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| 4/20/1998 12:00:00 AM

LAS MUJERES DEL PRESIDENTE

Crece la lista de mujeres que acusan a Bill Clinton de acosador sexual pero su popularidad no disminuye.

los escándalos sexuales de Bill Clinton han pasado de castaño a oscuro. Se multiplican hasta el punto de que ya habría materia suficiente para tipificar el acoso como una conducta rutinaria del presidente. Los sabuesos ya contabilizan 22 mujeres, unas más conocidas que otras, supuestamente víctimas de la compulsión sexual del primer mandatario. Después de Paula Jones y Monica Lewinsky el turno la semana pasada fue para Ka-thleen Willey, una antigua colaboradora de la Casa Blanca. Lo curioso en todo esto es que, a pesar de que crece el número de acusaciones de acoso, la popularidad de Clinton no ha sufrido mella.
¿Quiénes son las mujeres del presidente?
Jennifer Flowers
¿12 años o un solo día?
La ex cabaretera destapó la caja de Pandora en 1992 durante la primera campaña presidencial: había sostenido una relación amorosa con Clinton durante 12 años. Una grabación que se conoció entonces parecía ser un indicio serio: "Niégalo con toda tranquilidad. Mientras no tengan fotos nunca nos podrán probar nada". Los republicanos la pusieron a disposición del público en una línea telefónica. Por la módica suma de 25 centavos de dólar cualquiera podía escucharla. Clinton desmintió a la Flowers en el prestigioso programa de TV 60 Minutos, aunque reconoció que había "causado dolor en mi matrimonio". Cinco años después, en declaración juramentada, admitió el affaire. Pero no de 12 años, sólo aceptaba un solo encuentro. ¿Y en cuanto a la mentira sostenida ante millones de televidentes? El presidente la justificó diciendo: "Uno le puede mentir a un medio de comunicación para proteger a su familia y la honra de una mujer, pero uno no le puede mentir a la justicia". La estrategia de reconocer la relación le serviría para ganar credibilidad frente a acusaciones similares.

Paula Jones
¿Sufrimiento prolongado?
Es la única mujer en la historia de Estados Unidos que ha logrado que un presidente en ejercicio rinda declaración como acusado en un caso jurídico. Su historia se remonta a la época en que Clinton era gobernador de Arkansas y ella empleada del Estado. Según Jones, el primer encuentro fue en mayo de 1991. Un guardia le pidió acompañarlo hasta la suite del gobernador. Ella creyó que le iba a ofrecer un trabajo mejor. Una vez solos, Clinton se bajó los pantalones y le exigió sexo oral.
Cuando la Jones hizo pública su historia nadie le creyó y fue descalificada como una 'mechuda' que vivía en un trailer. Hoy todos le creen. Los abogados de Clinton han tratado infructuosamente de llegar a un acuerdo jurídico para que retire los cargos si el presidente admite alguna responsabilidad. La suma empezó en 25.000 dólares y hace unos meses se trepó a dos millones pero la Jones ha permanecido inconmovible.
Pero Clinton parece estar ganando en este caso. Sus abogados argumentan que el encuentro que desató el escándalo no pasó de 20 minutos. De acuerdo con las leyes de Estados Unidos, debe haber "sufrimiento prolongado" para que se configure el delito de acoso sexual. Los defensores del presidente se preguntan: "¿Cómo puede haber 'sufrimiento prolongado' entre dos personas que sólo se han visto 20 minutos?".

Sheila Davis
Viuda de negro
Es el caso menos conocido por el público pero no deja de tener su morbo. Sheila es viuda de Larry Lawrence, un demócrata cercano a la administración Clinton que aportó dineros a la campaña y que fue embajador en Suiza. Cuando Lawrence murió el año pasado fue sepultado con honores militares por su desempeño en la guerra de Vietnam. Al poco tiempo se supo que había falsificado su hoja de vida para lograr reconocimiento. Sheila ha sido señalada como otra de las mujeres del presidente. Uno y otro han negado su relación, aunque Clinton admite haber dormido en casa de ella en dos oportunidades.

dolly kyle browning
La compañera de clase
La abogada tejana Dolly Kyle Browning tenía 11 años cuando conoció a Clinton en un colegio de Arkansas. A mediados de los años 70 su inocente amistad se convirtió en una agitada relación, con numerosos encuentros sexuales. Según ella, el romance duró hasta enero de 1992 cuando en forma abrupta Clinton dejó de pasarle al teléfono. Browning se encontró de nuevo con Clinton en un aniversario del colegio en 1994 . Ella afirmó en su declaración ante el Gran Jurado que Clinton la persiguió toda la noche. Cuando pudo hablar con ella le ofreció un puesto en Washington para tenerla cerca y revivir sus aventuras. Clinton negó el affaire y dijo que fue Dolly quien le hizo reclamos por no haberse involucrado sexualmente con ella. Clinton afirmó que el libro Purpose of the Heart _una novela autobiográfica basada en su relación_ habría sido la manera como Dolly dio rienda suelta a esa fantasía sexual.

kathleen willey
Apuros económicos
Kathleen Willey es el más reciente escándalo del sexgate. En una entrevista para 60 Minutos hizo un vívido recuento de un encuentro con Clinton en la oficina oval en noviembre de 1993. Dijo que, como colaboradora de la Casa Blanca, visitó al presidente para pedirle un trabajo remunerado, pues su marido estaba quebrado. Según ella, el presidente le dijo que lo sentía y la besó en la boca. Luego le dijo: "He querido hacer esto desde la primera vez que te vi", le acarició los senos y puso la mano en sus genitales. Cuando Willey volvió a casa, encontró que su marido se había suicidado. El episodio tuvo gran impacto. Pero Clinton no ha perdido el round. Aunque reconoció que abrazó a Willey y aceptó haberla besado en la frente para "reconfortarla", la Casa Blanca publicó más de 10 cartas posteriores al suicidio, en las cuales la viuda tiene expresiones como "soy su admiradora número uno" y "quiero agradecer la oportunidad de trabajar en esta gran casa", que no corresponderían a una víctima de acoso sexual. La defensa de Willey sostiene que "una persona con una crisis como la suya que solicita trabajo al primer mandatario tenía que ser cordial". Lo cierto es que para la Willey el escándalo puede ser muy rentable. Varias editoriales le han ofrecido millones por publicar un libro con detalles sobre el presidente mujeriego.

MONICA LEWINSKY
Coqueta insatisfecha
Joven practicante de la casa blanca, le echó leña a la candela cuando aseguró haber sostenido una relación con Clinton durante año y medio, affaire que fue jugoso en regalos, cartas, sexo oral y telefónico. Hasta los investigadores se dieron el lujo de buscar en su closet un vestido rojo con manchas de semen, supuesta prueba de un encuentro con el presidente.
El caso puso en jaque a Clinton no por el ingrediente de infidelidad sino por el hecho de que el presidente le pidió a Lewinsky que mintiera sobre su relación en una declaración juramentada.
Los estadounidenses respaldan a Clinton, pero Richard Starr, el fiscal del caso, piensa jugarse una última carta, enviar a la Cámara la evidencia que lo llevó a abrir la investigación y convencer a la opinión de que la historia de Lewinsky es cierta.
El documento más grave apareció en su correo electronico. Es la copia de un mensaje de Monica. no te das cuenta de tu egoismo, solo piensas en tu satisfacción, pero nunca en la mía, te parece esto normal para una relación de un año Los defensores menosprecian el documento argumentando que no comienza con Dear Bill, sino con un simple hola, te he pensado mucho.
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