Sábado, 21 de enero de 2017

| 2008/05/10 00:00

Ladrón de cuello blanco

Robert Vesco, el legendario estafador norteamericano que hizo historia por sus fechorías en el Caribe de los años 80, parece haber muerto en Cuba tan misteriosamente como vivió.

Ladrón de cuello blanco

Se supone que Robert Vesco murió el 23 de noviembre del año pasado en La Habana, a causa de un cáncer de pulmón. Sus amigos y familiares cubanos lo habrían enterrado al día siguiente en una tumba sin lápida. Con esto concluirían más de tres décadas de fuga por parte de uno de los estafadores profesionales más buscados de Estados Unidos. Pero, al igual que todo en la vida de este criminal de cuello blanco, también su muerte está cubierta por un manto de duda. Para empezar, no se tuvo noticia de su deceso en su país natal sino el 3 de mayo, cuando el diario The New York Times informó en exclusiva que su periodista habría visto fotos y videos del entierro de un hombre con las mismas características del fugitivo más famoso de los años 70 y 80, y que habló con parientes que aseguran que Vesco falleció. No existen más pruebas, pues el gobierno de la isla no se interesó en confirmar o difundir la noticia, por considerar al implicado un sujeto sin importancia alguna para el país.

Pero no era así en 1982, cuando el gobierno de Fidel Castro le abrió las puertas a Vesco por "razones humanitarias", después de ser expulsado sucesivamente de Costa Rica, Antigua, Bahamas y Nicaragua. Ni cuando el Presidente cubano se negó a permitir que fuera extraditado a Estados Unidos, a pesar de haberlo puesto tras las rejas en 1996 después de que estafó a su propio sobrino Antonio Fraga Castro.

La historia de este genio de las finanzas que enfocó su talento en hacer negocios sucios comenzó el 4 de diciembre de 1935 en Detroit, Michigan, en el seno de una familia inmigrante. Nunca fue muy dado al estudio, pero desde pequeño mostró su interés por el dinero, por lo que abandonó la escuela y empezó a trabajar en una empresa ensambladora de herramientas mecánicas. Ascendió rápidamente y poco tiempo después compró la fábrica. Armado con su enorme capacidad para los negocios, cuando cumplió 30 años ya era un magnate.

Pero también entonces comenzó a mostrar sus inclinaciones, cuando después de adquirir una compañía de fondos de inversión en Suiza, que estaba al borde de la quiebra, malversó todo el dinero de los inversionistas. Sus actos despertaron de inmediato las sospechas de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, en inglés) que empezó a seguir sus pasos. Pero él ya jugaba en las grandes ligas, pues le donó ilegalmente 200.000 dólares a la campaña de reelección de Richard Nixon, con la intención de que el gobierno obligara a la SEC a abandonar su caso.

Su gusto por el lujo desmedido y las mujeres hermosas, junto con su personalidad exhibicionista, no hicieron otra cosa que alimentar las sospechas. Finalmente, en 1972 la SEC levantó cargos en su contra y lo acusó de robar 224 millones de dólares. Con ese dinero habría comprado, entre otras cosas, su jet privado, un Boeing 707 equipado con sauna y discoteca a bordo. El mismo en el que logró escapar poco antes de que se le dictara orden de captura.

Gracias a su extensa fortuna huyó a Costa Rica, en donde se convirtió en amigo íntimo del presidente José Figueres, en gran medida por los millones que 'donó' al país. Pero pronto los enemigos políticos del jefe de Estado empezaron a protestar en contra del oscuro playboy norteamericano, que había logrado que el gobierno cambiara las leyes de extradición para protegerlo. La dicha duró poco y en 1978 debió salir del país centroamericano. De ahí se movió hacia varios países, Bahamas, Antigua y la Nicaragua sandinista estuvieron dentro de su lista de destinos, hasta que por fin arribó a Cuba.

El propio Fidel le habría ofrecido protección, guardaespaldas y vivienda, según cuenta el escritor Arthur Herzog en la biografía Vesco: De Wall Street a la Cuba de Castro, el auge, caída y exilio del rey del crimen de cuello blanco. Además de las acusaciones de fraude, durante los 80 también fue acusado de narcotráfico y lavado de activos, pues habría sido uno de los contactos del criminal colombiano Carlos Lehder en el Caribe. La biografía dice que Vesco ayudó al narcotraficante a conseguir que el gobierno cubano le diera permiso para que aviones con cargamentos de cocaína sobrevolaran la isla. También cuenta que era el encargado de negociar el contrabando hacia Cuba, para así ayudar a proveer al régimen de productos extranjeros a pesar del bloqueo.

"Pudo haber muerto, pero Bob ya ha usado disfraces en el pasado", dijo Herzog al New York Times. Aunque el gobierno de Castro aseguró que había castigado a Vesco con 13 años de prisión por fraude, muchos creen que en verdad estaban tratando de esconderlo.

La historia de Vesco ha llamado la atención de Hollywood, y este año comenzará la filmación de una película sobre su vida. Como dijo a SEMANA el productor de la cinta, Michael Cerenzie, "nuestras fuentes en Cuba aseguran que Robert fue visto jugando golf hace como un mes, por eso no me sorprendería que apareciera durante el rodaje, o en el estreno".

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