Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2003/05/12 00:00

Nieves perpetua

Es negra, caleña, habla de todo diariamente en 'El País' y acaba de cumplir 35 años. Esta es la historia de uno de los personajes de caricatura más antiguos de Colombia.

"Debe haber una manera de ganarse la vida haciendo lo que a uno le gusta", pensó Consuelo Lago mientras se dedicaba a diseñar empaques en una empresa de Cali, un trabajo que no la satisfacía. Después de todo lo suyo era dibujar. Lo supo desde niña, cuando se divertía pintando negritos en las tarjetas de Navidad que su padre enviaba a sus amigos en Europa. Por esa afición estudió pintura y escultura. Se le ocurrió entonces, y aún hoy no sabe por qué, que podía ganarse la vida escribiendo novelas. La idea la presentó al periódico El País de Cali, donde tenía algunos conocidos, y fue aceptada. Pero cuando le enviaron una resma de papel la cosa se le puso difícil: eso tampoco era lo suyo. "Qué tal si mejor me invento un personaje", sugirió al periódico, y otra vez acogieron su propuesta. La única condición que le pusieron es que fuera una caricatura femenina porque iba a aparecer en una página dedicada a las mujeres. De inmediato una joven negra de unos 18 años, empleada de servicio, apareció en su cabeza. La llamó Nieves. El episodio ocurrió hace 35 años pero esa negra de Juanchito sigue igual de joven y, como siempre, opinando y hablando de todo un poco, desde cocina y amor hasta de política y reflexiones que promuevan la ayuda a diferentes entidades benéficas del país. Eso sí, con el tiempo se ha vuelto más "bonita y gordita", cuenta su creadora. La primera Nieves fue publicada el 11 de marzo de 1968 y curiosamente salió blanca. "Yo la pinté con acuarela porque no sabía que tenía que hacerse con tinta china", cuenta Consuelo, quien además la quería negra porque el periódico es blanco. Dos personajes le sirvieron de inspiración: una negrita de Popayán que en las procesiones de Semana Santa llevaba el sahumerio y a la que apodaban 'Blanca Nieves', y misiá Nieves Zorrilla, una divertida señora de Cali que Consuelo conoció gracias a las historias que su abuela le contaba. En sus más de tres décadas a Nieves la han acompañado otros personajes, como su silencioso novio Hétor, "al que ama a pesar de que es godo, mientras que ella es liberal", y sus amigos el poeta Vítor y Pandeyuco, todos vallecaucanos, además de sus gatos, Concorgato, Sindigato, Fabrigato y Watergato cuyos nombres hablan por sí solos de la situación del mundo y de Colombia. Con ellos ha aparecido 12.480 veces en El País mientras que en El Espectador salió durante 12 años, aunque después de la muerte de Guillermo Cano hubo un receso de 10 y regresó hace tres. Nieves no sólo ha sobrevivido al paso del tiempo sino también a los problemas. En 1997 un abogado interpuso una tutela porque consideraba que "el personaje demeritaba la raza negra debido a su modesto oficio doméstico", recuerda Consuelo. Y aunque salió triunfal de las acusaciones la autora prefirió quitarle el delantal y que ingresara a la universidad a estudiar filosofía y letras, un cambio que no impidió que Nieves siguiera hablando de la misma manera. Durante tantos años muchas frases de Nieves han causado revuelo. La que primero viene a la mente de Consuelo es la que el personaje pronunció el día que Carlos Lleras perdió las elecciones: "Tengo ganas de llerar". Y es que Nieves siempre se enamora de los candidatos y luego se decepciona cuando llegan a la Presidencia, "aunque con Uribe ni ella ni yo nos hemos desilusionado", afirma la autora. Pero si bien coinciden en algunas cosas para Consuelo son más las diferencias: "Somos opuestas, ella es joven y yo vieja, ella es negra y yo blanca, ella es locuaz, yo introvertida. Nieves es mi otro yo". Sin duda el personaje que creó hace 35 años tiene vida propia. "Sólo espero que ella me sobreviva".

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