Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/05/08 22:42

La Miss Mundo que se decidió a denunciar a su violador

Linor Abargil, que se ganó ese título en 1998, es una abanderada que lucha contra la violencia de género. Esta es su historia.

Linor Abargil. Foto: El País de España

Han pasado casi 18 años de lo ocurrido, pero el recuerdo de ese episodio persiste en su mente como si hubieses sido ayer. Linor Abargil, la representante de Israel que se llevó la corona de Miss Mundo en 1998, no olvida el momento en que fue víctima de una violación. Un mes y medio antes de que se llevara el título.

Su historia la narró al diario El País de España la semana pasada. Lo primero que contó es que nunca quiso ser modelo y que sus gustos, curiosamente, casi siempre contrariaban ese tipo de mujer.

“Nunca quise ser modelo. Me parecía un mundo hipócrita que no me aportaba nada (…) De hecho, de pequeña, aunque era muy guapa, era una chica que disfrutaba estudiando y la verdad, bastante masculina. No me interesaban los certámenes de belleza. Pero fueron muchos los que me insistían en que probase a ser modelo, así que al final me presenté al concurso de Miss Israel, cuando tenía 18 años. Quedé segunda, pero seguía sin interesarme ese mundo. Meses después, varios agentes de modelos me pidieron participar en el certamen de Miss Mundo para representar a mi país”, recordó la joven israelí.

Aseguró que lo único que la convenció de participar fue saber cuál era el premio. “Lo primero que pregunté fue: ¿Cuál es el premio? (…) Un coche y un viaje a Tailandia! Eso sí me convencía más. Vengo de un pueblo pequeño y mi pasión era viajar. Así que me trasladé a Italia para trabajar como modelo y prepararme para el certamen”, manifestó.

Pero ese viaje le salió costoso. Abargil aseguró que cuando estaba en Milán extrañaba a su familia y pensó en regresar a su país. Sin embargo, su agente de viajes le dijo que no quedaban vuelos y se ofreció a trasladarla en un coche.

Cuando arrancaron el viaje, el hombre se desvió del camino y se detuvo en un lugar. “Me ató las manos y me puso una navaja en el cuello. Me violó dos veces y después intentó asfixiarme. Conseguí convencerlo de que me dejara vivir. Le dije que no contaría nada. Él no hacía más que repetir que lo sentía y yo lo único que quería era salir de allí con vida. Me llevó hasta la estación de trenes de Milán y me dijo que no podía contar nada de lo ocurrido”, contó.

La Miss Mundo logró salir con vida y lo primero que hizo fue llamar a su madre y contarle. “Lo primero que me dijo fue que no me lavase y que acudiese a un hospital y después a denunciar a la comisaría. Y así lo hice (…) Fue mi madre quien me alentó a presentar la denuncia. Ella fue mi gran apoyo, una roca inquebrantable”.

Ella regresó a Israel y, durante unas semanas, el caso se mantuvo en secreto. Su madre le pidió que no abandonara el concurso y así lo hizo. “En el momento en que me proclamaron Miss Mundo no podía aguantar mis lágrimas, pero no eran lágrimas de alegría”, relató.

Aunque le pidieron que no lo hiciera pública –para poder capturar al agresor-, al día siguiente de la coronación su historia se hizo pública y las autoridades detuvieron al agresor en el aeropuerto de Tel-Aviv.

“Lo más duro fue el juicio. Él negaba todo, y a día de hoy lo sigue negando. Pude entender por qué muchas mujeres no presentan denuncia. Verme frente a él y revivir durante dos días los momentos de la violación es algo que nunca olvidaré, pero estoy enormemente orgullosa de haberlo hecho y de haber tenido a mi familia apoyándome en todo momento”, puntualizó. 

Lea la historia completa: “Mi estúpida corona de Miss Mundo sirvió para denunciar que me habían violado”.

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