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| 11/30/2013 4:00:00 AM

Lars von Trier, el provocador

La vida del director danés es tan controversial e irreverente como sus películas.

“Entiendo a Hitler. No fue lo que llamaríamos un tipo bueno, pero sí, simpatizo con él. No estoy en contra de los judíos, aunque los israelíes sean un dolor de cabeza” dijo el director danés Lars von Trier en el Festival de Cannes de 2011. Y remató: “Está bien, soy nazi”.

El escándalo que siguió a sus comentarios era de esperarse: decenas de organizaciones reclamaron una disculpa y el festival lo declaró persona non grata. Von Trier pidió perdón y juró jamás volver a dar entrevistas. En todo caso, lo que ya había dicho fue más que suficiente. 

Durante esa misma rueda de prensa, junto a Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg, protagonistas de su película Melancolía, el director contó los planes de su próximo proyecto: “Kirsten insiste en que hagamos un film porno. Y Charlotte apoya la idea. ‘Queremos tener mucho sexo y que sea muy desagradable’, me dijeron. Y va a durar tres o cuatro horas, solo para retrasar el encuentro con los periodistas”.

Von Trier será controversial pero no incumplido. Dos años después del escándalo de Cannes, el director estrena una película en la que lo que sobra es sexo. Y aunque no cuenta con la actuación de Kirsten Dunst, sí tiene a Gainsbourg como protagonista. 

En Nymphomaniac, la actriz francesa es una ninfómana que le cuenta su vida a un hombre que la recoge de la calle. La película está dividida en 8 capítulos y dura, como ya había anticipado el director, cuatro horas. De hecho, la última versión que el danés presentó era de cinco horas y media, y sorprendentemente, aceptó que los productores la recortaran para poderla comercializar.

Pero sigue siendo larguísima, por eso en algunos países se va a presentar en dos entregas. Von Trier también aceptó que cada país censure el contenido sexual según le parezca, lo que significa que habrá muchas versiones distintas de Nymphomaniac exhibiéndose al tiempo.

Como Gainsbourg, algunos de los coprotagonistas de la película –Udo Kier, Willem Dafoe, Stellan Skarsgård–, ya han trabajado antes con Von Trier. El resto del reparto también es de lujo: entre ellos están Uma Thurman, Christian Slater y Shia Labeouf. Von Trier es un director suficientemente reconocido como para que los mejores actores aparezcan en sus películas, aun así, sorprende que quieran trabajar con él, pues tiene fama de ser un hombre muy complicado.

Nicole Kidman y el británico Paul Bettany actuaron juntos en Dogville y desde entonces ambos se han negado a trabajar de nuevo con él; Bettany incluso dijo que nunca vio la película porque “hacerla fue una experiencia horrible”. Su comentario fue amable en comparación con los de la cantante Björk, quien ganó la Palma de Oro por su papel en Bailar en la oscuridad, y dice que “detesta” a Von Trier y que quedó tan traumatizada que jamás volvería a hacer cine.

Nymphomaniac se estrena el 25 de diciembre (en Colombia, en enero) pero desde ya está causando polémica. Como bien advirtió el director, su nueva película es casi pornográfica. Cuando salió el tráiler impactó por sus escenas explícitas de sexo y la cantidad de desnudos. 

De hecho, YouTube lo retiró de la página poco después de que lo subieron porque violaba sus normativas. El sexo es real, pero lo escenifican unos actores porno. “Vamos a combinar las escenas digitalmente. De la cintura para arriba serán las estrellas y de ahí para abajo, los dobles”, explicó Louise Vesth, productora de la cinta.

Pero Nymphomaniac era previsible. No solo porque el director ya había contado sus planes, sino porque sus producciones típicamente son tan explícitas –sea por la sexualidad, la violencia o ambas– que llegan a ser grotescas. 

Anticristo, por ejemplo, cuenta la historia de una pareja, Dafoe y Gainsbourg, que está tan absorta en el sexo que no se da cuenta cuando su hijo se cae por la ventana de un séptimo piso. Quedan traumatizados, por supuesto, y se retiran a una cabaña en el bosque para tratar de sanarse, pero la estrategia sale mal y la locura llega al punto en que la mujer se corta el clítoris con unas tijeras.

Como con casi todas sus películas, la crítica se dividió entre los que odiaron Anticristo y los que la amaron. Esas reacciones tan opuestas son justamente a lo que apuesta Von Trier, según explica Ricardo Silva, escritor y crítico de cine: “Su objeto es incomodar, como todo buen artista”. 

Para él, la importancia de las cintas del danés está en su capacidad de estremecer al público: “Han puesto a mucha gente a cuestionarse problemas fundamentales, como la violencia contra la mujer. Von Trier es un maltratador de actrices, pero con eso logra que la gente se estremezca mucho más que con unas cifras”. Ese sufrimiento femenino de Anticristo, Melancolía y Dogville vuelve a aparecer en Nymphomaniac, que toca temas como la violación, la infidelidad y la muerte.

Von Trier es un provocador, eso está claro, pero también tiene una historia personal que explica algo de su comportamiento extremo. Creció en un hogar judío, nudista y comunista donde todo estaba permitido menos “los sentimientos, la religión y el disfrute”, según él. Antes de llegar a la adolescencia, Trier (entonces no se había agregado el aristocrático ‘von’) ya era neurótico y amaba el cine. 

Comenzó a hacer películas a los 11 años, en los ochenta ganó sus primeros galardones como estudiante y a principios de los noventa ya estaba recibiendo alabanzas en Cannes. Pero el éxito lo volvió arrogante. Cuando presentó Anticristo, por ejemplo, aseguró que no le debía explicaciones a nadie y que era “el mejor cineasta del mundo”. La oscuridad de esa película se explica en parte porque Von Trier la escribió mientras se recuperaba de una depresión en un hospital psiquiátrico.

En 1989 murió su mamá, quien justo antes le confesó que el hombre que lo crió no era su padre biológico, y que su verdadero progenitor era un nazi alemán. De ahí sus declaraciones en Cannes. Esta revelación lo marcó tanto que se fijó un propósito macabro: “En cada película trato de molestar a mi mamá, aunque esté muerta. Cada filme es para irritarla y provocarla”. Nymphomaniac, con sus escenas de sexo explícito y el sufrimiento de sus protagonistas, promete que su madre nunca tendrá descanso eterno.

Perversiones en pantalla

Otros clásicos del cine también han impactado por su contenido sexual explícito.

‘El último tango en París’
(1972), de Bernardo Bertolucci.

Marlon Brando y Maria Schneider escandalizaron al público de la época por las escenas de sexo explícito, en particular, una que incluye una barra de mantequilla.

‘Saló o los 120 días de Sodoma’
(1975), de Pier Paolo Pasolini.

En un pueblo de Italia unos fascistas secuestran a un grupo de adolescentes y los obligan a llevar a cabo las peores perversiones.

‘El imperio de los sentidos’
(1976), de Nagisa Ôshima.

En Japón el sórdido romance entre un amo y su sirvienta se presta para las más retorcidas obsesiones sexuales.

‘La pianista’
(2001), de Michael Haneke.

Una mujer soltera seduce a su estudiante de piano, se corta en la bañera y tiene una relación enferma con su madre.
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