Sábado, 21 de enero de 2017

| 2004/02/22 00:00

Llena de gracia

Catalina Sandino se metió al teatro para vencer su timidez y ahora es una estrella internacional. El Oso de Plata que ganó en Berlín da fe de ello.

Catalina vive ahora en Nueva York. Su galardón le abrirá muchas puertas.

Catalina Sandino no llegó a la actuación impulsada por el sueño de convertirse en estrella como les sucede a muchas jovencitas cuya aspiración es tener el éxito y el reconocimiento de Nicole Kidman. Su motivación fue quizá menos ambiciosa: "Empecé a estudiar actuación porque era muy tímida y a mis papás se les ocurrió que de esta manera podía despertarme", asegura hoy cuando tiene en sus manos la estatuilla del Oso de Plata a la mejor actriz, que obtuvo en la edición 54 del Festival de Cine de Berlín por su papel en la película María llena eres de gracia.

Difícil creer que una joven bogotana de 22 años, a quien hasta hablar por teléfono le daba pena, sea la actriz que ha recibido el reconocimiento más importante en la historia del cine colombiano y quien en su debut en un largometraje obtuvo el galardón junto a una figura como Charlize Theron, ganadora de un Globo de Oro y nominada al Oscar. El teatro era para ella una terapia y el camino para liberarse de su "pendejada", como ella llama a su timidez. Empezó en la academia Charlot y en el grupo teatral del colegio Saint George. "Yo pensaba que era un hobby y no algo definitivo en mi vida". Por ello decidió comenzar a estudiar comunicación social, carrera que cursó hasta quinto semestre.

Sin embargo el teatro se había convertido en su gran pasión. "Catalina tiene una de esas cosas que es rara: aparentemente es serena y tranquila pero realmente es un volcán apasionado". Con estas palabras la describe Rubén di Pietro, su principal formador durante los cinco años que estudió en su escuela de arte dramático, quien recuerda la primera representación de su alumna: fue en una sala pequeña frente a 30 personas. Se transformó en una trabajadora social con un sastre de cuadros y el cabello recogido para la obra La habitación oscura, de Tennesse Williams. Desde entonces él le dio a Catalina una de sus consignas de batalla: "El pensamiento lleva al sentimiento y el sentimiento, a la acción".

Pese a que esas palabras han sido parte esencial de su crecimiento, no siempre tuvo suerte. "Me llamó muy desanimada cuando después de hacer el casting para representar el papel de Miranda en 'El inútil', alguien le dijo que no era buena actriz", cuenta Vilma Sánchez, profesora de la academia de Di Prieto. "Lo que no es de uno no es de uno", recuerda que le dijo a Catalina en esa oportunidad. En cambio el papel de María parecía reservado para Catalina aunque en un principio ella no lo creyó y fue su madre quien la impulsó a presentar el casting.

Joshua Marston, el dirtector, quien en la Berlinale también recibió un galardón por su ópera prima, afirma que, después de haber asistido al casting de 800 jóvenes, al ver a Catalina supo que era ella. "La reconocí. Fue como encontrarme con una vieja amiga que estaba buscando".

La consigna que le regaló su maestro cobró más sentido que nunca: Catalina no tenía nada que ver con el personaje, una joven humilde que abandona su trabajo en una plantación de rosas para convertirse en 'mula'. Para pensar, sentir y actuar trabajó más de una semana en unos cultivos entre Chía y Tabio. Así se convirtió en María. "Ella posee una gran tenacidad. Es tan estudiosa y busca tanta información en los libretos que llega a ser cansona", cuenta con orgullo Vilma Sánchez.

Actualmente Catalina vive en Nueva York donde se ha preparado en The Actors Studio, la reconocida academia de Lee Strasberg, pero vendrá a Colombia para presentar la película en el Festival de Cine de Cartagena. "No quiero apurarme a nada", responde con la seriedad que la caracteriza cuando se le pregunta por sus planes futuros. Pero algo sí tiene claro: "Ahora la actuación no es un hobby. Es mi vida".

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