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| 7/14/2012 12:00:00 AM

Los superhombres

Los poderes de los superhéroes no son solo un cuento de las tiras cómicas. Un programa de History Channel recorrió el mundo para buscar personas que son capaces de hacer lo que el resto de humanos no puede. En Sudáfrica encontraron a Aquaman y en Alemania, a Popeye.

Stan Lee se convirtió en el genio detrás de Marvel Comics, hace casi medio siglo, cuando propuso un concepto revolucionario: imaginar superhéroes llenos de decepciones, fracasos y defectos. En pocas palabras, personajes de ficción mucho más humanos. La fórmula probó ser exitosa y en poco tiempo le permitió transformar esa pequeña casa editorial en un emporio del entretenimiento que aún hoy sigue siendo muy rentable.

Pero Lee, de 89 años, quiere ir todavía más allá. Está convencido de que los seres extraordinarios que aparecen en los cómics y las películas sí existen y caminan por las calles. Para probar su teoría creó, junto al canal History Channel, Superhumanos, un programa en el que presenta los casos de aquellas personas que tienen habilidades increíbles y son capaces de soportar situaciones extremas.

A propósito del estreno de la segunda temporada en Colombia, el 21 de julio, estas son algunas historias de los hombres que, según Lee, son la excepción a la regla:

Flash

Al igual que el veloz superhéroe de DC Comics, Dean Karnazes puede correr sin descanso. Con 30 años recién cumplidos, abandonó su vida cómoda de alto ejecutivo en una empresa farmacéutica para convertirse en atleta de fondo. Desde entonces, ha estado en los parajes más extremos del mundo, como el Valle de la Muerte, en California, donde la temperatura puede alcanzar los 49 grados centígrados, o el Polo Sur, donde desciende a -40 grados. Hoy su palmarés de récords es inigualable: es la única persona que ha corrido 560 kilómetros, sin siquiera parar a dormir, en 81 horas y 44 minutos. En 2006 participó en 50 maratones en 50 estados durante 50 días consecutivos y el año pasado atravesó Estados Unidos (4.800 kilómetros) desde California hasta Nueva York en solo tres meses. Aunque a simple vista su talento parece el resultado de duras jornadas de entrenamiento, Dean en realidad tiene una condición que le permite disminuir sus niveles de ácido láctico, el responsable del agotamiento muscular después de la actividad física. Es por eso que no se fatiga y, si quisiera, podría seguir corriendo para siempre.

La Mole

Para el británico John Evans, de 64 años, no hay límites. Puede cargar cualquier cosa sobre su cabeza: desde carros, botes, motocicletas y lavadoras hasta ladrillos, cajas de leche y barriles de cerveza. Su historial de hazañas es tan impresionante que aparece sin falta en las páginas del libro Guinness World Records, desde hace 20 años. El secreto de su fuerza descomunal, que algunos comparan con la de La Mole de Los 4 Fantásticos, está en su cuello de 60 centímetros de diámetro que le permite sostener hasta lo imposible.

Aquaman

Michael Rutzen es biólogo marino, pero parece más un hipnotizador. Desde hace más de 15 años, bucea en medio de tiburones blancos sin jaula de seguridad, como si se tratara de un banco de peces de acuario. Le basta con hacerles un masaje en el hocico para provocarles una especie de parálisis conocida como inmovilidad tónica, que algunos animales usan para hacer creer a sus enemigos que están muertos. Rutzen dice que es capaz de leer la mente del "asesino del mar" y por eso cuando está en su entorno no es visto como una posible presa o amenaza. El sudafricano está seguro de que los tiburones no son criaturas malas, sino sensibles e inteligentes. Es tal su convicción que en ocasiones se arriesga a descender sin tanque de oxígeno, una hazaña que en semejantes circunstancias únicamente la podría realizar Aquaman, el superhéroe que respira bajo el agua y se comunica telepáticamente con las especies marinas.

El hombre de hielo

El sudafricano Ram Barkai bien podría interpretar a Bobby Drake, el hombre de hielo de la película X-Men. Su inmunidad al frío le permite hacer clavados en las gélidas aguas de la Antártica sin necesidad de un traje de buzo y soportar temperaturas que matarían de hipotermia a cualquier ser humano. Barkai, de 53 años, tiene la capacidad de producir calor como si se tratara de un termostato; por lo menos, así lo demuestra cuando viaja con un grupo de expertos al glaciar Folgefonna, en la costa oeste de Noruega, donde se sumerge en el lago, a -1 grado centígrado, y recorre 1 kilómetro sin sentir dolor ni frío.

Magneto

Concentración. Eso es lo que necesita el polaco Miroslaw Magola para levantar objetos con su mente y moverlos de un lado a otro. Descubrió ese don cuando vivía en un campamento de refugiados políticos en Alemania, a finales de los ochenta, y una noche se le adhirió una olla al cuerpo mientras lavaba unos platos en la cocina. Sorprendido, se dedicó a practicar yoga y meditación hasta que un día logró alzar sobre su cabeza una placa de mármol de más de dos kilos. Aunque la telequinesis no es aceptada por la comunidad científica, un grupo de médicos decidió medir su actividad cerebral en el momento preciso en que realizaba la proeza. Los resultados son sorprendentes: Miroslaw puede controlar de manera inconsciente sus funciones fisiológicas a tal punto que cuando levanta cosas muy pesadas su temperatura corporal aumenta y se modifica la conductividad eléctrica de su piel. No es un truco de magia ni una ilusión óptica. Todo parece indicar que el polaco está camino a convertirse en Magneto, el villano de X-Men que puede hacer volar desde carros hasta puentes.

Popeye

El alemán Matthias Schlitte no necesita comer espinacas para tener los músculos de acero de Popeye. Desde niño creció con el brazo derecho más grande (tiene siete centímetros de diámetro más que el izquierdo) debido a una rara condición genética conocida como síndrome de Proteus, que causa un crecimiento excesivo de las extremidades. Matthias, en lugar de lamentarse por ser una de las 200 personas en el mundo que nacen con esta enfermedad, decidió sacarle provecho y convertirse en luchador de pulso. Su debut ocurrió en 2004 cuando, con apenas 16 años, venció a un hombre que lo doblaba en tamaño. Desde entonces, su nombre figura en los primeros lugares de los torneos más prestigiosos en esa disciplina. A pesar de su frágil apariencia, el joven saca a relucir una fuerza sobrenatural cada vez que se sienta en el banquillo frente a competidores que han tenido que fortalecer sus antebrazos a punta de ejercicio diario.
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