Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/05/02 00:00

La reina ha muerto

Falleció Estée Lauder, el último gran nombre del mercado de los cosméticos.

Estée Lauder cuando era la reina de los cosméticos. La revista 'Time' la calificó en 1998 como uno de los 20 grandes genios de los negocios en el siglo XX.

Con la muerte de Estée Lauder no solamente desapareció la fundadora de una de las compañías más prósperas de Estados Unidos sino, sobre todo, el último de los grandes nombres dedicados a la cosmética. Helena Rubinstein, Max Factor, Elizabeth Arden y Charles Revson, fundador de Revlon, fueron los únicos competidores de esta mujer, que pasó de ser una humilde hija de inmigrantes a dirigir un imperio cuyo valor ronda hoy los 10.000 millones de dólares. Estée nació muy lejos del lujo y el glamour que tan bien llegó a personificar. Bautizada Josephine Esther Mentzer, su niñez y juventud transcurrieron en el barrio obrero de Queens, en Nueva York, donde desde muy joven descubrió y perfeccionó su habilidad para las ventas trabajando en la ferretería de su padre. Su interés por los cosméticos surgió gracias a uno de sus tíos, John Schotz, quien le enseñó a preparar cremas en la cocina de su casa. A los 19 años se casó con quien sería no sólo su compañero sino su socio en los negocios. Joseph Lauter, quien luego cambiaría su apellido por el más elegante Lauder, se encargó de la parte contable de la compañía mientras que Estée dio rienda suelta a su pasión por las ventas. Fue ella quien ideó muchas de las estrategias que hoy son rutina en el negocio, como la de regalar una muestra de un producto por la compra de otro o la de enviar sus últimas creaciones a los ricos y famosos. "No la conozco muy bien, pero ella me sigue mandando todas estas cosas", dijo en una ocasión la princesa Grace de Mónaco al referirse a los productos que Estée le enviaba con regularidad. Ella sabía que el efecto de su marca en las manos de una de las mujeres más bellas y admiradas del mundo era más efectivo que cualquier campaña publicitaria. Muy pronto el negocio prosperó en Estados Unidos y la propia Estée se convirtió en la mejor exponente de la mujer a la que se dirigían sus productos: elegante, de buen gusto y con capacidad adquisitiva. Para ello se alejó lo más que pudo de sus orígenes humildes y empezó a soltar detalles de una supuesta ascendencia aristocrática. También desde esa época, como si presintiera el largo y brillante futuro que le esperaba, guardó celosamente su verdadera fecha de nacimiento, un gesto de coquetería que hace que hoy sólo se pueda especular que nació en julio de 1908. Sus opiniones en torno al tema de la belleza, tanto como sus tácticas de venta, siguen estando tan vigentes como el primer día: "La belleza es una cuestión de actitud. ¿Por qué todas las novias se ven hermosas? Porque en el día de su boda se preocupan por cómo lucen. No hay mujeres feas, sólo mujeres a las que no les preocupa o que no creen que son atractivas", solía decir. Fue esta concepción la que le permitió a Estée crear con gran éxito la primera línea de belleza dedicada a los hombres, Aramis, cuando el tema era aún un tabú masculino. Hoy su imperio no se limita a los productos que llevan su nombre. Otras marcas como Prescriptives, Clinique, Origins y la misma Aramis también hacen parte de la compañía que comenzó siendo un pequeño negocio familiar y hoy controla el 45 por ciento del mercado de los cosméticos en Estados Unidos y se vende en más de 130 países. Por sus logros Estée fue una de las primeras mujeres en entrar en la lista de las 400 personas más ricas de la revista Forbes y en 1998 fue la única escogida por la revista Time como uno de los 20 genios de los negocios más influyentes del siglo XX. Aunque estaba retirada de la vida pública desde que en 1994 sufrió una fractura de cadera, Estée nunca dejó de aconsejar a sus empleados y familiares sobre cómo vender. A ellos solía contarles su secreto: "No he trabajado un solo día en mi vida sin vender. Si yo creo en algo lo vendo, y lo vendo con todas mis fuerzas".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.