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| 7/10/2000 12:00:00 AM

Pareja explosiva

Juan Villalonga, presidente de Telefónica, y Adriana Abascal, viuda de Emilio Azcárraga, viven una intensa historia de amor que escandaliza a España.

Juan Villalonga es uno de los hombres más poderosos de España. Adriana Abascal fue señorita México y estuvo a punto de ser coronada Miss Universo. Juan preside Telefónica, la compañía más importante de telecomunicaciones de la península ibérica. Adriana fue la última mujer de Emilio Azcárraga Milmo, ‘El Tigre’, el multimillonario mexicano dueño del emporio Televisa, fallecido en 1997.

Juan tiene 47 años, está casado con Concha Tallada y de esa unión hay tres hijos adolescentes. Adriana tiene 29 años y lleva dos exigiendo que los hijos del difunto Azcárraga le reconozcan la parte de la herencia que le corresponde pese a que no existen pruebas que confirmen el matrimonio entre la joven y el sexagenario empresario (ver recuadro).

Mientras en España Juan es envidiado por su habilidad para los negocios, en México Adriana es envidiada por su belleza.

Pero eso no es lo único que tienen en común. Desde octubre de 1998 ambos viven un intenso romance que le ha costado a Juan su amistad con el presidente José María Aznar y a Adriana le ha valido la fama de cazafortunas. Hoy en día su controvertida relación es tema obligado en España, pues muchos se preguntan si su historia de amor pondrá en jaque a una de las empresas más rentables de Europa.

La pareja se conoció en enero de 1997 en Nueva York en una fiesta ofrecida por ‘El Tigre’ pero sólo comenzaron a salir un año después de la muerte de Azcárraga cuando la joven viuda viajó de vacaciones a Europa. Cuando Villalonga se enteró de su presencia en Madrid se desvivió por conquistarla y en cuestión de semanas su romance era un secreto a voces. Adriana, acostumbrada a ser reconocida como la mujer oficial, no se limitó a un simple amorío e instó a Villalonga a decidir entre ella y Concha Tallada. La respuesta la obtuvo el 31 de diciembre de 1998 cuando el empresario español dejó tirada a su esposa en casa de Aznar —su mejor amigo desde el colegio— y se fue a celebrar el fin de año con su nuevo amor.

Para ese entonces el mandatario ya miraba con recelo el manejo que su amigo le daba a Telefónica y comenzó a preocuparse por su comportamiento. Villalonga asumió el control de Telefónica en 1996 gracias a Aznar y desde allí terminó la privatización de la empresa hasta convertirla en la primera multinacional española. Su poder le supuso varios enfrentamientos con miembros del Partido Popular, especialmente durante la pasada campaña electoral, cuando dio a conocer su plan de stock options para los directivos de Telefónica. La noticia fue interpretada por los socialistas como un plan de los amigos de Aznar para enriquecerse a costa de los contribuyentes. A pesar de las advertencias del gobierno Villalonga no se echó para atrás en su programa de acciones e incluso se entrevistó con Felipe González, lo que fue considerado por Aznar como una traición.

Las diferencias laborales se trasladaron también a lo personal y el jet set madrileño se encargó de hacerle entender al empresario que Adriana no era bienvenida en su exclusivo círculo. El mensaje más directo lo recibió días antes de la reinauguración del teatro El Liceo de Barcelona cuando se le informó que, por respeto a los reyes, no podía presentarse en compañía de una mujer que no fuera su legítima esposa.

Para evitar más desplantes la pareja se trasladó a Miami pero hasta allí llegaron los ataques. El pasado 5 de mayo Villalonga debía reunirse en Madrid con los accionistas de Telefónica para definir la fusión con la compañía holandesa KPN, pero no asistió porque Adriana estaba a punto de dar a luz a la primera hija de la pareja. Los analistas calificaron el hecho como una falta de seriedad, la fusión se frustró y durante dos semanas varios sectores exigieron su cabeza.

Pero cuando muchos pensaban que el final de Villalonga estaba cerca el astuto hombre de negocios sacó un as de la manga al anunciar la compra del portal Lycos por parte de Terra, filial de Telefónica en Internet.

Con nueva mujer, nueva hija y nuevos negocios el empresario les dejó claro a los españoles que, no sólo habrá Villalonga para rato, sino que el que ríe de último ríe mejor.
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