Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/10/20 00:00

La santa de los pobres

La madre Teresa de Calcuta está cada vez más cerca de ingresar al santoral católico. Fue beatificada en tiempo récord.

La santa de los pobres

Hace seis años, el 5 de septiembre de 1997, murió la madre Teresa de Calcuta, la mujer que se hizo merecedora al título 'El ángel de los pobres'. Hoy este calificativo cobra más valor que nunca.

El domingo 19 de octubre, en un tiempo récord para este tipo de procedimientos, el papa Juan Pablo II la beatificó, con lo cual la religiosa más famosa del siglo XX queda a solo un paso de convertirse en santa. Para muchos la madre Teresa ya lo era en vida. Sin embargo el derecho canónico exige esperar por lo menos cinco años después de la muerte de la persona para iniciar el proceso de llevarla a los altares. En este caso el Vaticano hizo una excepción y sólo un año después del fallecimiento dio inicio a la investigación sobre su "vida, virtudes y reputación de santidad".

Precisamente por esos días un milagro le dio el empujón definitivo a la causa. Monika Besra, una campesina del norte de Bengala, de 34 años, que había sido desahuciada por los médicos, buscó refugio en una de las casas de las Hermanas Misioneras de la Caridad, comunidad fundada por la religiosa. La mujer tenía un tumor en el abdomen del tamaño de un feto de siete meses, que crecía día a día, y una anemia tan aguda que imposibilitaba la cirugía necesaria para extirparlo. Monika no era católica pero su hermana la convenció de buscar la ayuda de las misioneras. Allí pasó el primer aniversario de la muerte de sor Teresa y pidió que la llevaran a la capilla de la casa para orar por su curación. "Al entrar al lugar vi una fotografía de la madre y sentí como si una luz brotara de ella y me quedé paralizada. Luego las hermanas rezaron por mí y me quedé dormida. Cuando me desperté a la una de la madrugada vi que la hinchazón había desaparecido", aseguró Monika. Esta recuperación repentina sorprendió a los médicos que la habían examinado, quienes aseguran que su diagnóstico era correcto. Además del tumor se dieron cuenta de que habían desaparecido las marcas de una cirugía que le habían practicado.

El año pasado la Congregación para las Causas de los Santos reconoció como auténtico el primer milagro atribuido a la religiosa, con lo cual se dio el paso definitivo para la beatificación. Lo cierto es que en vida hizo sus mayores milagros, aunque más terrenales: "Tengo presente la historia de un hombre que la madre Teresa recogió en las calles de Calcuta. Su cuerpo estaba lleno de úlceras y heridas invadidas de gusanos y ella se dedicó a limpiarlas con sus propias manos", contó a SEMANA la hermana Noemí, encargada de la Casa de las Misioneras de la Caridad en Bogotá, quien a finales de los 80 conoció a la fundadora. "El hombre miró a la madre y le sonrió diciéndole unas palabras que resumen su labor: 'He vivido como un animal y ahora muero como un ángel".

Desde muy joven Gonxha Bojaxhiu, su verdadero nombre, supo que ayudar a las personas marginadas era lo suyo. Por eso abandonó su casa en Albania para unirse a las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, con quienes empezó su trabajo en Calcuta, se convirtió en Teresa y se dedicó a dictar clases en un colegio de la región. Después de 20 años dejó esta labor para, en 1948, sentar las bases de lo que sería su comunidad. El impulso lo tomó de una mujer pobre y moribunda que encontró tirada en un andén. "Acudió a varios hospitales con ella a cuestas, pero en todos la rechazaron. Al final tuvo que resignarse a ver morir a la agonizante en sus brazos", escribió José Luis González-Balado, biógrafo de la madre Teresa. Fue así como creó el refugio Nirmal Hriday, conocido como el Hogar del Moribundo, un lugar emblemático de Calcuta. Allí las misioneras acogen gratuitamente a los enfermos abandonados sin importar su religión: "Rocían con agua del Ganges a los hindúes que lo solicitan y leen pasajes del Corán a los musulmanes", agrega González-Balado. También creó sus clínicas móviles, que no eran otra cosa que hermanas que se desplazaban a donde fueran requeridas.

Este fue el comienzo de un trabajo que no terminó con su muerte a los 87 años. Alrededor de todo el mundo se abrieron centros para atender a personas enfermas de lepra y de sida, así como hogares para ancianos y niños huérfanos, a quienes alfabetizan. Para ello cuentan con médicos, profesores y especialistas en diferentes áreas que trabajan como voluntarios. Además, en la década de los 60 nació la fundación de los Hermanos Misioneros de la Caridad. Alrededor de 5.000 hermanas activas, 714 casas distribuidas en 120 países, incluyendo Colombia (donde hay 36 hermanas que se encuentran en Bogotá, Cúcuta, Pereira, Cartagena, Medellín, Cali y Buenaventura), son el legado de una mujer que enseñó que "la paz brota de una sonrisa".

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