Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/11/12 00:00

La pinta es lo de menos

La pinta es lo de menos

Pocas pintas parecen menos dignas de un príncipe que la que lució Carlos de Inglaterra la semana pasada. En esta ocasión su traje escocés, compuesto por el tradicional kilt, se escondía debajo de una bata blanca que le quitaba toda la elegancia al atuendo. Por si fuera poco el sombrero y los zapatos tampoco hacían juego con la indumentaria real. A simple vista parecía el disfraz perfecto para una fiesta de Halloween. Pero en realidad el príncipe estaba visitando una fábrica de productos orgánicos para conocer el proceso de producción. Si el atuendo no era propio de un noble la intención sí: las ganancias de las ventas de los alimentos serán destinadas a obras de caridad.

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