Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/10/17 00:00

La muerte de un héroe

El mundo lloró la pérdida de Christopher Reeve, el actor que mejor encarnó a Superman y que convirtió la maldición de haber quedado tetrapléjico en una esperanza para millones de inválidos.

Pocas veces el deceso de un famoso provoca una tristeza tan sincera y extendida. La muerte de Christopher Reeve, aunque de esperar por su condición médica, suscitó demostraciones de pesar en todo el mundo, y en especial entre aquellas personas que como él perdieron la capacidad de moverse. Por eso se vieron las tradicionales flores junto a su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, además de la capa que lo acompañó en el papel que lo consagraría. Incluso los candidatos a la presidencia de Estados Unidos sacaron tiempo de sus apretadas agendas para lamentar su muerte. Reeve se había convertido en protagonista de los discursos de campaña por el tema de la investigación en células madre embrionarias, una causa de la que fue abanderado.

Internet, que desde hace un tiempo es el lugar preferido para expresar sentimientos de tristeza por la muerte de una celebridad, nuevamente se llenó de palabras de afecto y de reconocimiento a la trayectoria de un hombre que supo enfrentar la adversidad y convertir su tragedia en una fuente de esperanza para otros. "Christopher fue mi inspiración cuando hace ocho años sufrí un accidente, escribió en una página de Internet una seguidora del actor que como él quedó tetrapléjica a raíz de un accidente. Fue por él que empecé a creer que cualquier cosa era posible. Es una gran pérdida, pero su recuerdo seguirá presente para todos aquellos que lo vieron pasar de Superman a héroe de la vida real".

Aunque es innegable que la fama y la fortuna llegaron a Reeve de la mano de su rol de Superman en el cine, también lo es que su papel estelar fue el que asumió cuando en mayo de 1995 sufrió una grave lesión medular al caerse de su caballo durante una competencia ecuestre. Con dos vértebras cervicales fracturadas era poco probable que sobreviviera, menos aún que volviera a respirar por sí mismo o a caminar. Pero luego de superar una depresión que incluso lo llevó a considerar el suicidio, Reeve se propuso, contra todos los pronósticos, recuperarse.

Con el apoyo de su esposa Dana y a pesar del escepticismo de los médicos, Reeve se dedicó a seguir un riguroso programa de ejercicios que incluían hasta sesiones de bicicleta, en las que las extremidades del actor se sujetaban a los pedales de una máquina que se movía sola para tratar de que el cerebro recordara las funciones perdidas. La constancia dio resultados. "Luego del accidente sólo tenía sensibilidad en el 12 por ciento de mi cuerpo. Hoy la tengo hasta cierto grado en más del 70 por ciento", aseguró Reeve el año pasado en una entrevista que concedió a la periodista norteamericana Barbara Walters. "Poder sentir un leve contacto es un regalo tan grande", señaló. Entonces Reeve estaba celebrando el éxito de una cirugía que le hicieron unos meses antes para que pudiera respirar sin la ayuda de un ventilador mecánico. Era la tercera persona en Estados Unidos en someterse a una novedosa técnica que consistía en colocar una especie de marcapasos en el diafragma. La intervención fue todo un éxito y Reeve no sólo pudo volver a respirar por sí mismo durante algunas horas al día sino que recuperó su voz y el sentido del olfato.

Pero su recuperación jamás impidió que Reeve le dedicara tiempo a la causa que asumió una vez supo que estaba tetrapléjico: encontrar una cura para la parálisis. Para ello empleó su fortuna y sus influencias y se convirtió en visitante asiduo del Congreso de Estados Unidos. Allí se dedicó a pedir que se destinaran más fondos para la investigación científica, así como libertad para trabajar con células madre embrionarias, una práctica prohibida por el gobierno de Estados Unidos porque requiere la destrucción de embriones humanos. Pero Reeve estaba convencido de que era la única oportunidad para él y millones de personas con lesiones medulares.

El controversial tema surgió hace unos días en el segundo debate presidencial entre George W. Bush y el senador John Kerry. En esa ocasión el nombre de Reeve surgió cuando Kerry abogó por quitarle limitaciones a ese tipo de investigación y mencionó al actor a quien se refirió como "un amigo" y añadió: "Quiero que vuelva a caminar". Cuando se conoció el deceso de Reeve, Kerry reveló que el día anterior había recibido un mensaje del actor en el que le agradecía por llevar el delicado tema al debate.

Además de su activismo, el actor también tuvo tiempo de seguir trabajando en lo suyo. En 1997 dirigió una película, In the Gloaming, que fue nominada a cinco premios Emmy, y en 1998 volvió a la actuación en una nueva versión del clásico de Hitchcock, La ventana indiscreta, un papel por el que fue premiado. Además escribió dos libros autobiográficos, ambos muy bien recibidos por la crítica, y en el momento de su deceso estaba dirigiendo una película animada.

Pero la muerte de Reeve no sólo lo consagró como un héroe de la vida real sino que también revivió rumores de una vieja leyenda que pesaría sobre todos los que tienen que ver con el personaje de cómic creado en 1938. Muchos recuerdan que el primer actor que encarnó a Superman en el cine, Kirk Alyn, fue relegado a papeles de segunda después de interpretar al superhéroe y luego murió víctima del

Alzheimer. Luego George Reeves, quien lo interpretó en la serie de televisión de los años 50, se suicidó tres días antes de casarse, presuntamente deprimido por no poder encontrar trabajo. La maldición llegó hasta los coprotagonistas cuando en 1996 la actriz Margot Kidder, quien interpretó a Luisa Lane, fue encontrada casi desnuda y con una crisis nerviosa en una calle de Los Ángeles. Ella lo atribuyó a la desesperación de no encontrar trabajo.

Si Christopher Reeve fue víctima de la maldición, supo convertirla en una bendición de coraje y ánimo para muchos parapléjicos. Aunque no logró cumplir su promesa de volver a caminar, por su activismo y su disposición a poner su fama al servicio de todos aquellos en su misma condición, Reeve se convirtió para millones de personas en el mundo en el verdadero superhéroe.

Vea más información sobre Reeve en la página de su fundación, http://www.christopherreeve.org

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