Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1989/04/24 00:00

LOS CUEROS AL SOL

La prensa española destapa a los famosos que venden su intimidad por jugosas cifras.

LOS CUEROS AL SOL

Es una vieja modalidad de las revistas españolas pagar a los personajes por sus entrevistas exclusivas. Y en busca de esas primicias las publicaciones giran anualmente verdaderas fortunas. Prácticamente no hay famoso, aristócrata o farandulero, que no haya sacado buen provecho económico de los aconteceres de su vida y de la de sus parientes. Sólo ahora, cuando después de nutrir durante años a las revistas del corazón todos los temas parecen agotados, prensa y personajes empiezan a preocuparse porque la feroz competencia desatada no sólo está acabando con las arcas de las revistas, sino con la vida privada de sus protagonistas.

Para muchos esta práctica se ha convertido en una habitual fuente de ingresos. Cualquier acontecimiento es válido para hacer la transacción: alegrías, tristezas, amores o desamores, fortuna o fatalidad. Y de ese mercado persa pocos escapan. Figuras de la política, la farándula o la aristocracia nutren las páginas de las revistas con la venta directa de sus intimidades. Ahora es la misma prensa la que les ha sacado los cueros al sol publicando sus nombres y las tarifas de lo que han vendido. Y este escándalo es el que ahora agota ediciones.

Dos meses después de su trágica muerte, Alfonso de Borbón continúa encabezando la lista de las transacciones. Al parecer, su hermano Gonzalo ha negociado recientemente las únicas fotografías del duque sobre la pista de nieve donde pereció. Y su última acompañante, la actriz argentina Mirta Miller, ha hecho lo propio al relatar a la revista Diez Minutos las breves memorias de su relación con don Alfonso, por algo así como seis millones de pesos. Y como si fuera poco, en el último número de Hola, don Gonzalo decide hacer algo insólito: escribir una carta personal a su cuñada Carmen Martínez-Bordiú en la que le habla del daño que le hizo en vida su hermano Alfonso y que "le sigues haciendo a tu hijo Luis Alfonso que, por si lo has olvidado, es mi ahijado, además de mi único sobrino". En fin, sobran los comentarios.
Pero no ha sido el duque de Cádiz el único personaje que, después de muerto, produce dividendos. Las fotografias del generalisimo Francisco Franco en agonía y minutos después de expirar fueron mostradas en el primer número de una publicación, La Revista, que pagó a su autor, cuyo nombre aún se desconoce, una cifra cercana a los 48 millones de pesos. Y tras la desaparición del dictador, todos los Franco han vendido la vida y milagros de la familia. Y la fuente de información ha sido tan productiva que su nieta, Carmen Rossi, se ha convertido en colaboradora habitual de la revista Hola donde invariablemente aparece cada semana.

Igual sucede con Isabel Preysler.
La ex de Julio Iglesias fue durante un tiempo no sólo protagonista de crónicas y chismes, sino la más bien pagada entrevistadora de esta publicación por su acceso a los círculos sociales.
Hoy como esposa de Miguel Boyer, mantiene a la revista al tanto de todos los acontecimientos familiares y claro está, será esa publicación la poseedora de la exclusiva del nacimiento de su próximo hijo que, dicho sea de paso, ya Hola anunció que será una niña.
Siguiendo su ejemplo, Chaveli, la hija mayor de la hermosa filipina y el cantante, hizo sus primeros pinitos como protagonista de las portadas, al vender sus cortas memorias por 27 millones de pesos.

Pero sin duda, la que se lleva el premio de las inconsolables que han visto aumentar su capital con el infortunio es Isabel Pantoja. Se dice que recibió una cifra equivalente a 75 millones de pesos por las primeras declaraciones luego de la muerte del torero Paquirri, su marido. Y como si fuera poco, demandó por algo así como 270 millones de pesos a los autores del video de la cogida del torero, y seis meses después, recibió joyas por un valor cercano a los 75 millones por relatar a un semanario los pormenores de la tragedia.

Este particular modus vivendi es también el de Lola Flores. De hecho fue por las cuantiosas sumas que habitualmente recibe de las revistas, que el fisco puso recientemente los ojos sobre La Faraona. Según los datos que se ventilaron hace pocos días en el juicio por evasión de impuestos, en los últimos cuatro años había ganado cerca de 120 millones de pesos por sus exclusivas, una de las cuales, tal vez la más ridícula, fue su operación de apendicitis que sólo le representó una cifra cercana a los 750 mil pesos. Pero también negoció declaraciones tras la muerte de su madre por 15 millones.
Mal de familia, dicen en los medios periodísticos, donde su yerno, Guillermo Furiase, el marido de Lolita, es ampliamente conocido como negociador. El negociador de las memorias de la cantante y otras intimidades que le han significado millonarios ingresos.

y como todo se compra y todo se vende, algunos personajes deben incluso idearse sus propias primicias para poder entrar al suculento mercado de las intimidades. Es el caso de Carmen Sevilla y Vicente Patuel, a quienes hace unos años una revista pagó algo así como 70 millones de pesos por las fotografías de su boda. El problema era que el matrimonio fue falso. Se dice que la publicación corrió además, con los gastos de la fiesta, el alquiler del vestido y el falso cura. También es conocido el caso de la actriz María Jiménez y su esposo Pepe Sancho, quienes vendieron, cada uno por su lado, la exclusiva de su matrimonio a diferentes semanarios.
Otro exponente de este grupo de recursivos es el tenista Manolo Santana, que hace un tiempo obtuvo una buena suma al entregar a tres revistas, simultáneamente, sendas historias: su separación de Mila Ximénez, la demanda de una azafata por la paternidad de su hija y la noticia de su nuevo romance con Oti Glanzelius. Se dice además, que el deportista ha negociado ya con una publicación "un paquete" por 80 millones de pesetas, que incluye compromiso, boda, luna de miel y embarazo de su actual compañera.

INTIMIDADES DEL NEGOCIO
Las jugosas cifras que se mueven como resultado de ventilar la ropa sucia de personajes de la farándula, el deporte o la realeza se reparten entre el fotógrafo, el redactor y la agencia.
Cada uno de estos se lleva el 30% y el 10% restante va a parar al departamento comercial de la publicación. Si la información o reportaje llega directamente a la agencia, ésta se lleva entre un 40 y un 50% de la cifra total.
El resto va para el que proporciona la exclusiva.

La llamada prensa del corazón es un fenómeno típicamente español que está en plena expansión, pero que también está llegando a su límite.

Han sido las fotos de Marta Chávarri y el llamado escándalo de los Albertos los que han colocado el dedo en la llaga y han puesto el tema en su punto más caliente. A raíz del tórrido episodio, los diarios más serios de España también terciaron en el asunto y le dedicaron páginas al tema. Detrás de los líos de faldas y de la peculiar forma de vestir -o de no vestir de la Chávarri, habia un millonario negocio financiero que se frustró. Y esto es lo que ha llevado a que, una vez más, se abra el debate sobre el derecho a la información y el respeto a la vida privada de las personas.

Muchos de los responsables que han hecho jugosas ganancias con el negocio de las intimidades de los famosos, coinciden en afirmar que la frontera entre el derecho a la información y el derecho a la vida privada lo pone el propio personaje. Aunque a simple vista esto parecería lógico y claro, no lo es tanto. Al fin y al cabo cuando se ventilan intimidades, no son siempre los personajes involucrados los que aportan la información y, además, cuando se trata de figuras públicas--sostienen los responsables de las publicaciones-éstas ya no pueden reclamar más el derecho a su vida privada. Para apoyar esta afirmación se acogen al articulo 20 de la Carta Magna española que se inclina a favorecer la libertad de información --como bien fundamental para el desarrollo del Estado democrático- sobre el derecho a la intimidad. La pregunta es hasta dónde conocer los "cuernos" de los famosos puede interpretarse como vital para el desarrollo de la democracia.

Pero el escándalo de la Chávarri y de los Albertos ha puesto a temblar a muchos famosos que habían logrado mantener un coto donde estaba prohibida la caza de intimidades. Hasta ahora solo parece estar seguras figuras como los Reyes, Carmen Romero, la esposa del Presidente Felipe Gonzáalez, y el vicepresidente Alfonso Guerra. Este se asegura en los circulos periodísticos, ha llegado hasta amenazar a los medios con cortar las subvenciones al papel si se saca a relucir su vida privada, que incluye las fotos de un ex amante de Guerra desnuda.

Pero todavía está por verse si las publicaciones del corazón piensan llegar mas lejos en la feroz competencia por la circulación y las cifras. Lo que si parece cierto es que el rumbo que empieza a formar la información está haciendo reflexionar a más de un director de este tipo de revistas. -

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