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| 11/19/2016 12:00:00 AM

Meghan Markle, la novia de Harry, no es de sangre azul

Se rumora que el príncipe está a punto de comprometerse. El problema es que la novia es una actriz mayor que él, ha hecho escenas eróticas y su madre es de raza negra.

Cuando comenzó a correr el rumor de que el príncipe Harry tenía una nueva novia, los medios entraron en modo ataque. Por eso el hijo de Lady Di, que considera que su madre fue una víctima de los reporteros, intentó aplacar de una vez por todas el ansia de estos por invadir la privacidad de la hermosa Meghan Markle. Su mensaje contundente a la prensa la dividió entre quienes lo consideraron agresivo y quienes le encontraron razones de sobra.

“Su novia ha sido víctima de una ola de abuso y acoso”, expresó el departamento de comunicaciones del príncipe. “Una parte ha sido publicada: mentiras en primeras páginas, matices racistas en columnas de opinión, y sexismo y racismo rampante en las redes y los comentarios en artículos”. El mensaje advierte que algunos periodistas intentaron sobornar a exnovios, acosaron a la madre, a los colegas de trabajo y hasta a los amigos de Markle, y deja en claro que el príncipe “tomará acción legal” si es necesario.

Algún efecto habrá tenido la estrategia, pero, en la práctica, ni la prensa británica más recatada se ha privado de escribir al respecto. Es la historia irresistible, los royals con una dosis de ascendencia afroamericana. El quinto en línea al trono, soltero, hace años vergüenza de la corona por sus exabruptos, como disfrazarse de nazi en Halloween, y ahora joven ejemplo por sus causas humanitarias, se enamoró. Más que eso: está al borde de comprometerse con una guapísima divorciada estadounidense de ascendencia africana, actriz de televisión, tres años mayor que él, y con corazón para la humanidad y el medioambiente.

Jamás se vio algo así. En los años treinta la norteamericana Wallis Simpson llevó con sus encantos a Eduardo VIII a abdicar el trono y, en un caso más similar aún a este, Grace Kelly dejó la actuación para casarse con Alberto de Mónaco en los años cincuenta. Pero el efecto Markle suma el factor de raza y, sin querer queriendo, puede tumbar una importante barrera. Quienes han visto a la pareja auguran que va muy en serio. Se conocieron en Toronto cuando Harry fue a lanzar los Juegos Invictus de 2017 que él creó para soldados heridos en combate. Ya han pasado días juntos en Londres, han lucido pulseras complementarias. ¿Aprobará todo esto la popular reina Isabel II? Por lo pronto se sabe que Kate Middleton confesó que Meghan le agrada mucho y que hacen linda pareja.

Cuando era niña, Meghan, su padre blanco de raíces holandesas e irlandesas y su madre negra vivían en un barrio peligroso de Los Ángeles, California. Solo por este hecho muchos críticos la descalifican, y le dicen “vergüenza” al príncipe por considerarla. Anotan insistentemente que su madre hace joyería barata y es instructora de yoga, critican su color de piel porque a primera vista Meghan parece de origen blanco o latino más que afro, y lo hacen como una especie de advertencia.

Y claro, también se ha puesto especial atención en ‘la’ escena hot de Markle en la serie de televisión Suits, que se ha vuelto viral en internet: varias páginas triple X la subieron a pesar de que no clasifica como pornografía. Los círculos ganadores del brexit, que consideran natural el ascenso de Trump, la ven indigna y atacable. Y el diario The Daily Mail escarbó hasta revelar el oficio que desempeñaban sus ancestros blancos en Estados Unidos, una profesora, un sastre y una aseadora, y negros, algunos esclavos de Tennessee y Georgia.

Pero esto no le choca, al contrario. A mucho honor reivindica su trabajo, sus raíces y sigue con la frente en alto. Su madre, Doria Ragland, está dichosa con el nuevo pretendiente de su niña a pesar del aluvión mediático. Pero es temprano y esta es una carrera de resistencia. Chelsy Davy y Cressida Bonas, las dos exnovias oficiales de Harry, no aguantaron la presión constante y también pensaron en sus propias carreras cuando terminaron su relación. ¿Querrá Markle ser princesa? Si llega a ese punto, ¿sacrificará su vida?

A juzgar por las causas que defiende, ella estaría en posición para desempeñarse bien. Desde niña ha demostrado ser feminista comprometida: a los 11 años le escribió una carta a Hillary Clinton cuando era primera dama, para pedirle interceder y cambiar una publicidad que consideraba denigrante para las mujeres, y lo logró. Su postura no ha cambiado con los años. Se graduó de Northwestern University con títulos en Estudios Internacionales y Drama, ha defendido los intereses de las mujeres en las Naciones Unidas y es portavoz y rostro de la ONG en pro de los niños sin recursos World Vision.

Previendo lo que puede suceder si se oficializa el compromiso, los columnistas Roya Nikkhah y Tony Allen-Mills del diario The Times, y en personas suyas todos los hinchas de la pareja, sugieren que el príncipe llegue a un acuerdo con los medios, al estilo de William y Kate, quienes se encargan de entregar las fotografías de la familia y los chiquitos a la prensa. Ahora, Harry y Meghan no son niños y esto plantea grandes diferencias. Primero, ella vive en Toronto, Canadá, donde graba y trabaja, y tiene familia y pasa tiempo en Estados Unidos… y los acuerdos con la prensa no suelen aplicarse con jurisdicción internacional. Segundo, quizás debe acostumbrarse a la idea y endurecer aún más el cuero pues, como anota el Times: “Su experiencia reciente, por más incómoda que le haya resultado, sería considerada rutinaria para las estrellas de Hollywood”.

Kate Middleton cruzó una barrera. La duquesa de Cambridge es plebeya de origen y ha caído como una brisa fresca a la familia real. La eterna Isabel II sigue siendo el personaje más admirado y aceptado, pero gracias a Kate y sus pequeños George y Charlotte toda la Corona ha ganado en aceptación. ¿Va en serio el príncipe? ¿Se crecerá la familia real y con ella sus raíces y su inclusión? Los británicos empiezan a creerlo posible. Harry lleva un tiempo sin sostener una relación seria y ya logró su transición mediática. Está listo para jugar su rol en darle un nuevo aire a la Corona. Solo necesita preguntar, solo hace falta que le den el sí.

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