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| 5/16/2014 3:00:00 AM

Profesión salvaje

Los programas de aventura han tenido su apogeo en los últimos años, pero los espectadores se preguntan qué tan reales son los riesgos a los que se enfrentan sus protagonistas. Dave Salmoni, anfitrión de una nueva serie de Discovery, revela la verdad.

Un oso grizzly es capaz de cazar y comerse a un alce adulto. Los grizzly son grandes y pesados –pueden llegar a los 2 metros y medio de alto y pesar 360 kilogramos–, pero lo que los convierte en tan peligrosos depredadores es su velocidad: alcanzan hasta 48 kilómetros por hora. El récord de Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo, es de 45. Lo que significa que es sumamente improbable que una persona cualquiera escape con vida del ataque de un oso de esos. Pero hay algunos para los que eso no es un problema, al contrario, viven de encuentros con animales salvajes y peligrosos en medio de la naturaleza.

Uno de esos aventureros fue el australiano Steve Irwin, famoso por su programa El cazador de cocodrilos. A pesar de que su profesión terminó por matarlo (una raya le atravesó el pecho con la cola), muchos han seguido caminos parecidos al de Irwin y la televisión ha sido la plataforma perfecta para mostrarse al mundo. Uno de los más conocidos es Bear Grylls, que en sus programas Man Vs Wild y Escape from Hell enseña a los espectadores cómo sobrevivir a condiciones extremas en sitios tan inhóspitos como el desierto del Sahara y el helado valle Callaghan, en Canadá. Corey Wild, también australiano, consiguió reconocimiento por sus documentales muy al estilo Irwin, en los que maneja culebras y se acerca peligrosamente a caimanes y leones.

Dave Salmoni también llegó a la fama como anfitrión de una decena de programas de Discovery Channel y Animal Planet. Pero su trabajo con animales comenzó cuando era muy joven: Salmoni estudió zoología en Canadá, donde nació, y trabajó como adiestrador de leones en el reconocido Parque Zoológico Bowmanville. Más tarde fue el encargado de llevar a dos tigres de Bengala criados en cautiverio de regreso a África y, una vez allá, entrenarlos para que aprendieran a cazar y sobrevivir por su cuenta. La experiencia fue documentada por las cámaras de Discovery y se convirtió en el programa Living with tigers.

A ese exitoso debut en televisión hace 14 años le siguieron contratos para muchas otras series. La más reciente es Islas Mortales con Dave Salmoni, en la que el zoólogo se arriesga a explorar cinco de las islas más remotas de la tierra. “Las elegimos porque son tan lejanas que a la mayoría de ellas nunca ha ido nadie, ni mucho menos un equipo con cámaras” –explicó Salmoni a SEMANA– “Por eso pueden esperar ver animales que nunca antes han visto o ver a otros más comunes, como los osos grizzly, haciendo cosas que nunca los han visto hacer”.

La idea de la serie es que Salmoni y su equipo se adentren en estos terrenos desconocidos y traten de descifrar algunos de sus misterios. En Isla Tiburón, como la llama Salmoni, se concentra la mayor cantidad de escualos del mundo y la misión es averiguar por qué se reúnen ahí. En otro episodio Salmoni llega a Coiba, una pequeña isla cerca de la costa panameña a la que bautiza Isla del Diablo. “Los lugareños cazan en las islas de alrededor, pero a esta no se atreven a acercarse. Dicen que está embrujada. Nosotros fuimos a ver qué era lo que pasaba y, la verdad, nada nos preparó para lo que encontramos”, recuerda el anfitrión. La serie se estrena en Colombia el 18 de mayo por Discovery Channel.

Aunque estos programas tienen unos ratings altísimos, la mayoría de los espectadores siente que, al menos hasta cierto punto, están siendo engañados. Los protagonistas durante días en la mitad de la selva sin ayuda no le ven problema a acercársele a pocos centímetros a un enorme oso. Como parece imposible, mucha gente no se lo cree: detrás de ellos debe haber alguien listo con una escopeta o un helicóptero preparado para llevarlos a salvo. Pero en el caso de Islas Mortales, la acción es real. “Entendemos que la gente quiere saber si realmente estamos viviendo estas aventuras. Por eso tenemos un episodio del detrás de cámaras, para mostrar que no estamos pretendiendo estar en una situación peligrosa, sino que de verdad la estamos viviendo”, explica Salmoni.

En uno de los episodios se ve claramente cuando un tiburón de puntas plateadas se acerca con la intención de morderle la cabeza al anfitrión: “¡Eso de verdad pasó!”. También recuerda el tenso momento en que quedó atrapado entre una mamá osa con su cachorro y dos osos machos. Pero admite que la mayoría de las situaciones complicadas en las que se encontró tuvieron más que ver con la geografía y el clima. “Estás en estas islas sin ninguna ayuda, no puedes llamar al 911. Fuimos al volcán más activo del mundo y nada nos garantizaba que no fuera a activarse mientras lo escalábamos. Así, cada paso es un riesgo”, asegura.

Salmoni asegura que no lo acompañan cientos de personas ni tiene un equipo de rescate pendiente en todo momento. Al contrario, como las islas son tan inexploradas es difícil conseguir permisos de entrada para grupos grandes. Pero en otros programas, como Man vs Wild, toda esa red de asistencia sí existe. De hecho, al comienzo del show un aviso lo deja claro: “Bear Grylls y su equipo reciben ayuda cuando se encuentran en situaciones de riesgo. En algunas ocasiones, los escenarios se le presentan a Bear para que pueda demostrar técnicas de supervivencia”. Estando en el Sahara Grylls muestra cómo sobrevivir a una tormenta de arena, pero en el detrás de cámaras se ve cómo dos enormes ventiladores y unos hombres con palas generan la supuesta tempestad.

Man, Woman, Wild duró varias temporadas al aire y mostraba a Mykel Hawke enseñándole a su esposa, Ruth England, a enfrentarse a dificultades en medio de la naturaleza. En todo momento había un equipo de emergencia listo y en una ocasión tuvieron que intervenir, pues England casi muere deshidratada en un desierto en México. Pero como en el programa de Salmoni, hay otros shows en los que realmente no hay asistencia de ningún tipo. Man, Cheetah, Wild es el diario de Kim Wolhuter, un fotógrafo de animales salvajes que tiene un don especial para interactuar con guepardos. En su programa se le ve durmiendo tranquilamente bajo un árbol rodeado de ellos o jugando con un grupo de cachorros. El éxito de la serie fue justamente la evidente intimidad entre Wolhuter y los animales y lo natural de su relación.

Que la ayuda sea mínima no significa que estas expediciones no sean planificadas a cabalidad. “Eso es probablemente lo más importante: el agua, la comida, saber qué hacer si te muerde un tiburón o te ataca un oso”, explica Salmoni, “Nosotros nos quedamos atrapados en un volcán durante dos días. Estaba lloviendo tanto que no podíamos bajar, pero tampoco teníamos provisiones”. Por supuesto, el anfitrión de Islas Mortales tiene un seguro de vida millonario que le otorga Discovery para las temporadas en que está grabando.

Esa producción requiere de inversiones enormes, pero el dinero se recupera fácilmente en récords de audiencia y los anfitriones ven sus riesgos compensados con la fama. Con o sin ayuda, estos aventureros están dispuestos a explorar nuevos territorios, enfrentar condiciones imposibles y acercarse a los más peligrosos depredadores para hacer de sus programas una experiencia emocionante.
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