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| 1/20/2007 12:00:00 AM

La reina Betty

Después de triunfar en medio planeta, la fea conquistó Estados Unidos. 'Ugly Betty' ganó dos premios Golden Globe y es la serie nueva de mayor éxito en ese país.

La suerte de la fea, ahora todos la desean. Después de llevar sólo 11 episodios al aire, Ugly Betty se convirtió en la gran protagonista de la entrega de los Golden Globe de la semana pasada. La serie ganó los dos premios para los que estaba nominada, mejor comedia o musical de televisión y mejor actriz en una comedia o musical de televisión. El segundo otorgado a su protagonista, America Ferrera, de 22 años y ascendencia hondureña. El programa, que se transmite por la cadena ABC los jueves en la noche, hizo su gran debut con una audiencia de más de 16 millones de televidentes, el doble de los que llegó a tener Yo soy Betty, la fea en Colombia durante sus capítulos más importantes. Es más, ha sido tal el éxito de la serie, que el canal aseguró que habrá una segunda temporada, un logro gigantesco en un país que ofrece una inmensa parrilla de programación para la franja prime time todos los días de la semana y en donde se cancela cualquier proyecto ante la mínima falla.

Salma Hayek, la productora de la serie, lloró mientras era entrevistada por la periodista Guiliana de Pandi del canal E! Entertainment Television pocos minutos después de que Ugly Betty recibió los premios. America tampoco podía creer lo que estaba sucediendo. Mientras todos trataban de controlar su felicidad y recobrar el habla, el libretista Silvio Horta explicaba que Betty era una clara muestra de la búsqueda del "sueño americano".

En realidad, la creación del libretista colombiano Fernando Gaitán se ha convertido en la representante de los sueños español, ruso, indio, alemán, mexicano y griego, entre muchos otros. En todos estos lugares se ha hecho una versión propia de la telenovela adaptada al entorno cultural de cada país, y en todos ha sido un éxito rotundo. Estados Unidos era el último gran bastión por conquistar, y ya también se ha rendido a los pies del "monstrete", como cariñosamente la llamaba don Armando. La que en un principio se vio como la imagen de la idiosincrasia colombiana, ha demostrado que la belleza, el talento y la vanidad son temas universales que cruzan las fronteras de oriente a occidente y de norte a sur.

No sólo el equipo de la serie estadounidense vivió la emoción del lunes. Mientras Ugly Betty escalaba a la cima del reconocimiento, Fernando Gaitán saltaba como un niño en frente de su televisor. "Mi reacción fue totalmente masculina y propia de un aficionado al fútbol. Cuando anunciaron el premio brinqué y celebré como si Colombia le hubiera metido un gol a Inglaterra", confesó a SEMANA. Y no es para menos. Nunca antes un personaje había logrado tocar las fibras más intimas de todos aquellos que se han sentido fuera de lugar, rechazados, y que a pesar de eso han buscado luchar para demostrar lo valiosos que son. Porque Betty, sin importar el idioma que hable y la ciudad en que viva, es como el David que se enfrenta a Goliat y siempre logra ganar el cariño de todos.

Las adaptaciones en todos los países han seguido el esquema clásico de la telenovela y se transmiten a diario durante media hora, siguiendo con muy pocos cambios la historia creada por Gaitán. Pero Ugly Betty es la versión con más transformaciones, especialmente en su estructura, porque para poder competir en el mercado anglosajón, debió ser transformada en serie semanal de una hora. Otra diferencia grande es que Betty Suárez no va a transformarse en una mujer bonita. "En la comedia nunca evolucionan los personajes, son estáticos y juegan más sobre la situación. Eso fue importante al escoger a America, pudieron conseguir a una gran actriz que demostró tener la capacidad de hacer muy buena comedia, pero sobre todo de conmover", explicó Gaitán. Así aclaró también la extrañeza de muchos que se sorprendieron al descubrir que Ferrera, sin dejar de ser una mujer bonita, no es una niña despampanante de medidas perfectas como las demás que han interpretado a la fea.

Otra diferencia importante de Betty Suárez ante las protagonistas de las demás adaptaciones es que ella representa a la comunidad latina en la televisión estadounidense, lo que ha permitido tratar temas candentes, y en ocasiones incómodos, como la inmigración. Sobre todo porque Ignacio Suárez, el papá de la fea, es un inmigrante ilegal mexicano, viudo, que vive con su familia en Queens. Esta es la primera vez que el tema es tratado de manera real y sin tapujos en horario estelar, más aun si se tiene en cuenta la lucha contra la entrada ilegal al país y la construcción del muro en la frontera con México. La comedia se ha convertido un escenario para mostrar la otra cara del conflicto, al punto que hasta la revista Time la ha tomado como ejemplo. "Como tantas generaciones de inmigrantes, legales o no, ella trae una mirada fresca, una ética de trabajo incansable y una perspectiva diferente para revitalizar una institución cansada... ella se encuentra dentro de la tradición del intruso que le ayuda a Norteamérica a verse a sí misma. Es irónico que, entre los débiles 'fashionistas', ella es a quien la audiencia identifica como la norteamericana del común", escribió el columnista James Poniewozik para ese medio.

Este personaje, que representado por Ana María Orozco fue durante tanto tiempo más colombiano que el ajiaco, se ha convertido en una heroína que ahora viaja por el mundo y es la luchadora incansable de las causas difíciles. "En un país que tiene un grave problema de obesidad, la imagen de la belleza esbelta está muy alejada de la realidad y aun así, una mujer que use talla 6 es considerada 'gordita'. Betty es un paso para mostrar otra visión de la belleza y eso atrae mucha audiencia", dijo a SEMANA Patty Williamson, profesora de la escuela de televisión y artes cinematográficas de Central Michigan University.

Gaitán, quien posee los derechos de autor de Yo soy Betty, la fea, podría demandar cualquiera de las adaptaciones en el mundo si estas tergiversan el personaje o la historia, pero está muy orgulloso de lo que ha logrado su creación. "Yo miro las nuevas versiones con fascinación, como un espectador cualquiera. Veo con delicia cómo se plantean y se resuelven los personajes en cada uno de los diferentes entornos", contó el libretista, que se ha mantenido en contacto con Ben Silverman, el coproductor de la serie en Estados Unidos, quien le ha pedido uno que otro consejo. Para que la fea no sólo siga siendo la más linda, sino la más famosa y exitosa trabajadora del mundo.
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