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| 10/3/2004 12:00:00 AM

Libertad bajo fuego

Esta semana el asesino de John Lennon podría recuperar su libertad. Los fans del beatle aún no lo han perdonado.

Las gruesas paredes de la prisión de Attica, en Nueva York, albergan desde hace 24 años a uno de los criminales más odiados del mundo: Mark Chapman, el hombre que el 8 de diciembre de 1980 asesinó a John Lennon de cuatro disparos en el pecho y que por ello fue condenado a cadena perpetua. Una ironía, si se tiene en cuenta que en Sometimes in New York City, su álbum de 1972, Lennon publicó una canción de protesta con el nombre de la prisión en la que decía que "todos vivimos en Attica State". Esta semana Chapman solicitará su libertad condicional y aunque la decisión es totalmente incierta, la posibilidad de que quede libre tiene en pie de guerra a los seguidores del famoso músico.

Esta no es la primera vez que Chapman intenta salir de su encierro. En 2000 y en 2002 hizo sendas peticiones que en su momento le negaron para alivio de muchas personas, empezando por Yoko Ono, viuda de Lennon, quien escribió a la Comisión de Liberaciones del estado de Nueva York para expresar su preocupación por su seguridad y la de los dos hijos del Beatle en el caso de que el asesino de su esposo recobrara la libertad. La presión hizo efecto y Chapman continuó en Attica a pesar de ser un prisionero modelo y, al parecer, estar totalmente rehabilitado.

En esta ocasión la presión es multitudinaria. Furiosos seguidores del artista han abarrotado Internet para exigir que el asesino de su ídolo no vuelva a ver la luz del día y algunos han dejado saber que, en caso de serle concedida a Chapman la libertad condicional, "no duraría ni un día pues hay mucha gente que desea verlo muerto", según escribió una mujer de Nueva York en un foro virtual sobre el tema. Otros han ido más lejos y se han ofrecido para llevar a cabo el trabajo sucio: "Chapman debe ser ejecutado. Gustosamente me desharía de él yo mismo", escribió un exaltado finlandés en otra página.

Para quienes prefieren la vía legal también hay opciones. En la red circula una petición dirigida a la Comisión de Liberaciones encargada del caso de Chapman para solicitar que el recurso no le sea concedido. "Por favor recuerden que Mark David Chapman tiene 49 años y que John Lennon no pudo pasar de los 40. No permitan que este hombre vuelva a las calles", dice la carta que ya cuenta con casi 2.000 firmas.

A pesar de lo sombrío del panorama, es probable que Chapman prefiera vivir el resto de su vida sintiendo la muerte en la nuca que continuar en prisión. Por lo público de su crimen y el alto perfil de su víctima, Chapman ha estado en confinamiento solitario desde el fatídico día del asesinato, pues las autoridades temían que otros reos vengaran a Lennon con sus propias manos. Además, cuando al comienzo de su condena estuvo recluido en el hospital mental de Bellevue, pintaron de negro las ventanas de su cuarto para prevenir posibles ataques de francotiradores, y cada salida suya en la época del juicio causaba conmoción en la ciudad por el operativo que debía montarse para evitar que la multitud de fanáticos lo sacara a la fuerza de la camioneta policial.

Como si eso fuera poco, durante su condena Chapman ha recibido infinidad de cartas de todos los rincones del mundo en las que seguidores de Lennon lo maldicen por su crimen, lo instan a arrepentirse de su pecado contra la humanidad y le describen las torturas a las que lo someterían si pudieran ponerle las manos encima.

Pero casi un cuarto de siglo tras las rejas parece haberle dado a Chapman una tranquilidad que muchos envidiarían. Cuando en la audiencia de hace cuatro años se le preguntó a qué pensaba dedicarse en caso de salir libre, respondió que lo primero sería buscar trabajo, pero que lo que realmente deseaba era ir de iglesia en iglesia para contar su historia y mostrarle a la gente el camino de Jesús. En otras palabras, uno de los hombres más odiados del mundo no tiene intenciones de esconderse en caso de salir libre. Él les atribuye esta actitud a sus profundas convicciones religiosas. "Siento que si alguna vez me soltaran Dios me protegería", afirmó en la misma audiencia.

Pero además de la influencia divina, Chapman va a necesitar un poco de ayuda terrenal. En caso de salir favorecido por la Comisión de Liberaciones, seguramente recibirá protección policial permanente para evitar correr la misma suerte de su ídolo caído. Una gran paradoja si se tiene en cuenta que, según él, la razón del asesinato era robarle un poco de fama a Lennon y dejar de ser un don nadie. Parece que después de todo logró la mitad de su cometido. En efecto, Chapman se volvió famoso pero, en vez de robarle fama al ex Beatle, lo elevó a la categoría de mártir de la paz.
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