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| 12/12/1994 12:00:00 AM

OH GLORIA...

Luego de 25 años al frente del Museo de Arte Moderno, Gloria Zea recibe la Cruz de Boyacá.

EN UN PAIS EN EL CUAL SE LIBRAN Muchas guerras, pocas personas han librado tantas batallas como Gloria Zea. Más aún si se tiene en cuenta que en el campo de la cultura las batallas suelen perderse frente a lo que los gobiernos -y la sociedad en su conjunto- consideran como prioridades más urgentes.

En medio de esta cruda realidad, Gloria Zea ha sido la excepción. Y ello desde hace muchos años. De una u otra manera, la exdirectora de Colcultura ha sido protagonista de la actividad cultural colombiana desde muy temprana edad. Su matrimonio con Fernando Botero y su desempeño en Estados Unidos como directora de la Fundación Universidad de los Andes y miembro del Consejo Internacional del Museo de Arte Moderno de Nueva York, la condujeron a una intensa actividad cultural durante la década de los 60. Estos antecedentes, alimentados por una serie de circunstancias políticas que desencadenaron la renuncia de Marta Traba en el entonces recién inaugurado Museo de Arte Moderno en la capital del país, derivaron en 1969 en su nombramiento como directora de la fundación que rige los destinos del MAM.

El museo significó el ingreso definitivo de Gloria Zea al mundo de la cultura en Colombia. Pero en estos años, no todo ha sido para ella color de rosa, pues por norma general el campo cultural es más bien desagradecido, sobre todo cuando no se trata de crear sino de dirigir y promover. Y es justamente en este último frente donde Gloria Zea ha ganado sus batallas más difíciles. Cuando asumió su nuevo cargo, el MAM carecía de sede propia, llevaba dos años con las puertas cerradas y contaba apenas con unas 80 piezas en su colección. Un cuarto de siglo después y con el apoyo de la empresa privada ganado a fuerza de insistencia, el museo cuenta con una de las mejores sedes del país, con una colección que supera las 2.200 obras y con un patrimonio que ronda los 10.000 millones de pesos.

Algo similar ha sucedido con el paso de Gloria Zea por otras instituciones. Durante su período al frente de Colcultura, la entidad funcionó como quizás no lo hizo más nunca. Y después de haber perdido algunas batallas con la Opera de Colombia en las dos décadas pasadas, hoy finalmente ha logrado recuperarla y alcanzar, con la Nueva Opera, los niveles de sus mejores tiempos.
Gloria Zea ha superado prácticamente todos los desafíos que se ha impuesto. Y ello gracias a su tenacidad para idear y poner a andar proyectos que en primera instancia parecen descabellados. Su clave ha sido la inmensa capacidad de que ha hecho gala para tocar cuanta puerta sea necesaria en busca de apoyo a la cultura.
En un país de envidiosos, no faltan quienes la han acusado de llegar a rondar los límites de la lagartería para alcanzar lo que se propone. "Yo reconozco eso si me reconocen que fregar tanto por la cultura es lo que ha permitido que se haga cultura", afirma ella.

Y hacer cultura es, en el fondo, lo que le será reconocido este 22 de noviembre, cuando el presidente Ernesto Samper le imponga la Cruz de Boyacá, mientras se celebran los 25 años de la homenajeada al frente del MAM.
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