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| 2/6/2010 12:00:00 AM

¿No va más?

La gran historia de amor de la primera década del siglo XXI parece estar llegando a su fin.

Aunque ellos no lo hayan confirmado, desde los pasquines más chismosos hasta los diarios más prestigiosos han anticipado que 2010 es el año de la separación de Brad Pitt y Angelina Jolie. Cuentan que ya visitaron a un abogado para repartir su fortuna, de 322 millones de dólares, y que están ultimando detalles para ver cómo compartirán la custodia de sus seis hijos. Y a pesar de que desfilaron juntos la semana pasada por la alfombra roja cogiéndose la mano y haciéndose los románticos, para muchos es evidente que la magia se acabó. Su biógrafo no autorizado Ian Halperin aseguró que sus muestras de amor son sólo una fachada y que pronto harán público el fin de su relación. Pero mientras eso ocurre, los medios de comunicación siguen dándose un festín con ellos y venden millones cada vez que se filtra un nuevo chisme.

¿Qué hace que esta pareja sea tan atractiva para las miles de personas que siguen minuto a minuto el desarrollo de sus problemas conyugales? ¿Por qué la gente pasa su vida pendiente de las miserias y las glorias de los famosos como Brad y Angelina?

"Miramos a las celebridades porque soñamos con ser como ellos. Queremos tener su dinero, su estatus, su 'glamour' y su vida -dijo a SEMANA Patrick Wanis, experto en comportamiento humano que trabaja como asesor de artistas en Estados Unidos-. A través de ellos sentimos que escapamos de nuestras vidas aburridas, mediocres y vacías. Creemos que tienen todo lo que queremos tener".

Y Brad y Angelina sí que parecen tenerlo todo: casas en Los Ángeles, Nueva Orleáns, Dubai y Francia; cuatro nominaciones a los Oscar (ella ganó una estatuilla); ingresos anuales estimados por la revista Forbes en 55 millones de dólares; un lado humanitario que los ha llevado a viajar -y a donar varios de esos millones- a campos de refugiados en Pakistán, Sierra Leona, Sudán y decenas de países más, y seis hijos, tres de los cuales adoptaron para "sacarlos de sus tristes realidades", en Camboya, Etiopía y Vietnam.

Para completar, su relación tiene todos los ingredientes de una novela. Pese a que durante los cinco años que llevan juntos han vendido una imagen de pareja perfecta, los rumores sobre su pasión insaciable (Halperin asegura que cuando se conocieron pasaban hasta 20 horas seguidas en la cama), el abuso de drogas y los impulsos suicidas por parte de ella, y la falta de carácter de él para controlarlos, le han dado a la historia un picante con el que el público se ha deleitado.

El cuento ha dado para tanto, que sicólogos y sociólogos de todo el mundo se han dedicado a analizar sus pormenores. "Angelina refleja la imagen de virgen y prostituta; por un lado, es madre de varios niños, y por otro, diosa del sexo. Según esto, Brad está embrujado por ella", comentó a esta revista Debbie Mandel, quien tiene un programa en la radio estadounidense para discutir el camino del éxito en las relaciones.

La pareja se conoció en 2005 durante la grabación de Mr. & Mrs. Smith, una película que generó gran expectativa porque en ella actuarían juntos por primera vez los que individualmente eran los símbolos sexuales del momento. Él estaba casado con Jennifer Aniston, la estrella de la serie Friends con fama de niña buena, fiel, sensible y dueña de una belleza inofensiva. Todo lo contrario a Angelina, mujer ruda, seductora y peligrosamente bella que se robó el corazón del actor de 46 años, 12 más que ella. Ashley Dos Santos, experto en cultura pop e industria del entretenimiento de la multinacional de comunicaciones Crosby~Volmer, comentó a SEMANA que en ese momento "nacieron el 'bando Jennifer' y el 'bando Angelina' y, en un abrir y cerrar de ojos, el actor se había divorciado". Los que estaban con Aniston se referían a su rival como una arpía robamaridos, mientras los seguidores de Jolie argumentaban que era simplemente una mujer de armas tomar.

La gente se enganchó casi de inmediato con la nueva pareja, y todas las revistas y tabloides del mundo volvieron una telenovela el desarrollo del romance. La crítica acabó con la cinta que protagonizaron, pero la química entre los dos era incuestionable. Poco después la prensa los bautizó 'Brangelina', una marca que significaba la unión de dos poderosos de la industria del cine, una de las parejas más rentables de Hollywood, pese a que sus actuaciones durante su relación no han sido las más destacadas. Entonces todos trataban de adivinar si Brad podría con Angelina, pues no sólo sus diferencias de origen no podían ser más grandes, sino que la afición de ella por adoptar niños de todas las razas y de todos los colores no es una pasión automática para los hombres.

Hija de padres separados, ella tuvo una niñez sin lujos. Fue una adolescente rebelde que soñaba con trabajar en una funeraria, se vestía de negro y decía abiertamente que era bisexual. Él, por el contrario, creció en una familia acomodada y conservadora de Oklahoma. Era miembro de los equipos de golf, tenis y natación de su colegio, además de los grupos de debate y teatro.

Angelina se casó dos veces antes de conocer a Pitt. Primero con el actor británico Jonny Lee Miller y después con el estadounidense Billy Bob Thornton. La actriz, que llevaba en un collar una botellita con la sangre de su segundo esposo, confesaría cuando terminaron que guardaban cuchillos debajo de la almohada para cortarse a la hora de tener relaciones sexuales. Pitt, en cambio, tuvo un noviazgo tranquilo con la actriz Gwyneth Paltrow y luego se casó con Aniston.

'Brangelina' atrae por el simple hecho de que es la unión de dos gigantes de la pantalla, una fórmula que siempre ha sido taquillera. En los años 60 Elizabeth Taylor y Richard Burton protagonizaron una de las historias de amor más recordadas. Como Brad y Angelina, se conocieron en un estudio de grabación, y también como ellos siempre se mostraron como un matrimonio armonioso. Pero años después se llegó a saber que discutían sin parar, especialmente por los problemas de alcoholismo de él. Otras parejas inolvidables del cine han sido Katharine Hepburn y Spencer Tracy (aunque Tracy nunca se separó de su esposa y Hepburn lo aceptó así), y Humphrey Bogart y Lauren Bacall, quien quedó viuda a los 32 años de un Bogart 25 años mayor que ella.

Brad y Angelina venden tanto, que su primera hija biológica, que decidieron tener en Namibia para escapar del acoso de los paparazzi, fue descrita como "el bebé más esperado después de Jesús", y entre las publicaciones People y Hello! pagaron 14 millones de dólares por las primeras fotos de los mellizos que la pareja tuvo en 2008, el monto de dinero más alto que se ha pagado por los derechos de unas fotografías.

Pero los mismos que los endiosaron dicen ahora que su relación no va más. Y la gente que disfrutó tanto con su enamoramiento goza por estos días con los rumores de separación. "Ponemos a las celebridades en un pedestal para adorarlas y después queremos hundirlas y decir: 'Su vida no es tan perfecta, en el fondo soy como ellos'", comenta el experto Wanis. Y esto se debe, opina Mandel, a que queremos vivir una vida de telenovela, con sus amores y sus dramas, al lado de los famosos. "La gente está sola, un poco perturbada y desconfiada. Como los actores 'entran' a nuestra casa y pasamos tanto tiempo fantaseando y chismoseando sobre sus vidas, nos sentimos más cercanos a ellos que a las personas de verdad".
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