Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2002/07/22 00:00

La Virgen y el indio

¿La Virgen de Guadalupe se le apareció a un indio llamado Juan Diego? ¿Existió este mensajero de la madre de Dios? Mito o verdad, el 31 de julio será canonizado.

Juan Diego será el primer santo indígena del mundo católico

El 30 de julio los mexicanos recibirán la visita de Juan Pablo II y aunque es la quinta en 23 años lo esperan con más ansiedad que nunca. La razón es que por primera vez el Papa llevará a los altares de los santos a un indio mexicano. Se trata de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Si bien por él sienten gran devoción en México su nombre puede no ser muy conocido entre los colombianos. Pero sin duda quien sí es popular es la Virgen de Guadalupe. Ella es considerada no sólo patrona de México sino también de Latinoamérica y, según los decretos del Vaticano, también lo es de Filipinas. Incluso su popularidad es evidente en las novelas, en las que las protagonistas siempre le rezan para que les haga algún 'milagrito'. Precisamente un milagro de la Virgen es la causa de que el indio Juan Diego esté a punto de convertirse en santo.

La tradición católica cuenta que el 9 de diciembre de 1531, 10 años después de la conquista española de México, la Virgen se le apareció a este indio de la etnia chichimeca en el cerro de Tepeyac cuando iba camino a Tenochtitlán y en lengua náhualt le pidió que mediara para que le construyeran un templo. Juan Diego fue a donde el obispo, fray Juan de Zumárraga, a expresarle el deseo de la Virgen, pero éste no dio crédito a la aparición y pidió pruebas. La señal escogida por La Guadalupana fueron unas rosas, que en esa época eran difíciles de encontrar y que el indio debía recoger en el cerro. Juan Diego cumplió y envolvió las flores en su tilma, una especie de capa rústica de fibra de maguey usada por los primitivos, y las llevó ante el obispo. Cuando extendió su tilma las rosas se esparcieron mientras la imagen de la Virgen de Guadalupe se plasmaba milagrosamente sobre la capa. Desde entonces Juan Diego se dedicó a transmitir el mensaje de la madre de Dios y a vivir tranquilamente en la ermita que construyó. Murió en 1548 a los 74 años y al parecer fue sepultado cerca del templo pero sus restos nunca fueron encontrados.

La devoción del pueblo mexicano por su patrona y por el llamado mensajero de la Virgen se expresa en los milagros que a través de la historia les han atribuido. Según explica el sacerdote jesuita Xavier Escalada, investigador del misterio Guadalupal, la imagen de la Virgen impresa en la capa es suficiente prueba de la veracidad del acontecimiento de 1531. "La tilma es de fibra de maguey, una tela que se descompone en 20 años. Pero la imagen se mantiene intacta a pesar de los 471 años que han pasado, algo insólito teniendo en cuenta que por lo menos los primeros 116 años estuvo expuesta a la humedad, el humo de las velas y a la altura de las manos de quienes querían verla", afirma.

Pero sin duda el hecho más difundido por los medios de comunicación es el que se refiere a Juan José Barragán, un joven que en 1990 intentó suicidarse. El se dejó caer desde un balcón. Según algunos testigos, mientras lo llevaba al hospital la madre del muchacho exclamó: "Sálvalo Juan Diego, que no se muera". El caso de Juan José adquirió matices de milagro pues su mejoría fue asombrosa. Lo curioso es que despertó a las pocas horas de haberse celebrado la ceremonia de beatificación de Juan Diego, el 6 de mayo. Como éste, se han registrado otros 36 casos en menos de 23 años.

Sin embargo el camino de Juan Diego hacia la santidad no ha estado libre de polémicas. La más reciente la desató una carta publicada en el diario de Milán Il Giornale, a finales del año pasado, escrita por el ex abad de la basílica de Guadalupe Guillermo Schulenburg (quien había permanecido en el cargo por 30 años) dirigida al Vaticano, en la que afirmó: "La existencia de Juan Diego no ha sido demostrada". Se refirió al beato mexicano como un símbolo y no como una realidad.

Para el padre Escalada la única razón para dudar de la existencia de Juan Diego es la falta de argumentos escritos. Después de su muerte sobrevino el silencio y se advierte que ni siquiera el obispo Zumárraga dejó constancia de un hecho tan significativo como lo era el de la tilma. "Esas afirmaciones ya no tienen fuerza alguna. Los investigadores han encontrado más de 48 documentos de indígenas y españoles que prueban la historicidad de los hechos", explica Escalada, quien se refiere a textos como el expediente llamado Informaciones jurídicas de 1666, que recopila los testimonios de indígenas de 80 a 115 años, cuyos antepasados conocieron al indio Juan Diego.

Ya en 1634 el papa Urbano VIII hizo que la devoción hacia el 'vidente' se suspendiera por falta de pruebas. A estas oposiciones se sumaron las que aseguraban que la imagen de la Virgen de Guadalupe fue pintada por un indio conocido como Marcos de Aquino, un célebre pintor de aquellos tiempos, aunque estudios iconográficos realizados desde el siglo XVIII revelaron que la Virgen no pudo haber sido pintada por mano humana pues determinaron que era imposible pintar en un tejido de tal textura.

Pero sin duda uno de los argumentos en contra de la existencia de Juan Diego que ha cobrado fuerza es que algunos historiadores y sacerdotes consideran el hecho guadalupano como un instrumento pedagógico utilizado por los misioneros para introducir a los indígenas en la religión católica. Lo que despertó suspicacias es que justamente donde se dice apareció la Virgen María había un templo para adorar a la diosa azteca Tonantzin. Después de la aparición la deidad fue desplazada por la Virgen y se calcula que cerca de ocho millones de indígenas se convirtieron al catolicismo en menos de 10 años.

Aunque el Vaticano ha considerado suficientes las pruebas presentadas en favor de la existencia del indio Juan Diego hay una pregunta que a pocos días de la canonización no ha logrado desterrarse del todo: ¿El próximo santo será simplemente un mito?

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