Domingo, 26 de octubre de 2014

| 2013/05/21 00:00

La rebelde y populista exesposa de Nelson Mandela

Se reabre investigación por homicidio contra Winnie Mandela, la mujer que el Nobel de Paz se arrepiente de haber conocido.

Tiempo después de quedar libre, la admiración de Nelson Mandela por su esposa cambió de amor y admiración a odio y tristeza. Foto: .

Winnie Mandela, exesposa del Nobel de Paz sudafricano, era para 1990 la figura más visible en la lucha contra el apartheid.

En ese entonces, un hombre llamado Nico Sono que se encontraba en una zona pobre a las afueras de Johannesburgo y que era habitada solamente por gente negra, exclamaba a gran voz que Winnie Mandela había asesinado a su hijo Lolo en 1988.

El periodista John Carlin, quien siguió de cerca todo el caso de Nelson Mandela desde que el líder estaba en prisión, recuerda que Nico Sono le comentó que su hijo de 21 años, desapareció el 13 de noviembre de 1988. Además, le dijo que ese fue el último día que lo vio, golpeado en la cara, sangrando y temblando de miedo en una furgoneta en la que viajaban media docena de jóvenes matones bajo el mando de Winnie Mandela. “Según me contó Nico Sono, ella, que también estaba en la furgoneta, se negó a entregarle a su hijo, acusándole —falsamente, como después trascendió— de “traidor” a la causa de la liberación negra”, asegura Carlin.

Según el periodista, el testimonio de Sono representaba la excusa perfecta para detener a la señora Mandela, acusarla de homicidio y desprestigiar el movimiento de liberación que lideraba su esposo. En ese momento las autoridades que tenían el poder en sus manos no hicieron nada al respecto, pero más de 20 años después, la policía sudafricana ha empezado a investigar el caso y la exesposa de Mandela, que hoy tiene 76 años, podría ser imputada por asesinato.

¿Por qué solo hasta ahora se retoma el caso?

John Carlin cree que más interesante que entender por qué se retoma el caso ahora, lo es el llegar al trasfondo de la causa por la cuál no lo investigaron hace 25 años. El periodista asegura que en aquellos tiempos la justicia estaba al servicio del poder y al poder ya no le interesaba que Nelson Mandela, que llevaba 26 años en la cárcel y desde la distancia amaba a su esposa con locura, sufriera más. “El gobierno blanco sabía que los días del apartheid estaban contados, no querían correr riesgos. Por eso protegieron a la mujer de Mandela de todo el peso de la ley”, asevera.

Además de eso, todo indica que el motivo que llevó a reavivar el proceso de Winnie radica en que no sostiene buenas relaciones con el actual presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma. El año pasado el congreso Nacional Africano se reunió para determinar la permanencia de Zuma como líder del partido, la mujer se mostró en contra de su jefatura y abiertamente formó parte de la oposición. Tres meses después, en algo que aún no se sabe si fue casualidad o planeado, se encontró el cuerpo de Lolo Sono.

No se sabe si la investigación de la muerte de Sono llegará a las últimas consecuencias o si el Gobierno intervendrá y todo se quedará en una advertencia a la señora Mandela para que se calle. “Lo cierto es que si ella no fuera quien es, si no hubiera estado casada con Nelson Mandela, si no hubiera cometido los crímenes que cometió cuando los cometió, hubiera pasado muchos años de su vida en prisión” asegura Carlin.

Y es que aunque en su momento un juez la declaró culpable del secuestro de cuatro jóvenes, de complicidad en posteriores agresiones contra ellos y la condenó a seis años de cárcel, luego Winnie apeló y terminó pagando una multa insignificante. Desde ese momento no se había vuelto a mencionar su nombre, aunque el mundo está lleno de especulaciones en las que se asegura que es una asesina y que ella y su banda de jóvenes matones lanzaron lo que muchos llamaban el “reino de terror de los chicos de Winnie”.

La decepción


Durante la transición a la democracia muchos fueron perdonados por sus crímenes, especialmente miembros del régimen blanco. La diferencia fue que los crímenes de Winnie Mandela poco tuvieron que ver con política y más con las actividades de una banda mafiosa, hecho que le rompió el corazón a Nelson Mandela en 1996 cuando ya era presidente y aceptó, luego de mucho tiempo, que el amor de su vida era todo menos el buen ser humano que él pensaba.

Tan duro fue el rompimiento entre los esposos, que el premio Nobel de Paz el día de su divorcio llegó a decir: “Si el universo entero intentara convencerme de que me reconciliara con ella, no lo haría” y este es el día en que no lo ha hecho.

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