Viernes, 31 de octubre de 2014

| 1995/04/03 00:00

MAS QUE LLAMADAS

El chofer del hombre que la princesa Diana acosó telefónicamente revela que el asedio amoroso era de parte y parte.

MAS QUE LLAMADAS

DE TODOS LOS escándalos que han rodeado a los príncipes de Gales, el que involucra a Diana como culpable de asediar a un hombre casado es el que más revuelo causó. Según Scotland Yard, las llamadas anónimas efectuadas a la casa de Oliver Hoare -un millonario comerciante de arte, casado y con dos hijos- habían sido hechas desde el palacio de Kensington -residencia de la princesa-, desde su teléfono celular, así como desde una cabina telefónica cerca del palacio. Entonces los periódicos hablaron sobre el acoso telefónico de Diana y mostraron a Hoare como un respetable marido, víctima de la pasión incontrolada de una mujer que probablemente sufría inestabilidad mental.
Pero ahora con las declaraciones de Barry Hodges, ex chofer de Hoare, al diario News of the World, esa imagen de víctima se está desdibujando. Todo indica que las llamadas no sólo iban en un sentido -del palacio de Kensington a la casa de los Hoare- sino también a la inversa. Según afirma Hodges, Diana telefoneaba hasta 20 veces a la casa de su amigo, pero él también la asediaba constantemente con llamadas a todos los sitios donde ella iba. Incluso hasta hace dos meses le dejaba mensajes íntimos en su buscapersonas con frases como "te amo locamente" y "pienso en ti cada minuto". En palabras de Hodges, cuando Oliver y Diana hablaban lo hacían con susurros apasionados? como si se tratara de dos amantes.
El affair de Hoare y la princesa se inició en 1991 cuando ella empezó a asistir a las cenas que se ofrecían en la casa del millonario y su esposa en honor del príncipe Carlos. Desde ese momento ellos iniciaron secretos encuentros -según Hogdes, hasta cuatro semanales- en casa de amigos que conocían y permitían el romance. Quien no toleraba esta situación era la esposa de Hoare. Cuando empezaron las llamadas telefónicas anónimas, la esposa decidió tomar cartas en el asunto y las denunció ante las autoridades sospechando que provenían de la princesa.
En su relato el chofer dice que aunque Hoare siempre actuó como si no tuviera idea del asunto, tomó la precaución de advertirle a la princesa sobre las investigaciones que se adelantaban e hizo planes con ella para encontrarse en lugares diferentes. Una de las últimas oportunidades en que el ex empleado de Hoare vio a Diana en su residencia fue el pasado 23 de julio, cuando apareció hecha un mar de lágrimas. En esa oportunidad, cuenta Hodges, permanecieron durante hora y media encerrados en el estudio.
Ahora, cuando se conoce que la esposa de Hoare está buscando el divorcio, la prensa ha especulado sobre una posible revitalización del romance. Pero los más conocedores creen que después del escándalo de las llamadas, durante el cual él nunca salió a defenderla, a Diana ya no le queda mucho afecto por su amante.

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