Sábado, 21 de enero de 2017

| 1996/11/25 00:00

LA PUERTA ABIERTA

A la cabeza de un grupo de senadores, Luis Guillermo Giraldo derrotó el escepticismo y le abrió el camino al debate sobre la extradición.

LA PUERTA ABIERTA

De tanto tocar las puertas, estas se abren. Y eso fue, precisamente, lo que le sucedió a Luis Guillermo Giraldo la semana pasada cuando la comisión primera del Senado aprobó en primer debateel proyecto de acto legislativo que intenta revivir la extradición. El senador caldense puso el tema sobre el tapete a finales de agosto cuando, en compañía de un grupo de congresistas, lanzó su propuesta de derogar el artículo 35 de la Carta Política del 91, (con el que la Asamblea Constituyente sepultó la extradición), con el ánimo de devolverle al Estado uno de los instrumentos más eficaces en la lucha contra el narcotráfico y uno de los más utilizados por el derecho internacional para perseguir la delincuencia organizada. En ese entonces muy pocos pensaron que prosperaría semejante propuesta, considerada un tabú hace menos de un año. Los más escépticos opinaban, simplemente, que la intención no llegaría ni siquiera al primer debate. Los menos, que el proyecto tendría enemigos suficientes como para hundirlo antes de llegar a plenaria. El propio Giraldo era consciente de las dificultades de liderar una iniciativa sobre la que todavía ronda el fantasma del narcoterrorismo y detrás de la cual se mueven tantos intereses políticos. Pero aun así la discusión se fue abriendo paso en los medios de comunicación y en los pasillos del Capitolio. La fórmula ganadora fue un proyecto que revive la extradición dependiendo de una serie de condiciones establecidas en el nuevo artículo, entre ellas su inaplicabilidad en forma retroactiva y la imposibilidad de aplicarla a quienes se sometan voluntariamente a la justicia. La reacción, sin embargo, no se hizo esperar. Al término de una votación que tuvo más cara de ser un juego de ajedrez en el que ninguno de los dos bandos de la comisión quería quedar en jaque, la sensación general fue que el artículo aprobado es tan reglamentario y tiene tantos requerimientos que en la práctica hace impracticable su ejecución. Pero para los artífices de la propuesta eso es lo de menos, pues el texto puede cambiar sobre la marcha. Lo cierto por el momento es que Luis Guillermo Giraldo logró abrirle las puertas a un debate en el que se juega buena parte del futuro de Colombia en su lucha contra el narcotráfico. Y aunque todavía falta un camino tan largo como pedregoso y no es lo mismo ganar una batalla en una comisión que en la plenaria, tal y como dice Giraldo "mientras la criatura respire, tiene futuro".

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