Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1989/12/18 00:00

Obregón casa a su obra maestra

Artistas, jet set y políticos se reúnen en el matrimonio de Silvana Obregón y Rafael Vieira.

Obregón casa a su obra maestra

Desde hace mucho tiempo no se veía en Bogotá un matrimonio así. Alejandro Obregón y Sonia Osorio, protagonistas de la gran historia de amor de su generación, revivieron el viernes pasado esa situación en el matrimonio de su hija Silvana con Rafael Vieira Op den Bosch .
Con las facciones de su madre y el color de su padre, la novia lucía resplandeciente en un sofisticado vestido blanco de encaje. El novio, conocido ecólogo y naturalista, quien ha pasado la mayor parte de su vida entre los delfines y los corales de las Islas del Rosario, al igual que el maestro Obregón, se veían como peces fuera del agua en el riguroso smoking negro que la ceremonia exigía.
Media hora más tarde de lo previsto la novia llegó a la hermosa capilla colonial La Bordadita, acompañada de una preciosa corte de honor conformada por las hijas de sus amigas vestidas de blanco y curuba, los mismos tonos de las flores que adornaban la iglesia. Un pajecito, Alvaro López Rocha, llevaba las argollas. La ceremonia religiosa, celebrada por el capellán del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, tuvo como fondo musical violines y voces corales.
A la salida, un conjunto de cumbia acompañó a los novios, familiares e invitados en su recorrido a pie hasta el Jockey Club. Cuando llegó el momento del tradicional vals, dados los temperamentos anticonvencionales tanto del novio como del padre de la novia, tal responsabilidad corrió por cuenta de su hermano, el actor Rodrigo Obregón Osorio, quien vino de Los Angeles especialmente para la boda. Otro detalle curioso de la elegante fiesta fue el adorno del espectacular ponqué, en el cual las habituales figuras de azúcar fueron realizadas por Ana María Rueda en papiermaché y representaban al novio en traje de baño negro y aletas de buzo y a la novia como una sirena.
Como Silvana, además de ser hija de dos gigantes de la cultura nacional, es la consentida de la familia Obregón, más de 500 invitados, entre los que se contaban el ex presidente Julio César Turbay y el candidato conservador Rodrigo Lloreda, se congregaron para celebrar la ocasión con un gran baile que duró hasta las 4 de la mañana.

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