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| 10/5/2013 3:00:00 AM

Woody Allen: rendirse nunca, jubilarse jamás

Con su nueva película, ‘Blue Jasmine’, Woody Allen demuestra una vez más que la edad no importa a la hora de hacer grandes cintas. Como él, otros directores mayores de 70 años siguen sorprendiendo al público y a la crítica. 

A los directores de cine no les gusta la palabra retiro. John Huston filmó su última película con un tanque de oxígeno y en silla de ruedas a los 81 años. Luis Buñuel, emulando a Beethoven, hizo sordo sus últimas obras maestras, y Michelangelo Antonioni siguió dirigiendo luego de quedar parcialmente paralizado. 

Así trabajen en Hollywood, hagan documentales o películas artísticas, los cineastas se mantienen activos cuando la mayoría de la gente se jubila. Hoy, como nunca antes, existe una cantidad inédita de realizadores mayores de setenta que reclaman un lugar en el circuito de festivales y en las salas de cine. 

 “El cine existe hace apenas 100 años y por eso ahora hay muchos directores viejos. Antes cuando llegaban a los 65, los estudios solían reemplazarlos de inmediato, pero hoy gracias a las productoras independientes pueden seguir haciendo películas hasta que ellos mismo lo decidan”, explicó a SEMANA el crítico australiano Adrian Martin. 

Prueba de esto es que en las próximas semanas llegarán a Colombia las más recientes creaciones de los septuagenarios Woody Allen y Ridley Scott. Los veteranos Michael Haneke (Amor) y Ken Loach (La parte de los ángeles) también estrenaron películas este año. Mientras tanto, a sus 70, Martin Scorsese está trabajando en El lobo de Wall Street, cinta que presentará en 2014. 

Blue Jasmine, la nueva película de Allen, es una sátira sobre los años siguientes a la crisis financiera de 2009 en Estados Unidos y gira en torno al drástico cambio de vida de la esposa de un banquero que lo pierde todo, al estilo de Bernard Madoff. 

Jasmine, interpretada por Cate Blanchett, se ve forzada a dejar su lujosa vida en Nueva York y a mudarse a la casa de su hermana en un barrio humilde al otro lado del país. La cinta, calificada por la crítica como una obra maestra, ha vuelto a poner al director estadounidense en lo más alto e incluso algunos la consideran su mejor película desde Match Point. 

Aunque cumplirá 78 años en diciembre, Allen no tiene planes de retirarse. Su mantra “80 por ciento del trabajo es llegar a tiempo” sigue vigente. Desde 1969 ha dirigido casi una película al año y, como muchos directores de su generación, apenas acaba un proyecto ya empieza a pensar en el siguiente. Un caso similar es el de Clint Eastwood, a quien la edad no parece afectarle. En los últimos 13 años ha hecho 11 películas y hoy, a sus 83, está preparando su próxima producción cinematográfica, un musical basado en la obra de teatro Jersey Boys.

“Su energía creativa está atada a su buen estado físico. Fue un instructor de natación durante gran parte de su vida y ahora nada cada vez que puede, juega golf y casi no come carne roja”, le contó a SEMANA Michael Goldman, quien ha acompañado al director de Río místico en algunos de sus rodajes y publicó el libro Clint Eastwood: Master Director at Work. 

El biógrafo destaca que la carrera del estadounidense como realizador cogió vuelo en los noventa, después de cumplir 60 años. Desde entonces Eastwood ganó dos Oscar a mejor director: uno por Unforgiven (1992) y el otro por Million Dollar Baby (2004). Por supuesto, esto no solo se explica por su talento, sino porque en ese punto de su carrera ya había acumulado suficiente experiencia para superar lo que había hecho hasta ese momento. Frente a la posibilidad de jubilarse, el director es inflexible: “Al igual que John Huston, quiero hacer buenas películas hasta que me muera. Eso es lo que espero”, le dijo a Goldman. 

De seguir así Eastwood terminará siendo el nuevo Manoel de Oliveira. A sus 104 años, el cineasta portugués sigue dirigiendo películas que participan en los festivales más importantes, como Berlín o Cannes. Su más reciente cinta, Gebo y la sombra, compitió en el Festival Internacional de Venecia el año pasado. Olivera, quien ya está trabajando en un nuevo proyecto, es el único director activo que trabajó en la era silente: comenzó su carrera en 1931. 

Lo sigue en edad Alain Resnais, integrante de la Nueva Ola francesa, el movimiento cinematográfico que cambió el cine europeo en los sesenta. El realizador de vanguardia sigue filmando y recolectando premios a los 92 años. Otro director veterano de renombre es Roman Polanski, quien tras su descalabro judicial con una adolescente estadounidense en 1978, huyó a Francia y desde entonces no ha parado de hacer películas. De hecho, en noviembre, con más de 80 años, estrenará su nueva producción, Venus in Fur.  

La edad no solo no es un obstáculo para los cineastas, pues con el tiempo tienden a mejorar. Haneke, por ejemplo, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes por Amor el año pasado, mientras que Polanski recibió el mismo premio a los 69 años por El pianista. Todo parece indicar que estos y muchos más directores seguirán los pasos de Huston y Antonioni. Como dice Martin: “Un director de 80 años parece un niño: el cine siempre será su pasión. Ninguno quiere dejar de trabajar y por eso cada tanto alguno nos sorprende con una obra maestra”. 
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