Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/11/28 21:00

La biografía de Stan Lee tenía que ser un 'Comic'

La vida y obra del creador de reconocidos superhéroes, narrada en forma de historieta, acaba de salir a la luz y devela detalles íntimos de su larga carrera.

Stan Lee empezó a escribir historietas a los 17 años y revolucionó el mundo de los cómics por crear personajes complejos, llenos de fortaleza pero también de temores. El favorito de su repertorio es Spider-Man. Foto: A.F.P.

"He dedicado varias décadas de mi vida a entretenerlos y divertirlos. Y ahora, haré mi mejor esfuerzo para contarles cómo ocurrió todo, con algunas digresiones en el camino”. Así se presenta un hombre de bigote gris, lentes oscuros y sonrisa pícara ante un público emocionado que lo aclama como a una vieja estrella de rock. Esta es una de las primeras viñetas de una historieta acerca de la vida de un personaje al que no le queda pequeño el calificativo de leyenda. Se trata de Stanley Martin Lieber, más conocido como Stan Lee, uno de los creadores de superhéroes tan famosos como Spider-Man, Hulk, Iron Man y Los 4 fantásticos.

Durante años, Lee se dedicó a escribir los guiones de las historietas de estos personajes de Marvel Comics, grabados en la memoria de varias generaciones que crecieron viéndolos en los cómics, en la televisión, el cine o en videojuegos. Ahora muchos podrán leer sus memorias en el mismo formato gracias al libro Amazing Fantastic Incredible: A Marvelous Memoir, una biografía ilustrada escrita por Peter David con dibujos de Colleen Doran, que muestra detalles desconocidos de su vida.

Hijo de una familia de judíos rumanos, Lee nació en Nueva York y sufrió en carne propia la Gran Depresión que golpeó a Estados Unidos en 1929, pues su padre no conseguía empleo y vivía deprimido. “Me partió el corazón ver a mi papá tan frustrado”, señala en el libro. Era tan dura la situación que en las noches no podía dormir de pensar en cómo conseguir un trabajo para ayudar a su familia. Pero durante esa época tan dura su mejor refugio fue la literatura. Leyó a grandes autores como Mark Twain, Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Arthur Conan Doyle y William Shakespeare, y más adelante ese amor por la lectura, fomentado en parte por su madre, lo llevó a convertirse en escritor.

Lee logró cuando tenía apenas 17 años vincularse a Timely Comics, la editorial que se transformó en Atlas y, finalmente, en Marvel. Sin embargo, nunca pensó en ganarse la vida escribiendo cómics. “Leía otras cosas y no pasaba por mi cabeza. Para mí era tan solo una forma más de entretenimiento. Siempre soñé con escribir una gran novela y me sentía un poco apenado por lo que hacía. Por eso no usé mi nombre en las revistas de cómics”, recuerda.

Luego de prestar servicio militar en la Segunda Guerra Mundial, Lee se casó en 1947 con Joan Clayton Boocock, que hoy sigue siendo su mejor compañía. Tuvieron dos hijas pero la segunda, Jan, murió a los tres días de nacida en el episodio más doloroso de su vida. Lee siguió abriéndose paso en el mundo de los cómics y logró revolucionar el género porque sus superhéroes no eran seres invencibles y perfectos, sino que erraban y tenían preocupaciones como cualquier ser humano. Por eso, cuando iba a crear un personaje, siempre se preguntaba cuáles serían sus motivaciones y debilidades, y cómo podría hacer para que los lectores se preocuparan por él.

Uno de los ejemplos más claros es Spider-Man (El hombre araña), el favorito de sus personajes, que quedó en manos de Steve Ditko y no de Jack Kirby, su más famoso colaborador. “Yo quería que Peter Parker se viera como el típico chico de secundaria: delgado, tímido, que no conquistaba a todas las chicas y era experto en ciencia. Steve le dio el toque necesario y así nació ‘Spidey’”, recuerda Lee.

Pese a ser ya nonagenario, Lee continúa al frente de los diferentes proyectos en torno a la industria que él se encargó de convertir en un emporio. “Las cosas no han cambiado mucho desde cuando comencé. Mi único trabajo, si así quieres llamarlo, es sacar cosas que la gente disfrute al leer o al ver en la pantalla. Estoy feliz de que mis personajes sean tan famosos. Pero hoy es otro día y debo trabajar”, concluye Lee.

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