17 noviembre 2012

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'Made in Korea'

MÚSICAEl pop coreano se tomó la escena musical desde que el rapero Psy y su éxito 'Gangnam Style' contagió a jóvenes y viejos con el baile del caballito. El fenómeno se está imponiendo con fuerza en el mundo entero.

'Made in Korea'. Psy cautivó al mundo con ‘Gangnam Style’, el segundo video más visto en YouTube. Hace unas semanas reunió en París a 20.000 personas que, como el secretario general de la ONU Ban Ki-moon,y la modelo Heidi Klum, bailaron con él.

Psy cautivó al mundo con ‘Gangnam Style’, el segundo video más visto en YouTube. Hace unas semanas reunió en París a 20.000 personas que, como el secretario general de la ONU Ban Ki-moon,y la modelo Heidi Klum, bailaron con él.

Entre las per-sonas que han visto el video Gangnam Style en YouTube, que ya suma más de 730 millones de visitas en escasos cuatro meses, tan solo una fracción debe entender lo que Psy, su protagonista, dice en la canción. Eso es lo de menos. El clip es delirante, la pinta del rapero surcoreano llama
tiva, y cuando llega el coro nadie puede evitar gritar “heeey, sexy lady” al ritmo del pegajoso hit del momento. Pero lo más adictivo es la ya legendaria coreografía del caballito. No es sino estar en una discoteca cuando suena la canción para que, como ya lo han hecho políticos, celebridades e incluso presos, los bailarines eufóricos crucen los brazos, simulen estar galopando con un lazo de rodeo y finalmente muevan las caderas.

Psy, una estrella en Corea desde hace 12 años, dice que nunca quiso ser una sensación internacional. Aún así, desde que elogiaron la canción artistas como Nelly Furtado, Britney Spears y Madonna –quien lo llevó como invitado especial a un concierto la semana pasada–, la popularidad del cantante ha ido en ascenso. Si bien es la primera vez que un artista asiático alcanza el éxito de Gangnam Style, el pop coreano, o K-pop, lleva años abriéndose campo en Occidente y su fama solo servirá para catapultar un género cuyos artistas están a pasos de convertirse en la nueva generación del pop mundial.

En el K-pop nada pasa por accidente. “Mis coreógrafos y yo pasamos 30 noches pensando en cuál debía ser mi siguiente baile. Tratamos todos los animales e incluso nos resbalábamos en el piso para simular una serpiente, hasta que un día prendimos el televisor y vimos un caballo galopando”, afirmó Psy en una entrevista. El vestuario, los artistas, las coreografías y la letra de las canciones están minuciosamente planeados para nutrir la pujante industria discográfica de Corea del Sur. Con todo y eso, el artífice del baile del caballito se dio el lujo de ser rebelde para llegar al estrellato.

Psy, bautizado Park Jae-Sang, era el único hijo y heredero natural de la compañía de su padre, por lo que todos esperaban que se hiciera cargo del negocio familiar. Sin embargo, y a pesar de obtener calificaciones mediocres, convenció a su papá de que lo dejara estudiar en Estados Unidos. Allí no aguantó la carga académica y se retiró de la Universidad de Boston para inscribirse en el programa de música de la prestigiosa escuela Berklee. No le dijo a nadie y sus padres solo se enteraron cuando, al año siguiente, la institución donde creían que estaba su hijo, los notificó. Nunca terminó la carrera, pero sabía que lo suyo era el pop, el hip-hop y el rap, así que se devolvió a Corea para cumplir su sueño.

Sus extravagantes pasos de baile lo volvieron famoso en la península, pero el camino no fue fácil, pues en su país hay una exigencia moral muy alta para los artistas y el K-pop siempre es dulce y positivo. Su primer desliz fue usar lenguaje explícito, lo que resultó en la censura de sus primeros discos y luego en la prohibición para venderlos a menores de 19 años. Otra piedra en el camino se presentó cuando tuvo que interrumpir su carrera para prestar servicio militar. No hubiera sido un problema grave de haber terminado y vuelto a los micrófonos, pero al regresar a la vida civil, se supo que no había cumplido con el tiempo estipulado en el ejército. Ese incidente no solo le costó volver a los cuarteles, sino que lo volvió a mostrar como el artista desjuiciado e irrespetuoso que en Corea nadie quiere ser.

Si a eso se le suma un escándalo por posesión de marihuana en 2001, la carrera de Psy estaba condenada al fracaso: “Me metí en grandes problemas tres veces. Muchos artistas no recuperan el afecto del público después de eso”, reconoció el cantante al diario digital The Daily Beast. Pero el rapero guardaba grandes sorpresas y luego de transformar su imagen por la de un personaje lleno de glamour con movimientos ridículos, se volvió una estrella en Corea, Japón y China. Aunque era capaz de llenar estadios y poner a bailar a más de 100.000 personas en sus conciertos, seguía siendo un fenómeno local.

Si bien ya había casos de éxito en el K-pop como el de los grupos Girls Generation, Mblaq y The Wonder Girls, que en 2009 se convirtió en la primera banda asiática en entrar a la lista Billboard 100, nada había generado tanto entusiasmo como Psy. Desde el 21 de agosto cuando la cantante Katy Perry tuiteó el video de Gangnam Style, el fenómeno creció como una bola de nieve. En unos cuantos días el rapero no solo se volvió una figura de talla mundial, sino que le dio al género la exposición que ha estado buscando en Occidente desde hace una década.

La fórmula siempre es parecida: solistas o bandas unisex en las que todo es color, luz, alegría y baile. Los artistas recurren a una enorme producción para encajar perfectamente en el molde que busca la industria y, cuando terminan el proceso de entrenamiento, las grandes compañías se encargan de darles la publicidad que necesitan. La estrategia funcionó durante años en Corea y ahora está invadiendo al resto del mundo. Desde Estados Unidos y Australia, donde hay grandes colonias de coreanos que también promueven el K-pop, hasta Colombia, el género está arrasando.

En octubre, Bogotá celebró el Salón del Ocio y la Fantasía (Sofa), el festival de culturas alternativas más grande del país. Allí, los exponentes del K-pop y la comunidad Hallyu, interesada en la cultura coreana y cuyo fuerte es hacer homenaje a las coreografías de las bandas peninsulares, contaron con varios días y más espacios que antes para dar a conocer su talento. “Tuvimos tantos artistas porque ha crecido el número de interesados y de grupos que hacen bailes y montajes”, dijo a SEMANA Anggie Alejandra Hernández, quien estableció el contacto con Sofa para tener más expositores de la comunidad en el evento. Según ella, su influencia todavía es tímida, pero los miembros de Hallyu ya suman unos 800 en el país y en redes sociales hay cientos de grupos dedicados a esta música en Colombia.

Pero ser amante del K-pop ya no solo es una cuestión de nicho. En vista de que el fenómeno crece día a día, este año se lanzó un reality show que buscaba un grupo de jóvenes que hiciera música y coreografías inspiradas en las bandas coreanas. “El año pasado habíamos hecho algo pequeño, pero el crecimiento fue muy significativo y el panorama se nos amplió mucho esta vez. En las convocatorias tuvimos desde niños hasta muchachos de 28 años

–contó a esta revista Santiago Ruiz, productor del concurso– Quedé aterrado con el furor que sienten estos jóvenes”. El programa tuvo tanta acogida que también trajeron de Corea al grupo U-Kiss y este se presentó en el Evento 40, uno de los festivales de música juvenil más grandes de Colombia.

El concierto de U-Kiss y el hipnótico Gangnam Style han de ser solo el principio de una oleada de música coreana que promete seguir popularizándose entre los adolescentes. No en vano, en la pasada entrega de los premios europeos de MTV, Psy se llevó el máximo galardón a Video del Año, por encima de artistas consagrados, como Lady Gaga y Rihanna. Quizás sea un síntoma de que el paso del caballito no es una moda pasajera y dentro de unos años seguramente será recordado como el ‘Moonwalker’ de esta generación.
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