Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/29/2008 12:00:00 AM

La historia de Diana

'Historia de las civilizaciones' es el nuevo proyecto de la filósofa e historiadora Diana Uribe, quien habló con SEMANA acerca de su vida, sus sueños y sus viajes.

Desde su infancia, uno de los planes favoritos de Diana Uribe era sentarse a mirar el atlas e imaginarse el mundo. Se aprendía todos los lugares de memoria, los ríos, las montañas, las cordilleras y los desiertos. Mientras los recorría con la mirada se transportaba mentalmente hasta allí con las referencias históricas que había recogido de libros, películas y canciones. Después de muchos años de teletransportación emocional en la sala de su casa, sólo en la última década ha tenido la oportunidad de cumplir su sueño de viajar por el mundo, deseo que cultivó desde cuando era una niña y que ha podido cumplir gracias a su trabajo en radio, que empezó también hace 10 años y que le ha dado la posibilidad de darse a conocer, crear un público que la escucha semanalmente con fervor y participar en proyectos que la han llevado a todos los continentes. "Yo creo en una cosa que se llama la ruta de los sueños", contó Diana a SEMANA. "Lo que uno se ha soñado en la vida, si uno espera lo suficiente, lo va a vivir".

Diana ha vivido en función de su pasión que es contar la historia y eso la ha llevado a realizar sus sueños. Cuando era profesora de bachillerato, descubrió que su misión era hacer pedagogía de una manera divertida, narrada y fácil de entender. Y después de pasar de las aulas a los medios ha seguido ese estilo para darles a las personas que la escuchan "elementos críticos con los que pueden analizar la realidad". Su nuevo proyecto, Historia de las civilizaciones, es una crónica de audio en seis CD que viene acompañada de un soporte visual y editorial que permite seguir referencias y datos mientras se escucha una narración que va desde la creación de la escritura hasta los últimos inventos tecnológicos. "Son como las calles y las carreras de la historia. Es una ruta de navegación para que las personas entiendan cómo van encadenados los hechos, y luego puedan profundizar en lo que más les interesa".

Originalmente el proyecto estaba diseñado para que fueran sólo tres discos compactos, pero una vez Diana se sentó ante el micrófono en el estudio de grabación de Juan Guillermo Llano, se dio cuenta de que ese espacio no era suficiente para abarcar todo lo que quería. Ella deseaba enfocar su crónica en una historia que no fuera euro céntrica, que incluyera la vida cotidiana, los cambios de pensamiento, las ideas y los movimientos sociales. Así, armada con un mapamundi, iba saltando de región en región, de era en era y de relato en relato, con la frescura con la que suele contar a manera de anécdota y chisme los hechos que han marcado al mundo. Pues "cada relato va pidiendo el espacio que necesita", dice ella. Y eso queda claro en sus programas, en los cuales suele dedicar varias emisiones a un tema principal, la historia de un pueblo, que va desmenuzando desde su raíz hasta la actualidad.

Aprendió esa lección desde cuando en el colegio, en séptimo, empezó a estudiar la Guerra Civil española por su cuenta. Su estudio duró cuatro años y fue profundamente exhaustivo. Compraba y alquilaba todos los libros que encontrara sobre el tema, se aprendió todas las batallas, los bandos, los poemas y las canciones. Cada vez iba descubriendo cosas nuevas que fueron alargando más y más su proyecto de aprendizaje.

Estudió filosofía porque cuando entró a la universidad aún no existía la carrera de historia como tal, y luego se dedicó a la docencia. Aunque durante varios años trabajó en la radio de la Universidad Nacional en un programa que se llamaba Imaginarios del Rock, su llegada a la radio en el papel de historiadora y analista internacional fue una coincidencia. Durante la guerra de la ex Yugoslavia, Yamid Amat la llamó para que les diera clases a sus periodistas de CM&. Ella logró conquistar al periodista con su estilo, tanto es así que dos años más tarde, cuando él inauguró Radio Net, la llamó para que hiciera parte de su mesa de trabajo de 6 a 9 de la mañana. Poco después nació su programa La historia del mundo, que se transmite los domingos de 10 a 11 de la mañana por Caracol Radio.

Ese espacio radial ha tenido gran influencia y el nombre de Diana es el referente obvio cuando se habla de historia en el país. Las ondas de su voz han llegado hasta las selvas colombianas y se convirtió en uno de los espacios preciados de aprendizaje y distracción para los secuestrados. Sobre todo para Óscar Tulio Lizcano, quien le contó a SEMANA que escuchaba el programa sin falta y lo grababa para preparar las clases que dictaba a sus alumnos imaginarios, hechos con ramas y palos, durante sus seis años de cautiverio.

Diana aún dice con sorpresa que no puede creer que se haya vuelto famosa haciendo lo que siempre hizo, contar las historias que a ella le llamaban la atención. Fue desarrollando su noción histórica desde muy pequeña, pues en su casa la historia siempre fue un referente. Por eso suele asociar hechos en su vida con las cosas que estaban sucediendo en el mundo, como la muerte de Salvador Allende cuando tenía 15 años, o el acuerdo de paz de Irlanda del Norte, cuando viajó por primera vez a Londres. Su curiosidad nata la hacía buscar cualquier dato que viera en una película, un libro o en la música, ya fuera la matanza en Soweto, Suráfrica, o la manera como Heinrich Schliemann encontró Troya.

Roquera desde su juventud, la música siempre ha tenido un significado especial en su vida, pues una de las épocas acerca de la que más le gusta hablar e investigar son los 60, donde gran parte del sentimiento y pensamiento de la época está narrado desde las canciones. Aunque no sabe tocar ningún instrumento, se aprende de memoria cada sonido y cada estrofa. Sus gustos musicales pasan por el rock clásico, el reggae, el metal y llegan hasta el rap.

Asegura que los momentos más impactantes en su vida, aparte del nacimiento de sus dos hijos, han sido los viajes. Como por ejemplo la primera vez que visitó Granada, en el centenario de Federico García Lorca, "sentí que era mi yo de los 17 años que estaba cumpliendo una cita en la huerta de San Vicente". Cuando estuvo parada en frente del río Ganges, que se imaginó tantas veces. O el día que llegó a Praga: "llevaba 20 años tratando de llegar y cuando estaba en la plaza de Estanislao no sabía qué hacer, no era capaz de bajarme del bus y empecé a llorar". Esa es la emoción que ella logra transmitir a quienes la oyen narrar la historia y a quienes logra transportar por medio de sus crónicas al tiempo y el lugar de los hechos en un viaje mental, como aquellos que ella empezó a hacer desde pequeña en la sala de su casa.
 
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.