Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1998/05/18 00:00

LOS DEMONIOS DEL AMOR

La última biografía de Jacqueline Kennedy revela detalles desconocidos de sus agitados romances.

LOS DEMONIOS DEL AMOR

Cuando se habla de las mujeres más populares de este siglo Jacqueline Kennedy sobresale airosa aun en medio de las críticas. Su huella en la sociedad norteamericana ha sido tan grande que varios escritores han buceado en su vida con la idea de descifrar su enigmática personalidad. Christopher Andersen es el último de ellos y se acaba de lanzar al ruedo con un libro Jackie after Jack, una polémica biografía que descubre con lujo de detalles la cara oculta de la ex primera dama. Es, en pocas palabras, la biografía de una mujer temeraria, de una mujer audaz que se dejó llevar por sus instintos sin medir las consecuencias.

Ricos y famosos
Resentida por las constantes infidelidades de su marido, Jackie quería sacarse el clavo y en una incesante búsqueda de afecto encontró a su primer Romeo. Fue el actor William Holden, quien le ayudó a quedar en tablas con Kennedy, que tenía una relación con la bella y sofisticada Audrey Hepburn. Después vendría su gran amigo Ross Gilpatric, quien la sedujo con comprensión y ternura.
Sin embargo, y a pesar de estas canitas al aire, Jackie permaneció firme durante su matrimonio con el presidente de Estados Unidos. Sólo después del asesinato en Dallas, Jackie se dejó arrastrar por la pasión. Los nuevos vientos la llevaron a Nueva York, en donde ingresó a un agitado círculo social en el que abundaban fiestas y reuniones. A sus 34 años la joven viuda era como un imán que atraía la atención de hombres y mujeres. Atrás quedaba la tímida jovencita de 21 años que había perdido la virginidad en un viejo ascensor en París.
Pero la feria de las vanidades que vivía en la Gran Manzana dejaba un vacío en su corazón que sólo llenaba su cuñado Robert. Las continuas visitas que le hacía fueron cambiando de tono y adquirieron un carácter muy íntimo. Tanto que la propia Ethel, esposa de Bobby, puso el grito en el cielo. El rumor sobre un romance entre los cuñados creció como bola de nieve sin que Jackie se preocupara por desmentirlo.
Pero más allá del escándalo y de las especulaciones sobre el affaire con el otro Kennedy se hizo evidente el interés sexual de la hermosa joven que, coqueta por naturaleza, no ocultaba sus preferencias por los hombres maduros, inteligentes, poderosos y, sobre todo, millonarios.
Sus relaciones fugaces y apasionadas la revelaban como una mujer ardiente que tomaba lo que quería sin pedir permiso. Andersen asegura que por su cama pasaron Marlon Brando, Charles Addams, el creador de la Familia Addams, y Peter Lawford, el esposo de su cuñada Pat, con quien se escapó a Hawai en compañía de sus hijos sin que ninguno de los miembros del clan Kennedy pudiera evitarlo.
En 1968 se produjo su controvertido matrimonio con el armador griego Aristóteles Onassis. Consciente de que su nuevo marido tenía fama de experto en las lides amorosas, Jackie acudió a un médico para que le explicara cuáles eran las zonas más erógenas del cuerpo masculino. Y así fue como, durante la luna de miel, dejó atónito a su sexagenario esposo. Había aprendido la lección y se había desempeñado como la más experta geisha.
Sin embargo el buen sexo no fue suficiente para sostener la relación que terminó seis años después, en medio de quejas y agrias disputas por los gastos excesivos de Jackie O., las malas relaciones con la hija del magnate y las dificultades para llegar a un acuerdo de divorcio.

Demon de midi
Pero aun antes de la separación formal Jackie retomó su agitada vida neoyorquina, indiferente a la salud de Onassis, internado en un hospital de París. Cuando murió ya la nueva viuda tenía otro amor: Frank Sinatra, el hombre que había sido el puente entre Kennedy y la mafia.Poseída por el demonio del medio día, Jackie ya no se conformaba con los hombres de su edad. A los 47 años comenzó a buscar jóvenes atrevidos. Necesitaba sentir que aún era bella y sensual. Fue entonces cuando cayó en brazos de un hombre cinco años menor, Pete Hamill, quien era el novio de la actriz Shirley McLaine. No sería el último de los idilios. En 1978 tuvo otro más con uno de los hombres más atractivos de Hollywood, Warren Beatty.
Entrados los años 80, Jackie se aplacó y decidió volver de nuevo al orden. Fue entonces cuando, cansada de tantas aventuras sin sentido, encontró la paz al lado del viejo amigo de la familia, Maurice Tempelsman. Pero había un pequeño problema. Era casado. A pesar del escándalo el romance no se disolvió y en 1985 se instalaron en un apartamento sobre la 5ª Avenida de Nueva York.Fue su etapa rosa y ocupa los últimos capítulos del libro. En ellos el autor describe a una mujer serena, tranquila, en paz consigo misma, que camina por Central Park en compañía de su amor otoñal, ese amor que la acompañó hasta el final de sus días en 1994, cuando la mujer que impuso todo un estilo murió de cáncer.
Andersen no dejó piedra sobre piedra. Se entrevistó con familiares, amigos y conocidos de Jackie que supieron de sus andanzas durante los años que siguieron a la muerte de John F. Kennedy en noviembre de 1963. El libro se está vendiendo como pan caliente y las revelaciones ya han comenzado a levantar ampolla entre los admiradores de la 'viuda de América', que no ven con buenos ojos la desmitificación de su ídolo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.