Sábado, 25 de febrero de 2017

| 1992/07/27 00:00

NUEVA FRONTERA

En pleno auge de su carrera como libretista, Bernardo Romero Pereiro decide probar suerte en Europa.

NUEVA FRONTERA

BERNARDO ROMERO PEREIRO NO HA conocido otra cosa en su vida que la televisión. Y la ha visto desde todos los ángulos: como actor a los siete años; como cantante en la adolescencia; como asistente ya crecidito; como director en la madurez; como libretista en el estrellato y, claro, desde el sofá de su casa también. Y es que ha estado hundido en el medio desde los pañales. Sus padres, Bernardo Romero Lozano y Anuncia Pereiro, más conocida como Carmen de Lugo, fueron dos personas que se entregaron de lleno a la entonces novedosa televisión, cuando llegó a Colombia a comienzos de los años 50. Su unico hijo les siguió uno a uno los pasos que le parecian más entretenidos que el colegio y, sin saltarse cargos, llegó a convertirse en uno de los libretistas más reconocidos del medio.
Hacia finales de los años 70 y cuando ejercía como director de televisión, se cruzó por su camino el serial que descubriría y alentaría su talento como creador de historias originales: "El cuento del domingo". Allí Bernardo descubrió no sólo, que sus historias pegaban, sino que le gustaba más manejar las series desde la máquina de escribir de su casa que desde el estudio. El éxito no lo hizo esperar y entonces, en 1982 al aproximarse una nueva adjudicación, decidió dejar su cargo de gerente de producción de RTI que ejercía al tiempo que escribía, y con algunos colegas montó su propia empresa: Coestrellas. Desde allí siguió aplicando sus conocimientos sobre el medio a todos los niveles, hasta que creó una nueva sociedad con Daniel Samper que daria como primer fruto "Dejémonos de vainas", un serial al que la audiencia le ha mantenido lealtad durante muchos años. Pero Bernardo siempre ha escrito solo o acompañado. Bajo su pluma han pasado programas como "San Tropel", "Caballo viejo", "Escalona" y "Sangre de lobos".
Ahora Bernardo Romero decidió aprovechar que se unen en su vida varias condiciones con viento a favor, para dejar el país y averiguar hasta dónde puede llegar con su profesión en el exterior. En un raro giro de la vida, sus hijas estudiantes decidieron la una ser actriz y la otra cantante, y su mujer que es actriz y fue cantante decidió convertirse en estudiante. Eso sumado a que su compañero de fórmula, Daniel Samper, vive en España y a que Europa vive un raro boom de telenovelas latinoamericanas, Bernardo Romero decidió empacar e irse.
Cerró su empresa de producciones y la puerta de su casa y con su familia emprende una aventura de cuyos resultados- si le va bien- sabremos muy pronto vía hertziana.

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