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| 2/5/2011 12:00:00 AM

La más pila de Hollywood

Natalie Portman, la actriz de moda, nació en Israel, habla cuatro idiomas y se graduó de Psicología en Harvard. Perfil de la protagonista de 'El cisne negro'.

Tanto Britney Spears como Macaulay Culkin aparecen en la lista de amigos de la actriz Natalie Portman en su página de Internet. Un dato que podría parecer lógico para algún cibernauta desprevenido, pues los tres bordean los 30 años y se han dejado ver juntos en varias alfombras rojas y fiestas de Hollywood. Lo cierto, sin embargo, es que Portman solo tiene eso en común con los otros dos. Aunque al igual que ellos se convirtió en una celebridad cuando era una niñita, la protagonista de Closer ha basado su exitosísima carrera en la discreción, el trabajo duro y la preparación intelectual. En cambio, 'la Princesa del Pop' y 'Mi pobre angelito' han visto su imagen irse a pique a causa de sus continuos escándalos públicos.

Mientras los adolescentes Britney y Macaulay eran fotografiados borrachos y drogados, ella estudiaba para no perder el primer puesto de su curso y asistía a campamentos de actuación; y mientras ellos entraban y salían de la cárcel, Portman sacaba su cartón de psicóloga en la Universidad de Harvard. Hoy, el resultado de tanta dedicación es evidente: no solo es reconocida como una de las celebridades más preparadas del mundo, sino que está en el mejor momento de su carrera actoral.

Tras ganar el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores (SAG) a Mejor Actriz Principal por su papel de bailarina en el drama El cisne negro, Portman es la más firme candidata a obtener el mismo reconocimiento en los Óscar del próximo 27 de febrero. Además, tendrá cinco cintas este año en cartelera, un número que muy pocos actores alcanzan en su vida. Entre esos filmes está No Strings Attached, una comedia que protagoniza junto a Ashton Kutcher y que la semana de su estreno ocupó el primer lugar en la taquilla estadounidense. Para completar, Portman declaró hace poco que está embarazada y que se va a casar con Benjamin Millepied, su profesor de baile en El cisne negro, lo que ha generado aún más titulares en periódicos y revistas de todo el mundo.

Los críticos la aclaman por su versatilidad y pronostican desde ya que va a ser uno de los personajes más importantes del año. "Nos haces ver ridículos a todos -publicó la revista Entertainment Weekly cuando Portman ganó el Globo de Oro, fue nominada por la Academia y ocupó el primer lugar en la taquilla-. En una semana lograste más que el resto de nosotros en toda nuestra vida". El diario popular The New York Post, por su parte, aseguró que Portman es la artista más atractiva para los medios hoy en día, pues ya se convirtió en la "celebridad No Importa", porque "no importa lo que haga, hay que hablar siempre de ella". Cuando le preguntan sobre el secreto de su éxito, Portman suele responder: "Es porque siempre he preferido ser inteligente que estrella de cine". La enseñanza viene de sus padres, quienes le inculcaron que primero estaba el estudio y después la actuación.

Hija única de un médico israelí especialista en fertilidad y una "mamá de tiempo completo" estadounidense, nació en Jerusalén, en 1981. Todavía usa su nombre real, Natalie Hershlag, para inscribirse a los cursos de Historia y Lenguas que toma periódicamente. Portman es el apellido de soltera de su abuela materna, que adoptó cuando le ofrecieron su primer papel, a los 11 años. La idea era mantener a sus familiares alejados de las cámaras en caso de volverse famosa o evitarles una vergüenza si su actuación resultaba decepcionante. Como sucedió lo primero, Portman se convirtió en su nombre artístico.

Llegó cuando tenía 3 años a Estados Unidos, donde su papá debía hacer la residencia como médico. Sus familiares la recuerdan como una niña "muy madura", a la que le gustaba ser el centro de atención. Tomaba clases de canto y de baile y formaba parte del grupo infantil World Patrol Kids, que trataba de concientizar a la gente sobre la importancia de cuidar el medio ambiente. Soñaba con ser astronauta, veterinaria, bailarina o actriz.

Tenía tan claro lo que quería ser en la vida que el día que un agente de la compañía de cosméticos Revlon se le acercó en una pizzería neoyorquina para ofrecerle ser modelo, ella respondió: "Yo no quiero modelar, yo lo que quiero es actuar". Tenía 10 años. La oportunidad de hacerlo le llegaría meses después, cuando participó en un casting para la película El perfecto asesino. Al principio no la escogieron porque se veía muy chiquita, pero el director terminó por darle el papel pues consideraba que tenía un "talento natural". Luego fueron sus papás quienes por poco le prohíben participar en la película que la haría famosa, pues interpretaba a una aprendiz de asesino con actitudes bastante atrevidas para una pequeña. Los Hershlag aceptaron después de negociar con el director, quien accedió a simular las escenas en las que aparecía fumando y a omitir muchas groserías del guion original.

Natalie ya era reconocida en ese momento como una niña muy capaz. Combinaba las filmaciones con el estudio de una manera tan eficiente que no solo era la mejor de su curso, sino que la adelantaron un año. Durante la grabación en París de El perfecto asesino, su padre le ordenó leer El diario de Ana Frank, pues él viajaría a visitarla y quería llevarla a Ámsterdam para que conociera la casa donde la niña judía se refugió con su familia. Natalie quedó tan impactada que cuando le ofrecieron, años después, protagonizar una obra de Broadway basada en el libro no lo dudó un segundo.

A los 16 años ya había compartido escenario con Uma Thurman, Al Pacino, Woody Allen y Jack Nicholson. También había grabado ya el Episodio I de Star Wars, donde interpretó a la reina Padmé Amidala. Hoy reconoce que ese fue el papel que la hizo realmente célebre y le quitó la privacidad por completo. Fue también por ese entonces que se dio a conocer su fama de niña juiciosa: no tomaba trago ni había probado las drogas, solo conocía los besos por los que le había tocado darse ante las cámaras y opinaba como una experta sobre la tensión entre su natal Israel y sus vecinos palestinos. No hablaba de su vida privada (no lo hace todavía), por eso en las entrevistas de la época solo repetía que era activista por los derechos de los animales y que se había vuelto vegetariana a los 8 años, después de ver cómo hacían una cirugía láser a un pollo en una conferencia médica a la que acompañó a su papá.

Fue vista como una niñita, una pequeña promesa, hasta que empezó a actuar en películas como Closer y V for Vendetta. Pero Natalie, quien habla hebreo, francés y japonés, nunca dejó su pasión por el estudio y se graduó en Harvard. Hoy dice que la psicología le ayuda a meterse mejor en la piel de sus personajes. Y quienes han seguido su carrera aseguran que no sería la actriz completa que ya es si no fuera por su sólida formación intelectual. La misma que la saca, con creces, del común de los artistas de su generación.
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