Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/21/1995 12:00:00 AM

LAS GUERRAS DE GUERRA

Este hombre de la vieja guardia polìtica acaba de asumir, como presidente del Congreso, el mayor reto de su vida.

A LOS 61 AÑOS, A JULIO CESAR GUERRA Tulena sólo le faltaba ocupar la presidencia del Senado de la República para redondear una carrera parlamentaria iniciada hace cerca de dos décadas. Senador por Sucre pero nacido en San Andrés de Sotavento, Córdova, este luchador de mil batallas llevaba varios meses sonando como sucesor de Juan Guillermo Angel en el puesto más alto del Congreso. Tanto que en esta oportunidad la tradicional pugna por las mesas directivas no se presentó y el nombramiento de Guerra Tulena estaba claro casi desde que el bloque costeño del liberalismo lanzó su nombre en diciembre pasado.
Pero si su candidatura no suscitó ninguna guerra y,por el contrario, fue fruto de un consenso cantado, su elección como rector de la Cámara Alta en la segunda legislatura del presidente Samper le va a dar más de una.
La primera, y tal vez la más importante, es recuperar la imagen de una corporación que atraviesa por la peor crisis en la historia contemporánea de Colombia. La segunda, sortear con éxito un paquete legislativo que tiene una que otra espina. Para comenzar, las seis propuestas de reforma a la Constitución, entre ellas la referente al régimen de inhabilidades de los congresistas -un tema que siempre ha suscitado controversia en la opinión pública-, y en cuanto a los proyectos de ley, el debate sobre la reforma tributaria, otro asunto que causa escozor en la gente con solo nombrarlo. La tercera guerra es demostrarle al país que su condición de representante de la vieja guardia política más que un obstáculo para la renovación del cuerpo legislativo, es una ventaja por la experiencia adquirida.
Con respecto a este punto, Guerra Tulena ya parece haber delimitado sus áreas de combate. Considerado un hombre equilibrado en el manejo político pero al mismo tiempo de temperamento franco y directo, en la batalla de los 'buenos' y los 'malos' ha preferido no tomar posición a favor de ninguno. Con la misma convicción y a pesar de ser cercano al grupo de David Turbay, el día antes de su posesión y en respuesta a la declaración del actual contralor de que con el candidato costeño él ya tenía asegurada su cuota en la mesa directiva del Senado, Guerra advirtió que no pertenecía a ningún grupo polìtico diferente del Partido Liberal. Y si no estuvo de lado de unos ni de otros, tampoco lo estuvo del lado del primer mandatario, Ernesto Samper, a quien pidió abandonar el 'acoso legislativo', refiriéndose a las llamadas de urgencia que suelen llegar al Congreso de parte de la presidencia para acelerar la aprobación de proyectos.
Miembro de una dinastía política a la que pertenecen su hermano José Guerra Tulena, por varios años senador, y su sobrino, Joselito Guerra de la Espriella, actual senador y con quien ha tenido serias diferencias, este médico de profesión pero político por pasión tiene por delante el reto más grande de su vida, en el que tendrá que sacar a flote su pulso de cirujano.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.