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| 8/15/1994 12:00:00 AM

MEMORIAS DEL APOLO

Seis astronautas de la misión Apolo recuerdan algunas de sus experiencias en su viaje con destino a la Luna.

CUANDO MILLOnes de terrestres escucharon la voz del comandante Neil Armstrong diciendo "El Aguila ha aterrizado", supieron que se había logrado lo imposible: el hombre había llegado a la Luna y parecía ponerle fín a un romance de milenios, en que ella fué siempre la eterna enamorada y el pretexto para acercarse a un balcón o componer un verso de amor. Ocurrió hace 25 años, el 20 de julio de 1969. Tras esa hazaña, el hombre se encaramó cinco veces más sobre la Luna para dejar el recuerdo de una de las epopeyas más inverosímiles y temerarias emprendidas desde cuando el hombre salió de las cavernas. El asombro terminaría el 17 de diciembre de 1972, cuando el Apolo 17 cerró este capítulo fascinante de la historia.
Aquellos viajes espaciales fueron una de las más grandes empresas de todos los tiempos. Los hombres que las comandaron pasaron a la historia, al igual que lo hicieran siglos atrás Erick el Rojo, Marco Polo o Cristóbal Colón. Pero hoy, cuando ha pasado un cuarto de siglo desde que la Administración Estadounidense del Espacio (NASA) logró realizar un sueño que parecía inalcanzable, la era de oro de los viajes a la Luna es sólo un recuerdo que atesoran en su memoria las generaciones que vivieron esta experiencia, así:
WILLIAM ANDERS
Fué tripulante del Apolo 8. Junto con James Lovell y Frank Borman, Anders fué el primer humano que vió la Tierra desde el espacio en diciembre de 1968. El equipo fué el primero en sobrevolar la Luna, a pesar de que no aterrizó en ella:
"La sorpresa más grande de la misión fué ver la Tierra por primera vez desde el espacio. Era Navidad, y el planeta parecía un adorno brillante, de los que se cuelgan en los árboles. Esas imágenes ayudaron a que la gente entendiera el lugar de la Tierra y de nuestras vidas en el universo. Verla flotando dentro de un espacio infinito nos permitió darnos cuenta de su fragilidad. Realmente es irónico que de una expedición a la Luna lo que más nos impresionara a todos fuera esa visión de la Tierra.
A pesar de que había estudiado mucho la superficie de la Luna gracias a telescopios y algunos mapas, la imagen que tenía en mi mente, no correspondió a la que en realidad ví. Seguramente estaba influido por la película 2001 Odisea del Espacio y esperaba encontrar un paisaje mucho más abrupto, con picos altísimos y profundos acantilados. Pero me encontré con algo muy diferente. La superficie lunar parecía como si hubiera sido suavizada a través de los siglos, por tormentas de polvo.
Me gustaría regresar a la Luna para tener la oportunidad de caminar en ella. Para mí ha sido una decepción no haber podido hacerlo. Sin embargo, el Apolo 8 fué la primera misión que sacó al hombre del planeta que lo envuelve. Me siento muy orgulloso por eso".
EDWIN ALDRIN
Participó en el Apolo 11 con Neil Armstrong y Mike Collins. Junto a Amstrong fué el primer humano en pisar la superficie lunar:
"No tengo un recuerdo perfectamente nítido de todo lo que sucedió durante la misión. Sólo cuando llegué a la Luna me di cuenta de que estaba muy lejos de la Tierra, de mi hogar. Armstrong, Collins y yo llegamos allí para realizar una misión. Era un momento histórico, y mucha gente nos estaba mirando. Siempre estuve pensando qué era lo que debía hacer, para qué había entrenado tanto y me sentí tal como se debe sentir un actor cuando sale al escenario.
Con frecuencia me he preguntado por qué toda la gente que me conoce me cuenta qué estaba haciendo en el momento preciso en que llegamos a la Luna. Ahora entiendo que en ese instante sucedió algo importante en la vida de millones, algo que los enriqueció, algo memorable. Pienso que la gente tiene la necesidad de sentir que también participó en ese momento. Fue un episodio histórico: un par de hombres pisaban por primera vez la Luna, y millones, estaban en la Tierra observándolos.
Si hoy se miran todos los esfuerzos que fueron necesarios para llegar a la Luna con la misión Apolo, y si a esto se le suma el hecho de que nunca más regresamos, muchísima gente puede pensar que tal vez no debimos haberlo hecho, y que lo logramos de forma muy prematura. Pero yo no le encuentro razón a eso. Llegar a la Luna fue la decisión más sabia que tomamos. Y lamento mucho que no hayamos utilizado lo que logramos para crecer y desarrollarnos. Es una pena que hoy los trasbordadores espaciales sean piezas de museo. Pienso que debemos aprender a aprovechar el valor de las grandes inversiones y sobre todo de los grandes logros".
ALAN BEAN
Fué parte de la tripulación de la misión Apolo 12, la segunda que llegó a la Luna. Bean fué la cuarta persona que pisó el suelo lunar:
"Apenas pisé la Luna ni un solo pensamiento filosófico pasó por mi mente. Mucho más tarde me di cuenta de que realmente estaba allí, y en ese instante pensé que todo era como una historia de ciencia ficción. Aún hoy me parece imposible.
Una vez que me acostumbré a la gravedad me pareció muy agradable moverme. Allí uno no se cansa tanto, y tiende a no caminar, porque eso tomó mucho esfuerzo. Es mucho más cómodo correr. Y cada vez que daba un salto sentía como si hubiera recorrido una gran distancia, porque duraba mucho tiempo en el aire.
Cuando el Sol la iluminaba, la Luna parecía de color gris, y cuando no, parecía como amarilla. Así que cada vez que salíamos todo era de un color diferente. El cielo era negro brillante, pero no es del negro que se ve desde la Tierra. Este es especialmente brillante y profundo".

JAMES LOVELL
En 1970 comandó el Apolo 13 que debía aterrizar en la Luna, pero la misión fracasó debido a la explosión de un tanque de oxígeno dos días después de haber partido.
"Si alguien me hubiera descrito antes de partir la explosión que tuvimos, Jamas hubiera pensado que sobreviviríamos. Después de que sucedió tratamos de indagar qué había fallado, y cómo podíamos controlar la nave. Desde ese instante nos tomó cuatro días regresar. Mientras tanto, estábamos congelándonos y no podíamos dormir. Las piezas metálicas comenzaron a humedecerse y todas las ventanas se empañaron. Pero a pesar de la situación, nunca llegamos a sentir pánico, pues estábamos preparados para todo. Sabíamos que estábamos bajo la influencia de la gravedad de la Luna, de la Tierra y del Sol, y nada pasaría si manteníamos intacto el nivel de presión dentro de la nave".

STUART ROOSA
Estuvo en la misión Apolo 14 con Edgar Mitchell y Alan Shepard:
"Durante toda la misión tuve muchos problemas para dormir. En principio estaba planeado que tenía cinco horas y media para descansar, pero nunca dormí tanto tiempo. Y todo por culpa de la gravedad. Se debía conciliar el sueño flotando, pero no había dónde apoyar la cabeza o el cuerpo. Algunas veces trataba de meter la cabeza entre dos asientos para poder apoyarla sobre algo firme pero no siempre funcionaba. Durante todo el viaje tuve el nivel de adrenalina por las nubes y sólo cuando regresé a la Tierra pude dormir de nuevo. Además, las jornadas de trabajo eran muy largas y podían pasar entre 17 y 18 horas antes de poder ir a dormir.
La verdad es que la misión Apolo fue sin lugar a dudas el programa de alta tecnología más importante de la historia de este país. Fue un logro increíble, y yo creo que hasta la misma NASA algunas veces lo olvida".

EUGENE CERNAN
Viajó en el Apolo 10 y durante el Apolo 17 fué la última persona en pisar la Luna:
"Recuerdo cada momento de la misión, pero nada se compara con la vista de la Tierra desde el espacio, rodeada por ese infinito negro girando sobre un eje invisible.
Nunca imaginé que después de 23 años nadie fuera a regresar a la Luna. No puedo creer que mis huellas son las últimas que quedaron impresas en la superficie lunar. En ese entonces pensé que hoy en día estaríamos en Marte. Sin embargo, hoy ni siquiera estamos cerca de regresar a la Luna. Estoy convencido de que volveremos, pero lograrlo va a tomar por lo menos 50 años. Creo que la NASA, en la época del Apolo, fué una empresa pujante, y con seguridad la más eficiente de todas las organizaciones del Estado. Hicimos cosas que la gente veía como irrealizables. Cuando el presidente Kennedy dijo "vamos a la Luna", mucha gente pensó que eso era imposible. Se hizo, pero desde entonces la NASA se convirtió en una organización ineficiente y llena de burocracia". -
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