gran afecto que Vives siente por 'Mane', a quien muchos consideran la persona más influyente en el cantante. Al respecto, Riveira afirma: "Somos una familia y aunque se mezclan las emociones con el trabajo, existe una gran confianza".Si en lo personal las opiniones sobre Riveira son encontradas, en su desempeño lo son aún más. Para Ricardo Leyva, empresario que ha hecho las giras nacionales del cantante, "hay managers complicados, pero Manuel Riveira es el más complicado". Pero aun los críticos le reconocen una gran virtud: creer, como manager, que Carlos Vives es el mejor artista del universo y no dejarse manipular por los empresarios ni por la prensa. "Si Riveira no considera que el escenario es ciento por ciento bueno, así Carlos quiera hacer el concierto 'Mane' no lo deja -dice un allegado al grupo-. Aunque con esa actitud arriesga mucho, Riveira nunca se ha amilanado para entrar por lo alto con los grandes empresarios", agrega.Nadie discute que este samario ha sabido posicionar al cantante en los escenarios internacionales, se ha movido bien en la escogencia de la disquera local y acertó en la decisión sobre el look del cantante hasta lograr un 'producto' que todo el mundo quiere. Pero creen que a veces se le va la mano. "A 'Mane' no le tiembla la voz para pedir millones y por eso ha desaprovechado muchas oportunidades", asegura un experto en el manejo de artistas a nivel internacional."Mane trata a Carlos como si fuera un Michael Jackson", dice un amigo de ambos. "Su error es haber querido manejar al grupo como si fueran los Beatles", señala otro entrevistado cercano al cantante.Cuentan que para una fiesta privada en Nueva York, Riveira exigió una suite en el hotel Four Seasons, lo cual le pareció exagerado al empresario y prefirió contratar a Julio Iglesias. Riveira se defiende diciendo: "Mis principales exigencias son de orden técnico para que la producción sea impecable. El precio es lo último que se establece, me importa más ser honesto con el público". Y admite que es cierto que ha cancelado presentaciones porque las luces o el sonido no cumplen con lo que él ha exigido, no importa dónde sea la presentación.

Desplantes
En el medio son famosos los desplantes de Riveira y sus pataletas cuando no se cumplen sus exigencias. Personas allegadas al grupo aseguran que el cantante ha tenido que llamarle la atención. Hace cuatro años, cuando Carlos Vives y La Provincia viajaron invitados a la Feria Internacional de Libro en Guadalajara, Riveira armó un escándalo en el hotel porque se sintió mal tratado. María Isabel Reyes, entonces jefe de prensa de Colcultura, cuenta: "Fuimos a presentarlo en México cuando acababa de lanzar 'Clásicos de la Provincia'. En esa época Vives no era el artista que es hoy, sin embargo su manager hizo una lista de exigencias como si se tratara de Michael Jackson. Entre las que recuerdo estaban desde un carro blindado y guardaespaldas hasta toallas rosadas en el baño. Al llegar al hotel, algo de la habitación le molestó a Riveira y tiró las llaves y empezó a gritar que si no sabían quién era Carlos Vives, que era igual a Luis Miguel".Riveira, dicen, pone tantas trabas para los conciertos que en lugar de abrir puertas las está cerrando. "Nadie se explica cómo rechazó una invitación al festival de jazz de Montreux, Suiza, en un momento en que era importante abrir más puertas en Europa -dice una persona vinculada al mundo artístico-. Lo más importante de un manager es saber cuándo y dónde su artista debe estar, y creo que 'Mane' ha fallado muchas veces en eso. Vives es un artista talentoso y con carisma, muy fácil de vender, pero Riveira no sabe pedir". El explica que no asistieron porque los organizadores del festival sólo pagaban los tiquetes de 17 personas: "Como los toreros, un artista viaja con toda su cuadrilla".En el medio artístico también se comenta lo sucedido con el cantante samario en los Premios a lo Nuestro, que la cadena Univisión realiza cada año en Miami. "Hace unos años Vives asistió invitado, pero mientras todos los artistas participantes cantaron con pista, Riveira exigió que Vives cantara en vivo. Eso significó tener que cantar de primero, lo cual no es bueno para un artista porque debe hacerlo cuando la gente todavía no se ha acabado de acomodar y termina siendo el telonero de los otros", asegura un colega de Riveira, quien cuenta además que, al año siguiente, cuando el cantante estaba en la cima de su gloria, inexplicablemente canceló su viaje a ultima hora y contrataron a Oscar D'León. Riveira reconoce que en 1994, cuando Vives ganó esos premios de Univisión, el grupo no pudo viajar porque no tenían visas de trabajo para Estados Unidos. "El año pasado sí estuvimos".
Duro negociante
De otra parte, aunque muchos consideran a Riveira un experto a la hora de negociar, dicen que a veces exagera. Carlos Gutiérrez, director de negocios internacionales de Ralph Mercado, dice: "Un alto ejecutivo de Warner en Londres estaba loco por tener a Carlos como artista de su sello y le hizo una oferta en el hotel Plaza de Nueva York. Warner es lo más grande en este negocio, tiene a Time y a People. Era la oportunidad del siglo y ellos la rechazaron". Otro mal negocio de Riveira fue no aceptar un contrato con AT&T, que quería hacer un comercial con Vives. "Le ofrecieron 100.000 dólares para que fuera por un año la voz oficial de la compañía, pero negociar con 'Mane' es complicadísimo, pidió muchísimo más y el contrato se lo dieron a Jon Secada". Riveira dice que el negocio era con MCI: "Si no aceptamos no fue por cuestiones de dinero sino porque no nos gustó el libreto. El parlamento que Carlos debía decir no se ajustaba a su imagen".También lo tildan de celoso los periodistas de farándula. "Antes uno podía encontrar a Vives fácilmente en el teléfono, ahora todo pasa por el filtro de 'Mane' y es imposible hablar con él o conseguir cualquier dato. La distancia la puede tomar el artista, pero nunca el manager", dice uno de ellos. Dora Luz Vargas, directora de la revista TV y Novelas, una de las más vendidas entre el público latino de Estados Unidos y en Puerto Rico, dijo al respecto: "Con el primer disco vinieron a Miami y Vives salió en portada con un gran reportaje, pero cuando llegó el segundo disco el cantante era inaccesible. Mientras los manager de otros artistas, como Luis Miguel o Enrique Iglesias, nos mantienen informados, con Carlos Vives hasta conseguir una foto es difícil".
Para algunos esta actitud de encierro obedece a que el último disco de Vives no tuvo el éxito que esperaban. Otros señalan que el problema radica en que Riveira está al frente de todo, y eso ya es imposible en una empresa que, como Gaira, ha crecido tanto en los últimos años. "Sabemos que uno de nuestros lunares son las relaciones con la prensa. El problema es que somos un grupo de amigos y protegemos la privacidad. Es cierto que el negocio se creció y nos quedó grande. Pero en todo caso no nos gusta el exceso de protagonismo", dice Riveira.
Lo malo es que en los medios se comenta que mientras a Shakira, que está en su mejor momento, es posible localizarla en cualquier lugar del mundo, Carlos Vives es muy distante con la prensa. "Claro que todas las embarradas de 'Mane' las borra Carlos con una sonrisa", señala una periodista. Y Riveira concluye: "En el fondo somos muy parecidos, pero Carlos no puede darse el lujo de ponerse bravo, es a mí a quien me toca ser el caradura. Pero este es un binomio que sigue y seguirá vigente".
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