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| 12/18/2003 12:00:00 AM

Lo que se hereda?

Al cumplir 18 años Athina Roussel Onassis se convierte en la mujer más rica del mundo y es centro de un escándalo por enamorarse de un hombre casado. Muchos se preguntan si será víctima de la maldición de su familia.

El 29 de este mes Athina Roussel, la única nieta del magnate griego Aristóteles Onassis, llega a la mayoría de edad y desde ese momento podrá tocar finalmente la jugosa fortuna que le corresponde, estimada en 2.500 millones de dólares. En 1988, a los 3 años de edad, la muerte de Christina Onassis, su madre, la convirtió en la niña más rica del mundo pero sólo hasta ahora tendrá el control de su inmenso patrimonio. Su fortuna incluye lujosas propiedades en París, Londres, Gstaad y Saint-Moritz, múltiples terrenos en Suramérica, una flota de 50 barcos, participación en más de 100 compañías, un rascacielos en Manhattan, una gran colección de arte y joyas y la mítica isla privada de Skorpios, en Grecia.

Millonaria y huérfana a tan corta edad, se convirtió en el centro de una larga batalla legal por el control de su herencia. En su testamento Christina dispuso que hasta que la niña cumpliera los 18 años la fortuna estaría al cuidado de cinco albaceas: cuatro griegos de su confianza y el padre de Athina, Thierry Roussel. Fue precisamente éste el primero en desafiar la voluntad de su ex esposa, pues no tenía pensado compartir el control del dinero. Sin embargo sí se quedó con la custodia de la pequeña y se encargó de su crianza. Athina creció en Suiza con su papá, su madrastra, Gaby, y sus tres hermanos medios.

Las pretensiones de Roussel no tomaron por sorpresa a nadie. Después de todo era reconocido como un playboy francés sin dinero que había encontrado en Christina su perfecta gallina de los huevos de oro. En 1984, cuando la Onassis ya tenía tres matrimonios fracasados a cuestas, Roussel accedió a convertirse en el cuarto esposo por la nada despreciable suma de 35 millones de dólares. También se llegó a decir que luego de su divorcio (dos años y medio después de la boda), ante los ruegos de ella para que regresara, él le cobraba 100.000 dólares por acostarse con ella. De trato en trato los albaceas griegos consideran que en total logró sacarle más de 80 millones de dólares.

Teniendo en cuenta estos antecedentes los griegos argumentaban que Roussel se estaba enriqueciendo a costa de su hija. Además afirmaban que no había cumplido con su compromiso de educar a la heredera según su clase y que, por si fuera poco, la había mantenido al margen de las costumbres griegas.

El acuerdo consistía en darle una mensualidad de un millón de dólares, destinada a la manutención de Athina, pero según ellos el dinero se utilizaba para sostener a toda la familia Roussel. La joven asistió a un colegio público y durante varios años se desplazó en bus y recibió sólo una pequeña mesada, apenas para lo indispensable. Por si fuera poco, no aprendió ni una palabra de griego. Sin duda condiciones muy diferentes a las que vivió con su madre, quien no sólo vestía a sus muñecas con modelos exclusivos de Dior sino que incluso mandó construir para ella un gran zoológico. Los griegos decidieron llevar a Roussel a los tribunales, acusándolo de uso indebido de la pensión. El se justificó asegurando que quería que su hija creciera en un ambiente normal libre de excesos: "Yo quiero que ella aprenda que la verdadera riqueza es la del corazón. No quiero que mi hija termine como Lady Di, bajo el puente del Alma, perseguida por hordas de paparazzi", explicó. Luego de años de demandas de lado y lado, en 1999 un tribunal suizo decidió confiar a una fiduciaria independiente el manejo de los millones de la joven Onassis.

Pese al revuelo que ha causado su fortuna a Athina parece que el dinero no la trasnocha. En múltiples ocasiones la joven ha manifestado su intención de donar la mayor parte de su herencia a obras de caridad y sólo conservar 20 millones de dólares para mantener un criadero de caballos, pues la hípica es su gran pasión. "Quemaría ese dinero", confesó en una entrevista hace pocos años. Sin embargo, para muchos, este es sólo un arrebato de adolescente que nunca se llevará a cabo.

Athina culpa a la fortuna de los Onassis de la legendaria desgracia de su familia. Su abuelo, conocido como 'el Griego de Oro', se caracterizó por tener amores tormentosos, como el que vivió con María Callas. No pudo evitar que su primera esposa, Thina (abuela de Athina), se divorciara de él para casarse con su concuñado y peor enemigo, Stavros Niarchos. Thina murió en extrañas circunstancias después de una pelea, con golpiza incluida, con Niarchos. Luego Ari tuvo que soportar la pérdida de su hijo y heredero, Alexander, quien falleció en un accidente de avión.

Lo que más pesa sobre la joven es la vida llena de altibajos de su madre, quien apareció sin vida en una bañera de un exclusivo club en Argentina. Los médicos atribuyeron la muerte a un edema pulmonar, provocado por el exceso de somníferos y pastillas para adelgazar. Sin embargo los medios difundieron la teoría del suicidio.

Christina nunca tuvo suerte en el amor: se casó a los 20 años con un hombre de 47, con el que sólo duró nueve meses y que marcó la pauta de su errática búsqueda del amor que nunca encontró. Sus biógrafos aseguran que su propio padre la convenció, desde muy temprana edad, que por su falta de atributos físicos ningún hombre se acercaría a ella por una razón distinta al dinero.

Christina manifestó en varias oportunidades que deseaba que su hija contara con mayor suerte que ella en el amor. Pero todo parece indicar que Athina no empezó con el pie derecho. Ahora no sólo es protagonista de la prensa del corazón por su fortuna sino porque sostiene un romance con un atractivo hombre de 29 años, casado y con una hija. Se trata del brasileño Alvaro Alfonso de Miranda Neto, conocido como Doda, medalla de bronce de hípica en los Juegos Olímpicos de Sydney. Ambos comparten la pasión por los caballos y gracias a ello se conocieron en un centro de entrenamiento en Bélgica en febrero pasado.

El propio Doda se ha encargado de divulgar la historia de la relación, lo cual no le ha caído en gracia ni a los griegos ni a Sibel Dorsa, su esposa. "El me cambió por los millones de Athina. Mi esposo no gana mucho dinero, lo gasta", declaró recientemente Dorsa al periódico inglés Daily Mail. De acuerdo con los medios, Thierry Roussel ha dado el visto bueno a la relación. Parece que olvidó que hace unos años él mismo se valió de sus encantos para conquistar a la hija de un magnate griego. La relación va tan bien que ya se rumora que están viviendo juntos en Bélgica y que celebrarán el cumpleaños de Athina en Skorpios. En víspera de esta fecha muchos aseguran que la joven no sólo heredará los millones de su madre sino también su maldición.
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