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| 11/3/2012 12:00:00 AM

Lady Gaga y Madonna: ¿cuál es la reina?

En noviembre Colombia se convertirá en el campo de batalla de Lady Gaga y Madonna, quienes se disputan por el mundo entero la corona del pop.

Érase una vez una niña estadounidense de padres italianos que creció en un ambiente estricto y se educó en un colegio católico. De pequeña descubrió que su pasión era la música, así que decidió estudiar. Pronto se retiró de la universidad para tocar en bares de Nueva York, donde un cazador de talentos vio su potencial y la llevó a una casa disquera con la que lanzó su primer sencillo. Fue tan exitoso que la joven se convirtió en una sensación del pop. La protagonista de esta historia es Madonna, la artista femenina más vendedora de todos los tiempos. Pero también podría tratarse de Lady Gaga, quien igualmente viene de una familia italiana y corrió con la misma suerte en la Gran Manzana.

Sus similitudes son innegables y van desde sus raíces y su físico hasta su estilo musical y su habilidad para atraer masas. Hay quienes incluso sugieren que son primas. Pero más allá del posible lazo de sangre, lo que realmente las une es la batalla a muerte que sostienen para demostrar quién es la reina del pop. En noviembre ambos fenómenos llegarán a Colombia –Lady Gaga se presentará en Bogotá el 6 y Madonna lo hará en Medellín el 28 y 29– para establecer de una vez por todas si la corona sigue siendo de la chica material o si ya le llegó el turno a la madre monstruo.

Tras pertenecer a una academia de danza y servir de baterista y cantante de la agrupación Breakfast Club, Madonna se tiñó de rubio y lanzó Everybody, su primer sencillo como solista, en 1982. Aunque la canción se volvió un himno de la música dance, pasó otro año antes de que saliera Madonna, su álbum debut. De ese disco salieron éxitos como Holiday que le dieron a la cantante relevancia en la escena musical, pero aún no el estatus de estrella. “Cuando ella empezó su imagen y sus canciones eran muy inocentes. Solo años más tarde empezó a hacer música mucho más poderosa con un mensaje social con el que las jovencitas podían identificarse”, explicó a SEMANA Patrick Wanis, asesor de celebridades.

Desde el principio de su carrera Madonna empezó a hacer lo que la ha mantenido vigente durante 30 años: innovar y transformarse constantemente. Por eso, luego de la ingenuidad de su primer trabajo, tanto ella como sus canciones se volvieron más agresivas. Con una imagen de femme fatale que no le temía a hablar abiertamente de sexo, su primera gran polémica vino con los sencillos Like a Virgin y Papa Don’t Preach. Muchos la criticaron y censuraron, pero eso solo la catapultó.

Su irreverencia empezó a permear la moda, la música y el estilo de vida de los jóvenes y esa influencia llegó a otra joven que, como el ícono de los años ochenta, también se convertiría en un ídolo pop con un mensaje social. Mientras Madonna celebraba sus 28 años, en un hogar católico de Nueva York nacía Stefani Germanotta, más adelante conocida como Lady Gaga. Al igual que la mayoría de las niñas de esa generación, Stefani también se sintió identificada con las canciones de la reina del pop y las usó para construir su identidad.

Germanotta desertó de la universidad para perseguir su sueño de alcanzar el estrellato. Se presentó como una rockera que componía y cantaba baladas trágicas, lo que llamó la atención del agente Vincent Herbert. Él la llevó a Interscope, una de las casas disqueras más grandes de Estados Unidos, pero el director no quedó convencido del todo. Así, en vez de lanzarla como solista, la puso a escribir canciones para artistas como Britney Spears y The Pussycat Dolls.

Era un paso, pero Germanotta seguía luchando para sobresalir como cantante. Pensaba que no era lo suficientemente bonita, que su imagen no era la adecuada para el negocio y que no se destacaba entre la multitud. Herbert se preocupó cuando una vez la confundieron con la británica Amy Winehouse: “Le dije que tenía que teñirse el pelo de rubio. Gracias a Dios la niña hizo caso”, contó el agente a The New York Magazine. Luego de su paso por la peluquería, obtuvo el reconocimiento que siempre buscó. El rapero Akon colaboró en Just Dance, el primer sencillo de Gaga, y con un nombre de tanto peso en la industria, su ascenso fue imparable.

Uno tras otro vinieron éxitos y polémicas que parecían calcadas de la vida de Madonna. Si la chica material se enemistó hasta con el Vaticano en 1989 cuando lanzó Like a Prayer, video que muestra a un Cristo negro, Gaga recreó pasajes bíblicos en el video de su canción Judas como si Jesús y los 12 apóstoles fueran una pandilla de motociclistas. Si la primera defendió la reivindicación sexual de las mujeres y los derechos de los homosexuales, la segunda se convirtió en la abanderada de los marginados, los maltratados y la comunidad transexual. Y no pueden faltar las extravagancias en las entregas de premios. Madonna creyó que nadie podría superar su beso con Britney Spears y Christina Aguilera en los MTV Video Music Awards de 2003, pero siete años después Gaga llegó a esa misma ceremonia con un vestido hecho de carne cruda que escandalizó a medio mundo.

Su estilo es tan similar que Born This Way es casi una copia de Express Yourself de Madonna. Pero, en últimas, a las dos les gusta ser el centro absoluto de atención y por eso discuten el éxito y la relevancia de la otra con indirectas que van de lo irónico a lo hiriente. Así sucedió cuando Madonna incluyó un verso de Born This Way en su gira MDNA combinado con la canción She's not me (Ella no soy yo). Lady Gaga respondió, sin mencionar el nombre de su mentora: “No quiero pelear. Las cosas ya no son como hace 25 años”.

Aunque ambas tienen mucho en común, Gaga no solo supera en las redes sociales a Madonna, quien a pesar de tener una cuenta oficial de Twitter se niega a usarla, sino que también genera reacciones distintas. Eso le ha permitido robarse la atención de medios, artistas y hasta intelectuales que ya abrieron cursos en universidades para entender su puesta en escena. A diferencia de Madonna, quien se sigue presentando como un símbolo sexual, Gaga no busca ser un objeto de deseo, sino convertir los defectos en algo bello y aceptable. Por eso, cuando hace unos meses la criticaron por haber subido de peso, no dudó en publicar fotos en ropa interior que mostraban sus kilos de más, cosa que a Madonna jamás se le ocurriría.

Para algunos, la reina del pop que definió la escena musical de más de una generación ya está en el ocaso de su carrera y solo quiere causar impacto para mantenerse vigente, por lo que ya podría entregarle el cetro a Lady Gaga. Pero esta a los 26 años todavía tiene que ganarse el puesto. “Madonna evolucionó como artista. Gaga aún no lo ha hecho y ese es su mayor reto. La primera impactó porque sus canciones tenían un mensaje, mientras la segunda ha mostrado preocupación por algunas problemáticas sociales, pero ese mensaje no está del todo presente en su música”, concluye Wanis.

Así, por ahora Madonna no tiene de qué preocuparse. Con una trayectoria de 30 años, con el récord de la cantante más vendedora del planeta y con incursiones en el mundo del cine y la moda, sus admiradores siguen rendidos a sus pies. Lady Gaga es todavía una princesa de la música, pero si sigue creciendo y logra transformarse como lo hizo Madonna, dentro de tres décadas posiblemente será no solo la reina, sino la diosa del pop.
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