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| 5/28/2011 12:00:00 AM

Los más pilos de las minorías

En los últimos tres años, miembros de comunidades negras e indígenas han pasado de vivir en regiones apartadas a estudiar becados en las universidades más prestigiosas de Estados Unidos.

Diego Iván Lucumí, un médico cirujano de 37 años nacido en el Valle del Cauca, recuerda que era el único niño negro del salón cuando empezó a estudiar segundo de primaria en una escuela pública de Silvania, Cundinamarca. "Mis compañeros me miraban diferente, hasta que un día mi mamá me dijo: 'Si quieres que la gente hable bien de ti, siempre debes ser el mejor en todo". Diego tomó su consejo al pie de la letra: obtuvo el puntaje más alto del Icfes en su colegio, estudió Medicina en la Universidad del Bosque de Bogotá con un crédito a largo plazo y hoy está haciendo un doctorado en Salud Pública en la Universidad de Michigan.

Él es uno de los 36 ganadores de una beca de Fulbright, creada en 2008 para enviar miembros de las minorías étnicas del país a cursar posgrados en algunas de las mejores universidades estadounidenses, con todos los gastos pagos. La única condición es que los beneficiados regresen a Colombia a poner en práctica sus conocimientos. Sin embargo, el acuerdo de cooperación expiró hace poco, y Ann Mason, directora ejecutiva de Fulbright, está a la expectativa de que se renueve. "Sé que hay personas que están muy decepcionadas porque todo este tiempo estuvieron preparándose y finalmente no pudieron presentarse este año".

Entre los becarios que alcanzaron a quedar elegidos y están a punto de terminar sus estudios hay algunos cuyas historias de vida son un verdadero ejemplo de superación. A pesar de tener orígenes humildes y venir de lugares periféricos, lograron convertirse en profesionales destacados y líderes de sus regiones, antes de viajar.

Diego, por ejemplo, se crió en Quibdó con su abuela materna, una mujer que a duras penas sabía leer y escribir. Cuando ella murió, su mamá se lo llevó a vivir a Silvania, donde le tocó nivelarse para no tener que repetir el primer grado. En la universidad compraba los libros con lo que ganaba entrenando a unos niños de una escuela de fútbol los fines de semana, y por suerte consiguió que unos amigos lo acogieran en su apartamento en Bogotá sin cobrarle. Todavía le faltan dos años para graduarse de PhD, y cuando vuelva quiere dedicarse a prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares en las poblaciones menos favorecidas de Colombia, como donde pasó sus primeros años.

La convocatoria, creada por Fulbright junto con el gobierno colombiano y la embajada estadounidense, incluye dos tipos de becas: una llamada Líderes Afrodescendientes y otra de Estudios Culturales para Comunidades Afro e Indígenas. Para Mason, el objetivo es premiar a personas comprometidas con el país, para que a su regreso se conviertan en multiplicadoras de experiencias. "Por eso no nos interesa becar gente cuyo plan de vida sea trabajar en un cubículo de oficina".

Hernán Arriaga, uno de los pocos participantes del programa que ya terminaron sus estudios, es un buen ejemplo. Se graduó en diciembre de maestro en Docencia de la Universidad del Sur de Illinois y ahora dicta clases de Inglés en un colegio rural del corregimiento de San Antonio, sur de Bolívar, al que llega después de un recorrido de 30 minutos en chalupa por el río Magdalena. Este hombre de 45 años está tratando de conseguir plata para construir un aula de idiomas en esa institución, pues asegura que "a punta de tiza y tablero" es muy difícil enseñar. "Yo llevo una grabadora y algunos libros míos, pero lo ideal es que hubiera un proyector de video y un computador con acceso a Internet", explica.

A pesar de las dificultades, Hernán no solo está convencido de que algún día tendrá el salón, sino de que podrá dictarles más horas de Inglés a sus estudiantes. Por ese tipo de iniciativas, la exministra de Cultura Paula Marcela Moreno, una de las principales promotoras de las becas Fulbright para minorías, cree que vale la pena invertir en personas que tienen el potencial para convertirse en referentes y ocupar altos cargos en el futuro. "Tenía un interés especial en este proyecto porque ha sido mi historia -reconoce Moreno- y, además, porque soy totalmente consciente de lo que esas oportunidades significan en un país donde todavía hay que trabajar en temas como la discriminación racial y la inclusión efectiva".

El historiador Francisco Javier Flórez, quien ganó una beca Fulbright en 2009 para estudiar una maestría y actualmente es candidato a doctorado en la Universidad de Pittsburgh, considera que una de las cosas más significativas del programa es poderles mostrar a otras personas que "no tienen por qué avergonzarse de su color de piel ni de su pasado". Criado en una familia de campesinos y artesanos, siempre se destacó por ser un buen estudiante en Ciencias Sociales y desde muy joven tuvo claro que para cumplir sus aspiraciones académicas debía irse de su natal Cascajal, un corregimiento de Magangué ubicado a tres horas y media de Cartagena. "A veces acompañaba a mi papá a cortar leña al monte, pero él y mi mamá me insistían en que tenía que estudiar y que si me ponía a pensar en sus limitaciones económicas, nunca iba a dar el paso". Luego de graduarse de bachiller con honores, la Universidad de Cartagena le patrocinó la matrícula durante toda la carrera, porque siempre tuvo el mejor promedio.

Recién inaugurado el programa para grupos étnicos había cierto escepticismo porque nadie creía que hubiera suficientes candidatos idóneos. Sin embargo, la respuesta fue muy positiva y se presentaron más aspirantes de los previstos. "En la última ronda de entrega de becas me sorprendió gratamente ver afrocolombianos que van a estudiar doctorados en Sociología, Conservación de Bosques, Administración Pública, Informática... Se van a adquirir capacidades que beneficiarán al país", asegura Michael McKinley, embajador de Estados Unidos en Colombia. Pero para que eso siga siendo posible, según Diego Lucumí, es necesario buscar la forma de que más personas tengan acceso a oportunidades como las que tuvo él. "De cierta forma, los que hemos participado en programas como este seguimos siendo la excepción, mas no la regla".
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