Martes, 17 de enero de 2017

| 1994/10/31 00:00

MISION CUMPLIDA

Después de dos décadas en el Museo de Arte Moderno, el curador Eduardo Serrano se retira para dedicarse a las letras.

MISION CUMPLIDA

HAN SIDO 20 AÑOS DE ARTE. CUANDO en 1974, Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, llamó a Eduardo Serrano para que fuera el primer curador de Colombia, ni ella ni él imaginaron que con el paso del tiempo serían la clave de un exitoso binomio dedicado a la divulgación de las artes plásticas en el país.

Serrano, un santandereano criado en Barranquilla, escribía crítica de arte. Después de estudiar antropología e historia del arte durante siete años en la Universidad de Nueva York, regresó al país con la intención de dedicarse a lo que más le ha gustado siempre: escribir. Sin embargo, el ofrecimiento que le hizo Gloria Zea era algo que no podía dejar pasar. Así fue como se metió de lleno en su trabajo de curador, que él mismo define como "un oficio que requiere cierta sensibilidad por el arte; talento para escribir y dotes de ejecutivo ".

En todos estos años Serrano, bajo la dirección de Gloria Zea, ha estado a cargo de las exposiciones que se realizan en el Museo; ha ayudado a enriquecer la colección permanente y ha sido testigo de excepción en el cambio que se ha producido en la plástica nacional. "Pasamos de producir un arte provinciano y elitista, a ser capaces de entender que la plástica debe ser algo que interese a todo el mundo ", dice.

Pero a pesar de que su oficio estuvo siempre dentro de las paredes del Museo, Serrano no pudo enterrar su pasión por las letras y sacó tiempo para escribir varios libros "que intentan darle una coherencia al arte colombiano, buscando sus fallas, sus grandes exponentes, las corrientes predominantes y sus momentos más importantes". Esa afición por las letras ha sido combinada de forma paralela con profundas investigaciones, tales como la historia de la fotografía en Colombia. En ella invirtió cuatro años de trabajo, que implicaron una correría por diversos rincones del país buscando fotos de los momentos más importantes de la historia reciente nacional.

Hoy en día, considera que su misión debe dar un vuelco, y por eso está dispuesto a cerrar un capítulo de su vida para abrir uno nuevo. Se retirará del Museo de Arte Moderno y se dedicará por completo a escribir sobre el arte, para recuperar esa vieja pasión por la literatura que tiene desde que era un universitario. Pero a sus espaldas deja una obra importante, "que nunca se hubiera podido llevar a cabo sin la tenacidad de Gloria Zea", agrega.

Sin embargo, ahora tendrá más tiempo para contemplar con detenimiento a Andrés de Santamaría y Alejandro Obregón, sus pintores favoritos, o para leer con más calma a Jorge Luis Borges y a Robert Hughes, célebre crítico de arte. Pero sobre todo, para planear sus próximos 20 años en los que aspira seguir abriendo caminos y construyendo puentes para acercar el arte a todos los colombianos.-

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