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| 10/17/1994 12:00:00 AM

LAS DOS CARAS DEL EXITO

A los 17 años, Carolina Sabino tiene rendidos a los colombianos. No sólo como Rosa en 'Mom osina', sino como una de las más promisorias y bellas actrices de la televisión.

SU HERMOSO ROSTRO ES HOY TAN FAMIliar para los colombianos como el de muchas figuras veteranas de la televisión. Pero ella sólo tiene 17 años. Todo comenzó hace unos meses en Mompós. Alli nació Rosa, la 'Momposina', la enamorada y caprichosa amada de Alejandro V H. que en las pocas semanas que lleva en el aire se ha convertido ya en un personaje tan memorable, que posiblemente le borre por mucho tiempo su nombre real.
Y no es sólo cuestión de suerte. Eso de las luces, las cámaras y las poses son cuento viejo para Carolina Sabino. Tan 'viejos' como pueden ser los recuerdos de alguien de esa edad. Desde que tenía un año está protagonizando comerciales. Primero, como bebé en los brazos de su mamá, Myriam de Lourdes -también actriz y modelo- y luego, como la princesa más cotizada del apetecible reino de la publicidad de cereales, chocolates, galletas, gaseosas y jabones. De ahí fue sólo un paso para obtener el papel de la niña ingenua en varias series como El ángel de piedra, Dos rostros y una vida y recientemente Pasiones secretas.
A pesar de eso, cuando comenzó el casting para la superproducción de RCN pocos apostaban por Carolina Sabino. Para muchos era apenas una 'pequeña gigante', a la que le faltaba camino para poder medirse con las super vedettes de las telenovelas. Al punto, que fue ella la primera sorprendida cuando Bernardo Romero Pereiro la eligió. Ella lo tomó como "un regalo de la vida" al que intentaría responder con todas sus armas. Tres meses de retiro monacal, de nostalgia por su gente y de mosquitos, murciélagos y sapos fueron el precio que pagó en el laboratorio en el que se engendró Rosa, un personaJe que no pocos entendidos consideran que ya está volando muy alto.
Un poco menos rebelde que la 'Momposina, Carolina es en la vida real tan terca como Rosa. Y ahora se le metió en la cabeza que quiere convertirse en la mejor actriz de Colombia, sin parecerse a nadie y sin jugar a la diva. Por eso todavía no renuncia a los bluyines, ni a las uñas cortas sin esmalte, ni a sus amigos de siempre. Pero tampoco piensa dejar sus sueños de estudiar biología marina, vivir entre delfines y tener una casa grande junto al mar. Tal vez en Cartagena, ciudad donde vivió por mucho tiempo.
Fue allí donde hace dos semanas realizó el último concierto con su grupo "Luna Verde". Ante 2.500 personas volvió a medir sus fuerzas en el escenario, ese lugar donde olvida esa timidez que no acaba de quitarse de encima. Donde no cuenta su corta estatura -que la tiene en consulta con un endocrinólogo - porque se siente grande, segura, y domina, con la habilidad de un veterano, a un público que tiene su misma edad. Y aunque todavía la desvela la prueba del Icfes, la verdad es que los exámenes de actuación y música -según el rating de Momposina y las ventas de su disco- los está pasando sobrada.-
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