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| 6/15/1998 12:00:00 AM

MARIA JIMENA DURAN

YO NO SOY OTRA NOEMI

hay quienes aseguran que detrás del trono de la mujer que más lejos ha llegado en la política colombiana, hay otra mujer. Se trata de María Jimena Durán, más conocida como "La Hippie", la única hija de Noemí Sanín.
Semana: ¿Cómo es la relación María Jimena-Noemí?
María Jimena Durán: Las relaciones entre madre e hija van pasando por muchas etapas. Al principio es solamente educación, después es diálogo y luego autoridad cuando uno es adolescente. Hoy en día lo que tenemos es una amistad.
Semana: ¿Qué sacrificó en su vida personal por haber sido hija de Noemí Sanín?
M.J.D.: Yo creo que se sacrificó tiempo. Pero no lo resiento porque creo que el tiempo que estuvimos juntas fue muy bien disfrutado. Ella siempre estuvo ahí cuando tenía que estar.
Semana: ¿Cómo es la relación con su padre?
M.J.D.: No existe.
Semana: ¿Así de simple?
M.J.D.: Yo creo que a uno eso nunca le puede ser indiferente. A pesar de que he sido muy afortunada y he tenido una madre que ha suplido todo lo de padre y madre, me imagino que sería mejor teniendo papá también. La naturaleza nos da padre y madre. Por algo será.
Semana: ¿Y cómo es con Mario Rubio, el segundo marido de su mamá?
M.J.D.: Es un gran hombre. Y lo es por dos cosas: una es el amor que nos tiene a mi mamá y a mí. El no tendría porqué ser como es conmigo, y sin embargo se ha portado como mi padre biológico. Y la segunda es por la generosidad con mi mamá. No cualquier hombre dice a su mujer: "Ve y haz lo que tú creas y saca tus sueños adelante". Casi que sacrificar a la mujer por respetar sus ideales.
Semana: Se dice que usted fue la última persona consultada cuando la famosa decisión de renunciar a la embajada en Londres.
M.J.D.: Ante la convicción de mi mamá yo lo único que pude hacer fue decirle: "Creo en ti y siento que la decisión que estás tomando es la mejor". Era una cuestión de principios.
Semana: En la campaña aseguran que usted es la mejor asesora de su mamá, que es a quien más consulta.
M.J.D.: Esa es una satisfacción. Yo también confío en ella inmensamente. Ha sido el desarrollo de la amistad y de la comunicación que hemos tenido porque vivimos solas y por yo haber sido hija única. Es la conclusión natural de lo que nos pasó a nosotras. Yo estoy trabajando en la campaña pero creo que soy la persona que menos la ve en tiempo de oficina porque sé que su tiempo es muy valioso.
Semana: ¿Qué papel juega usted en la campaña?
M.J.D.: Mi responsabilidad es ser el soporte y el apoyo incondicional para la candidata. No importa en qué momento ni qué esté pasando, yo tengo que estar ahí. Pero somos pocos los que estamos en la campaña y nos hemos ido convirtiendo en toderos. Yo acompaño a la candidata, trabajo en el despacho y hasta hago de secretaria privada cuando toca.
Semana: ¿Cómo fue la decisión de trabajar en la campaña?
M.J.D.: Yo estaba en Londres estudiando. Terminaba mi carrera y era un momento en el cual yo podía aportarle un año de mi vida a mi mamá, el primero de vida laboral. Ella ha sido la persona que me lo ha dado todo.
Semana: Usted estudió derecho, está metida en la campaña y le gusta el sector privado. ¿Está siguiendo los pasos de su madre?
M.J.D.: Toda mi vida he tratado de que me vean como a una persona distinta porque la gente me trata como una extensión de Noemí Sanín. Yo me siento distinta y soy distinta. Estudié derecho pero también estudié administración en Londres, y la verdad es que lo que me gusta es el sector privado. Admiro mucho a mi mamá, pero yo no sería capaz de llevar la vida que ella lleva. Yo estaría totalmente destruida si yo fuera la candidata.
Semana: ¿Qué es lo que menos le gusta de la campaña?
M.J.D.: La política. Por lo menos como se ha entendido en Colombia. Uno está lleno de ideales y ganas de cambiar las cosas y se encuentra con que la gente está acostumbrada a que le hagan promesas y nunca le cumplan.
Semana: Cómo representante de la generación X en una campaña, ¿cuál es su interpretación de lo que está pasando en Colombia?
M.J.D.: El diagnóstico es deprimente. Los colombianos tenemos una cosa muy rara y es que somos muy complacientes con nuestra realidad. Si fuéramos rebeldes sería mejor.
Semana: ¿Cree que falta rebeldía?
M.J.D.: Sí, y determinación y ganas de hacer las cosas. Como Colombia ha sido violenta por tanto tiempo, entonces lo aceptamos y ya. Nos dedicamos a cambiar nuestro propio mundillo y no a solucionar el problema.
Semana: ¿Y qué le dice a los de su generación?
M.J.D.: Que estamos a un paso de repetir la historia. Sólo es dejarse llevar por la inercia para no cambiar y para que lo que pasa alrededor no nos importe. Deberíamos haber hecho algo, y no hemos hecho nada.
Semana: ¿Por qué le dicen hippie?
M.J.D.: Hay muchas versiones. Pero la verdadera es que yo nací muy chiquita, muy grasosa y con el pelo largo pegado a la cabeza. Nací en el año 72, en plena época hippie. Cuando me vieron me apodaron así, y así me quedé desde entonces.
Semana: ¿Qué piensa hacer después de la elección?
M.J.D.: Me quedo en el país, pero en el sector privado.
Semana: ¿En el sector privado aun si su mamá gana las elecciones?
M.J.D.: Especialmente si gana las elecciones.
Semana: ¿Qué piensa de Horacio Serpa?
M.J.D.: Que es un tipo inteligente y capaz, pero representa demasiado los viejos vicios de la política.Semana: ¿Y de Andrés Pastrana?M.J.D.: Nada. No lo he logrado conocer, no sé quién es.
Semana: ¿Y de Harold
Bedoya?M.J.D.: Es un tipo con ideales.
Semana: ¿Entre Serpa y Pastrana a cuál prefiere?
M.J.D.: El voto en blanco.
Semana: ¿Tiene novio?
M.J.D.:No, pero de eso no me puedo quejar porque he tenido varios.
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