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| 9/20/2008 12:00:00 AM

La película prohibida

Con su crítico filme sobre George W. Bush, Oliver Stone se atrevió a lo impensable: hacer una cinta sobre un Presidente en ejercicio y estrenarla justo antes de las elecciones.

Los grandes estudios lo rechazaron y muchos actores republicanos y demócratas se negaron a participar. Quizá tanta negativa se debe a que W, uno de los filmes más esperados del año, tiene una mezcla explosiva: su protagonista es George W. Bush y su director es Oliver Stone, uno de sus mayores detractores, cuyas cintas suelen ser muy provocadoras.

"Se asustan porque es una papa caliente. Cuando llega el momento de la verdad las compañías mediáticas se vuelven gallinas porque todas ellas son parte de grandes conglomerados", dijo el cineasta a Entertainment Weekly. Josh Brolin, una de las figuras de No Country for Old Men, personifica al presidente número 43 de Estados Unidos, aunque en un principio no quería hacerlo. Pero al final aceptó el papel porque como él dice: "No soy de los que sólo interpreta personajes que le gustan".

El camino de esta producción no ha sido fácil. Incluso la semana pasada el diario italiano La Repubblica sostuvo que según una representante de la firma Dda que promociona el filme, este había sido vetado en el Festival de Cine de Roma por el primer ministro Silvio Berlusconi, lo que después negó el director artístico del festival.

Tanta prevención es comprensible. Después de todo, suena atrevido hacer la primera película sobre un Presidente en ejercicio. En 1963 fue estrenada PT 109 acerca de John F. Kennedy, pero no se centraba en su gobierno sino en una hazaña del pasado, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se convirtió en héroe. Más aún, Stone puso a correr a todo su equipo para que el estreno sea el 17 de octubre, tres semanas antes de las elecciones en Estados Unidos, lo cual ha sido interpretado por sectores republicanos como un intento de influir en la contienda. El cineasta ya había causado polémica con JFK y Nixon, pero ninguno de los protagonistas vivía cuando las cintas llegaron a la pantalla.

"Él es uno de los pocos capaces de tomar riesgos, que puede cautivar y ofender, sin ofrecer disculpas", explicó a SEMANA Lisa Collins, editora de Hollywood.com. Stone decidió arriesgarse pese a que, según las productoras, las cintas sobre políticos y la guerra en Irak no son las que más entusiasman al público a ir a cine; y a que su protagonista, con menos del 28 por ciento de popularidad, no parezca muy taquillero. Collins piensa lo contrario: "Stone estaría pensando que tiene una enorme audiencia en ese 72 por ciento a quienes les gustaría ver al personaje expuesto".

El director ha dejado claro que esta biografía será una mezcla de drama, sátira con humor negro y "realismo mágico", una especie de 'tragicomedia', y que pese a sus convicciones quiere hacer un "retrato justo y verdadero" del personaje; algo en lo que muchos no creen, pues recuerdan las palabras que dijo en alguna oportunidad: "Bush hace que Richard Nixon parezca San Agustín". Hoy asegura que el mandatario "podría ser el peor Presidente de todos los tiempos, pero eso no significa que no sea una gran historia: la de un tipo con pocos talentos, excepto la habilidad de venderse a sí mismo, que tuvo que soportar la sombra de su padre y el peso del nombre familiar. Uno tiene que admirar su tenacidad". También agrega que lo que le interesa es la persona en sí: "Tengo empatía con Bush como ser humano, como la tuve con Fidel Castro, Nixon, Jim Morrison y Alejandro Magno". Según el cineasta, lo que motivó este proyecto fue una pregunta: "¿Cómo pasó Bush de ser un alcohólico holgazán a convertirse en el hombre más poderoso del mundo?".

Para responder el interrogante, Stone cuenta que él y su guionista Stanley Weiser, leyeron más de 20 libros sobre el Presidente y hablaron con algunos de sus ex empleados. Así encontraron que sus enfrentamientos con su padre George H. W. Bush marcaron su vida. Por eso los avances de la película empiezan con un joven Bush júnior emborrachándose en un bar con música texana de fondo, a lo que le sigue la reprimenda de Bush papá: "¿Para qué eres bueno , ¿para las fiestas?, ¿para perseguir mujeres?, ¿para conducir ebrio?, ¿quién crees que eres?, ¿un Kennedy?". Luego la música cambia a What a wonderful world, y aparece George W. Bush con sus botas de vaquero sobre el escritorio de la oficina Oval.

Como uno de los primeros borradores del guión se filtró en Internet se sabe que la cinta podría reflejar la intención del patriarca del clan de dejarle su legado político a su hijo 'Jeb' (el ex gobernador de la Florida) y no a su primogénito. Para luego relatar que la relación entre ambos mejora cuando George hijo deja de beber, justo el día después de celebrar su cumpleaños número 40, al levantarse con una resaca insoportable. Entonces empieza su conversión religiosa. "El hecho de que se vuelva un ferviente cristiano explica su creencia en que Dios personalmente lo escogió a él para ser Presidente de Estados Unidos", ha dicho Stone. También hay espacio para las burlas, como el hecho de que el Presidente todo el tiempo aparece usando apodos para referirse a los miembros de su gabinete (por ejemplo a Condoleezza Rice le dice 'Gurú'). En una escena Bush aparece a punto de ahogarse con un pretzel en medio de un partido de fútbol americano y en otra le dice a un príncipe saudí que dejó el dulce desde que empezó la guerra en Irak, "como un sacrificio personal para mostrar mi apoyo hacia nuestras tropas". Stone señala que "Bush no es nuestro presidente promedio y esta película puede ser divertida porque él es divertido". Más pesado es un diálogo en el que el jefe de Estado trata de convencer a un estupefacto Tony Blair de pintar un avión norteamericano con los colores de Naciones Unidas para que sobrevuele Bagdad con la idea de que Saddam Hussein lo derribe y así poder iniciar la invasión.

"El momento más aterrador es cuando tiene lugar la reunión en la que le informan al Presidente que no hay armas de destrucción masiva en Irak. Él invadió un país matando inocentes, con falsos pretextos. Los miembros de su gabinete empiezan a evadir su responsabilidad culpándose unos a otros", contó a SEMANA Kimberly Fox, de la productora independiente QED, responsable de financiar parte de los 30 millones de dólares del presupuesto.

Sin duda la administración de George W. ha sido la que más pantalla ha tenido, desde documentales como Fahrenheit 9/11 de Michael Moore, hasta los dibujos animados Lil'Bush, que muestran la Casa Blanca como un patio de recreo en el que Bush y su equipo de gobierno son niños que toman decisiones infantiles. Pero el hecho de que W sea la primera película biográfica que pretenda mostrar al personaje tal y como es cuando aún no ha dejado el cargo causará más impacto, y más por ser exhibida al final de una reñida contienda electoral. Por eso Brolin anticipa el resultado: "Habrá gente que odiará esta película y otros que la amarán. Pero es seguro que todos hablarán de ella".
 
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