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| 6/16/1997 12:00:00 AM

MIS ADORABLES SOBRINOS

Dos miembros de la nueva generación de la familia Kennedy están acusados de escándalos sexuales.

Los escándalos sexuales han sido una constante en la vida de la familia Kennedy. El abuelo y patriarca, Joseph Kennedy, tuvo un romance con la actriz Gloria Swanson ante los ojos de su esposa Rose. El presidente, John Fitzgerald, fue un adicto sexual que contó entre sus numerosas conquistas a Marilyn Monroe, a quien compartió con su hermano Robert. El otro hermano, Edward, acabó con sus aspiraciones políticas el día en que su automóvil se salió de un puente al tratar de seducir a una mujer que terminó ahogada. Y la nueva generación Kennedy no parece ser diferente.
Por estos días dos de los hijos de Robert Kennedy ocupan las primeras planas de los tabloides por cuenta de sus conflictivas relaciones sentimentales y sus escándalos sexuales. Joseph, el mayor -quien hace una década se vio envuelto en un accidente que dejó paralítica a una joven- es acusado en un libro escrito por su ex esposa de humillarla y acosarla con el fin de anular su matrimonio para poder casarse por la Iglesia con su secretaria, y Michael, el sexto, está señalado por violar a la niñera de sus hijos.

El último escándalo
Durante las últimas semanas la prensa de Estados Unidos ha vuelto los ojos de nuevo hacia los miembros de la dinastía política más famosa de ese país. Quien ocupa las primeras planas es Michael Kennedy, de 39 años, quien acaba de anunciar la separación de su esposa Victoria Gifford después de 16 años de matrimonio. Si bien un divorcio ya no escandaliza a nadie en Estados Unidos, éste contiene ingredientes suficientes para ocupar la atención de los tabloides: el motivo es una relación sentimental clandestina que Michael sostiene desde hace cinco años con la niñera de sus tres hijos. Kennedy fue descubierto por su esposa en la cama conyugal con la joven. Lo más grave de todo este bochornoso asunto es que esta relación se inició cuando la joven -hija de un acaudalado empresario- tenía 14 años, por lo cual Michael podría ser acusado de violación y corrupción de menores.
Este escándalo afectará no sólo a Michael sino a su hermano Joseph Kennedy II, de quien es jefe de campaña en su aspiración a la gobernación de Massachusetts. Pero Joseph -Joe-, de 44 años, tiene también vigente por estos días su propio escándalo a raíz de la publicación de un libro de su ex esposa. En su biografía -Fe destrozada-, Sheila Rauch Kennedy describe al mayor de los hijos de Robert como un esposo energúmeno, tirano y egoísta, que durante años la ha estado acosando para que acepte la anulación de su matrimonio. La pareja se separó en 1991 luego de 12 años de casados y con dos hijos mellizos. Dos años después Joe contrajo por lo civil con su entonces asistente Elizabeth Kelly. Tanto el divorcio como el segundo matrimonio de Kennedy ocurrieron en una forma que podría tildarse de civilizada. Sin embargo se complicaron desde 1993, cuando Kennedy empezó a presionar a su ex esposa para gestionar la anulación de su matrimonio y celebrar una boda por el rito católico con su nueva esposa para no perder el voto católico en Massachusetts. Entre las revelaciones Sheila cuenta que cuando ella -que pertenece a la religión episcopal- se opuso, su esposo explotó y le dijo: "No puedes ser tan estúpida como para creer eso. Tú no eres católica. Esta es mi iglesia", en un tono de desprecio, que señala, fue una constante en su relación.
El libro no sólo podría dar al traste con la anulación del matrimonio de Joseph Kennedy II, que actualmente se gestiona en el Vaticano, sino con su elección como gobernador en 1998. Sheila está en gira a través de Estados Unidos en una cruzada que podría frustrar las aspiraciones políticas del actual representante, tal como le ocurrió a su tío Edward, quien en 1972 tuvo que desistir de sus aspiraciones presidenciales por cuenta de un escándalo. Esa no sería la única coincidencia: en 1973 Joseph estuvo involucrado en un accidente automovilístico en Nantucket, en el cual su amiga Pam Kelly quedó paralítica, algo similar a lo ocurrido a Edward con Mary Jo Kopechne, la mujer que murió en Chappaquiddick.
Estos bochornosos episodios también han hecho recordar otros escándalos y tragedias protagonizados por la tercera generación del clan.

Violación, drogas y suicidio
Si bien los líos de faldas y los devaneos sexuales no fueron extraños a la primera y segunda generación Kennedy, en la tercera los hechos han llegado a los estrados judiciales. El episodio más escandaloso que se recuerde entre la nueva generación Kennedy es la acusación de violación contra William Kennedy Smith, en la cual se vio involucrado también su tío Edward.
En la Semana Santa de 1991 el senador, su hijo Patrik y su sobrino Willian (hijo de Jean Kennedy) llegaron a un bar en Palm Beach, donde hicieron amistad con Patricia Browman, hija de un millonario industrial, quien fue invitada a seguir la juerga en la mansión de los Kennedy en la playa. Al día siguiente la joven acusó a William de haberla violado. Luego de un juicio de casi un año, que fue transmitido en directo por televisión en Estados Unidos, el joven Kennedy fue absuelto por el jurado pero no por la opinión pública americana, que contempló en este suceso otra lastimosa imagen de los últimos exponentes del clan.
Estas sensacionalistas rupturas matrimoniales y acusaciones de violación son los últimos pero no los únicos escándalos producidos por los hijos de Robert Kennedy, quienes también se han visto involucrados en problemas de drogas. El protagonista de la mayoría de los escándalos de drogadicción fue Robert Jr., arrestado varias veces por posesión de heroína. Sin embargo la víctima fue David Anthony, el cuarto de sus hijos, quien en mayo de 1984 fue encontrado muerto en la habitación de un hotel de Palm Beach por culpa de una sobredosis de cocaína, alcohol y calmantes.
David Anthony se suicidó a los 28 años luego de una vida de pesadilla por cuenta de las drogas. Desde que tenía 12 años y vio por televisión el asesinato de su padre, David fue un muchacho traumatizado, aseguran Peter Collier y David Horowitz en el libro Los jóvenes Kennedy: la decadencia de una dinastía americana. A los 16 años probó por primera vez la marihuana con su hermano Bobby Jr. y desde entonces su vida fue un deambular por los centros de rehabilitación. Finalmente fue encontrado muerto en un hotel en el cual se había registrado una semana antes con un nombre falso. Sus últimos días los pasó de la misma forma que había vivido: sumido en un letargo de alcohol y drogas.
Para los admiradores del clan, lo que estos episodios muestran es que los sucesores de una de las dinastías de mayor prestigio en la historia de Estados Unidos cada vez ocupan menos primeras planas por cuenta de la política y más por cuenta de los escándalos sexuales.
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