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| 9/27/1999 12:00:00 AM

LA OTRA LADY DI

Dos años después de la muerte de Diana de Gales sale al mercado un controvertido libro en el <BR>cual se afirma que la princesa sufría una enfermedad mental.

Hasta la semana pasada la opinión pública creía saberlo todo acerca de Lady Di. Sus
desdichas matrimoniales, sus tórridos romances y sus eternas depresiones acaparaban los titulares de
prensa, dejando en claro que la princesa no podía dar un paso sin que los medios lo registraran. Sin
embargo un detalle de su personalidad pasó inadvertido y ahora, dos años después de su muerte, la
periodista Sally Bedell Smith ha decidido sacarlo a la luz. En el libro Diana: in search of herself, la autora
asegura que los problemas emocionales que tuvo que afrontar Lady Di no fueron motivados solamente por las
presiones de la familia real británica sino por una enfermedad mental conocida como trastorno de
personalidad fronteriza.
Si bien la mayoría de la población es susceptible de sufrir este mal, Smith se basa en esta apreciación
clínica para darle una explicación a las alteraciones de humor en las que se debatía la princesa. Sus
arrebatos de celos, los ataques de llanto, su inseguridad afectiva, su constante necesidad de llamar la
atención y los traumas de infancia generados por el abandono materno son abordados con lujo de detalles a lo
largo de la obra con el único propósito de demostrar que Diana no era una mujer caprichosa sino una
persona alterada cuya vida hubiera podido mejorar de haber recibido la atención médica necesaria.
Para respaldar esta versión la autora trae a colación las continuas peleas que entablaba Diana con los
medios de comunicación. Mientras un día amanecía hecha un mar de lágrimas y deseaba a toda costa que
los paparazzi la dejaran en paz, al siguiente se levantaba con deseos de dar declaraciones y se dejaba
fotografiar sin poner resistencia. Algo similar ocurría en su matrimonio, pues aunque se quejaba de no
recibir atención de su esposo ella misma se mostraba distante con Carlos e incluso utilizaba a la prensa para
vengarse de él por sus infidelidades. Este proceder se repetía con los demás miembros de la realeza, a
quienes la tierna princesa acusaba de ser fríos y cortantes. A la hora de tratarlos Diana hacía a un lado su
tradicional dulzura y se transformaba en una persona cerrada que no admitía comentarios ni bromas sobre su
comportamiento. Su posición era tan radical que en 1996 decidió poner punto final a su relación con Fergie
luego de que ella revelara a la prensa que le habían salido juanetes luego de usar los zapatos de Diana. Su
resentimiento alcanzó tales alcances que le prohibió a sus empleados pronunciar el nombre de Fergie en
su presencia. Estos inesperados cambios de ánimo terminaron por convertirla en una mujer volátil que, tras
su cara de yo no fui, escondía un carácter impredecible.

Un clavo saca otro clavo
El trastorno de personalidad no es la única revelación que ha hecho Smith en su libro. Contrario a lo que todo
el mundo daba por cierto, Dodi al Fayed no fue el gran amor de Diana sino tan sólo el hombre que la ayudó a
superar las secuelas de un romance fallido. El playboy entró en escena para consolar a la abatida
princesa, quien trataba de rehacer su vida luego de que el cirujano paquistaní Hasnat Khan, con quien vivió
un romance secreto durante dos años, la abandonara. Desde que Diana se cruzó en su camino el médico no
podía vivir en paz pensando en la presión de los medios y en la opinión de su familia puesto que no era bien
visto que un musulmán se uniera a una mujer divorciada cuyas andanzas eran divulgadas a lo largo y
ancho del planeta. Para reponerse del desplante la joven aceptó las invitaciones del millonario egipcio, quien
la colmó de atenciones. Según el libro la pareja se entendía a la perfección ya que, a pesar de
pertenecer a mundos diferentes, ambos eran inestables, inmaduros, no podían estar solos y soñaban con una
relación llena de romanticismo. Pero el fantasma de la personalidad fronteriza volvió a aparecer y, de acuerdo
con Smith, mientras Diana les decía a unos que amaba a Dodi a otros les aseguraba que estaba aburrida de
él.
La polémica sobre el lado oscuro de Lady Di no se ha hecho esperar y los más ofendidos hasta el momento
son los siquiatras, quienes aseguran que Smith ha malinterpretado la dimensión de los trastornos mentales
y los ha convertido en una excentricidad de feria con el único fin de mercadear la imagen de Diana.
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